La decisión del Gobierno de postergar el nuevo IPC generó una ola de fuertes críticas
Economistas y exfuncionarios señalaron que la demora en aplicar la nueva metodología es “desprolija” e “innecesaria”
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La decisión del Gobierno de postergar la aplicación del nuevo índice para medir la inflación, que derivó en la salida del director del Indec, Marco Lavagna, desató una fuerte ola de críticas entre economistas y exfuncionarios. Mientras algunos calificaron la medida como un “tiro en el pie”, otros la consideraron “desprolija”, “innecesaria” e incluso “tonta y peligrosa”.
Uno de los puntos que más llama la atención entre las voces críticas es el momento elegido para tomar la decisión. Según coincide la mayoría de los economistas, la implementación de la nueva metodología no habría generado una variación significativa en la cifra de inflación: se estima que el impacto podría haber sido de apenas 0,1 puntos porcentuales al alza en enero.
En ese contexto, el economista Carlos Melconian, expresidente del Banco Nación, afirmó en Radio Mitre: “Salvo que me esté perdiendo algo que no sé, una vez más el Gobierno comete el pecado de tener una infantería comunicacional y comunicar mal”. Además, sostuvo que, “si bien es cierto que los precios relativos todavía no terminaron de corregirse, lo que venía por delante era irrisorio”, y remarcó: “Han cometido un horror comunicacional y de crédito personal”.
No obstante, Melconian también reconoció que existían argumentos para postergar la aplicación del nuevo índice. “Había que hacerlo por la atrocidad cometida con las tarifas públicas durante los diez años previos”, señaló. Y agregó: “Coincido con la idea de no haberlo modificado ni en 2024 ni en 2025”.
Otra de las críticas provino del economista Ariel Coremberg, profesor de la UBA, Udesa y Ucema, y director del Centro de Estudios de la Productividad. A través de su cuenta en la red social X, escribió: “El Indec debería ser un organismo autárquico e independiente de los gobiernos, con su titular designado por concurso y un consejo consultivo que establezca su plan de trabajo. Sostener la credibilidad es fundamental”.
Por su parte, Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de la consultora Eco Go, expresó en Radio Con Vos, que todos los analistas trabajaban dando por descontado un cambio metodológico, por lo que la decisión de demorarlo resulta “desprolija”. Aclaró, sin embargo, que no se trata de una alteración de los datos de precios, sino de una discusión sobre la estructura de ponderadores.
Dal Poggetto añadió que la salida de Lavagna del Indec “genera algo de ruido”, aunque destacó que la continuidad de Pedro Lines al frente del organismo “es una señal de estabilidad, porque es quien maneja todas las estadísticas”.
También se manifestó en contra de la medida Martín González Rozada, econometrista e investigador del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. En X, opinó: “Un día negro para las estadísticas públicas del país. La interferencia política para impedir que se publique el IPC con la nueva canasta habla más del ‘proceso de desinflación’ implementado por el ministro que de la forma de medirla”.
No obstante, González Rozada agregó: “Todo mi apoyo para Pedro [Lines] en su nueva función y para los profesionales y técnicos del Indec, que vienen realizando un trabajo extraordinario para recuperar la credibilidad de las estadísticas públicas”.
En términos aún más duros se expresó Andrés López, director del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP): “La decisión del Gobierno sobre el nuevo índice es muy tonta y peligrosa, no solo por la incertidumbre que genera, sino porque habilita a los morenistas y afines a cantar Cambalache: ‘todo es igual, nada es mejor’. Tiro en las bolas, no en los pies”.
El economista Martín Tetaz, exdiputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (por Juntos por el Cambio), comentó en X: “No solo el @INDECArgentina habia comunicado que el nuevo IPC se publicaba desde febrero (con los datos de enero), explicando las ventajas de hacerlo este mes. El Banco Central también informó públicamente a todos los agentes del mercado, no solo sobre el cambio sino sobre las ventajas de hacerlo ahora“.
En su posteo, Tetaz continuó explicando que “hay precios de activos y contratos que ajustan por IPC, CER o UVA y cualquier manipulación es inadmisible, justamente por la historia fraudulenta reciente del organismo, que tanto costó corregir”. Y concluyó: “Cualquier costo con el que pueda haber especulado el Gobierno es insignificante en comparación con el daño reputacional, que arrastra tambien a la autoridad monetaria, impactando negativamente en el programa antinflacionario”
Por su parte, el economista Alfonso Prat-Gay, expresidente del Banco Central en el gobierno de Mauricio Macri, remarcó: “Jorge Todesca hubiera renunciado si nosotros hubiéramos intervenido un ápice en su gestión. La independencia de las estadísticas es absolutamente esencial para la credibilidad y la estabilidad; más aún en un país que las ha manoseado tanto“.
Lucas Llach, economista y exvicepresidente del Banco Central, destacó el trabajo de Lavagna al frente del organismo y lo diferenció de administraciones pasadas: “Valoro la gestión de @MarcoLavagna en el Indec. Con el paso de los años, en las gestiones de Todesca y la suya, la credibilidad del instituto se fue recuperando tras su etapa más oscura, la de Néstor, Cristina, Moreno, Axel y siguen las firmas”.
En una mirada más matizada, Sebastián Galiani, licenciado en Economía por la UBA y doctor por la Universidad de Oxford, y exviceministro de Economía, señaló también en X: “El gobierno argentino se equivocó, pero no por las razones que suponen sus críticos. Técnicamente, el cambio del IPC era correcto y necesario. Marco Lavagna hizo su trabajo: preparó una actualización metodológica largamente postergada y defendió su implementación”.
Según enfatizó Galiani, cuando el Ministerio de Economía decidió postergar el lanzamiento por razones de timing político, Lavagna optó por renunciar, lo que definió como “una diferencia profesional resuelta con una renuncia, no un escándalo”.
“En resumen –concluyó Galiani–, el Gobierno no quiso tocar el termómetro para esconder la fiebre; quiso evitar ruido político innecesario. Pero, al comunicarlo mal, generó más ruido del que buscaba evitar. Es un error, pero un error en democracia, con estadísticas funcionando. No un retroceso institucional”.
Finalmente, el economista Fernando Marull expresó en Radio Con Vos que la postergación del nuevo IPC “le hace ruido”. Y advirtió: “Si habían dicho que había un cambio de metodología, un cronograma y que se iba a publicar ahora, [esto] me parece un poco desprolijo. Ojalá que no pase a mayores, teniendo en cuenta la historia de la Argentina. Que [el Gobierno] no se ‘morenice’”.
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