
La empresa se lanza a la conquista del mercado
Con la compra de una fábrica en Tierra del Fuego y la diversificación de las líneas de productos, competirá en telecomunicaciones
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A pesar del hermetismo que rodea las negociaciones, en pocos días más Sony Argentina cerraría la compra de una planta industrial en Tierra del Fuego.
Es la primera vez, en 30 años de presencia en el país, que la compañía japonesa fabricará en la Argentina. En la empresa aseguran que "esto significa una declaración de Sony de que ha tomado la firme decisión de establecerse definitivamente en el país".
Por ahora producirá televisores, cámaras de video y equipos de audio. Sólo este último segmento representa el 40% del negocio.
Pero no es todo. Esta nueva etapa prevé también la comercialización de equipos de computación, y más adelante desarrollarán el negocio de las telecomunicaciones importando aparatos de telefonía celular. Esto marca la tendencia de la nueva estrategia corporativa, que si bien seguirá manteniendo el negocio convencional de audio y video, apunta a desarrollar las áreas de comunicación y computación.
De esta forma, Sony Argentina espera acompañar el desarrollo global de la corporación, que se ha fijado un crecimiento anual de entre el 15 y el 20 por ciento.
En el ámbito mundial, la compañía acaba de redefinir su negocio y se encamina a transformarse en una organización de soluciones para redes de banda ancha. En otras palabras, Sony Corporation, que el año pasado facturó US$ 63.000 millones, quiere crear un poderoso modelo de negocio que vincule el hardware, los contenidos y los servicios a través de la Red.
-Sony está en plena negociación con empresas del sector para comprar una planta industrial en Tierra del Fuego. ¿Por qué tomaron esta decisión en el momento económico más delicado del país?
-Esta no es una decisión coyuntural, pertenece a un plan estratégico que nos fijamos en 1995 cuando decidimos radicarnos en el país y se está concretando ahora. Lo que sucede es que en este mercado si las compañías no tienen su propia fábrica quedan en desventaja frente a la competencia. Por otra parte, esto significa una declaración de Sony de que ha tomado la firme decisión de establecerse definitivamente en el país, después de más de 30 años de estar presente a través de nuestros productos.
- ¿Por qué tardaron tantos años en decidirse a tener una planta propia?
-En realidad, hemos tenido malas experiencias en el país con nuestros distribuidores y esto seguramente fue atrasando todo. Dos casos muy claros fueron el de Continental y Aurora, por ejemplo, que terminaron quebradas. Frente a estos fracasos de nuestros distribuidores se tomó la decisión, primero, de abrir oficinas propias, y ahora de gerenciar nuestra planta industrial.
-¿Cómo lograron convencer al directorio de Sony Corporation para que invirtiera en un país que en los últimos años ha generado más noticias negativas que positivas?
-Cuando una compañía se establece en un país con el fin de hacer crecer y desarrollar su negocio los problemas económicos y políticos coyunturales no cuentan demasiado. Queremos mirar hacia adelante y para eso necesitamos invertir. Pero también porque necesitamos acompañar la estrategia de Sony en el mundo, que es mantener un crecimiento de entre el 15% y el 20% anual.
-¿Cómo van a cumplir con ese objetivo en la Argentina?
-Con nuevos productos. Permítame explicarle que la compañía ha dividido su negocio en dos grandes segmentos: audio y video por un lado y comunicación y computación por el otro. Precisamente, en esta segunda categoría, que se comenzó a desarrollar hace cinco años, la empresa está creciendo fuertemente en todo el mundo. Hasta el momento, en la Argentina sólo comercializamos productos de audio y video, mientras que en otros mercados Sony está centrando su estrategia en comunicación y computación. Dicho de otro modo, mientras el segmento de audio significa el 40% de nuestro negocio en el país, en Japón el peso de este sector es del 3% y en Hong-Kong, 5%. En apenas cinco años la nueva línea de comunicación y computación creció a tal punto que hoy significa el 10% de la facturación mundial de Sony, o sea, algo más de US$ 6.000 millones. Esto marca la tendencia de nuestro negocio global que ahora también llega a la Argentina, donde si bien mantendremos el negocio convencional de audio y video comenzaremos a desarrollar las áreas de comunicación y computación.
-¿Con qué productos de este nuevo segmento se presentarán en el mercado?
-En estos días debutaremos en el sector de computación con el lanzamiento de la notebooks VAIO (Video Audio Integrated Operation), un producto que entre sus múltiples ventajas permite la interconexión entre la PC y otros dispositivos como una cámara de fotos digital o una cámara de video.
-¿Qué perspectivas tienen con el desarrollo de este segmento de comunicación y computación en el país?
-En computación queremos alcanzar una participación de entre el 3% y el 5% en un mercado relativamente pequeño como es el de las notebooks, que este año moverá alrededor de 90.000 equipos. En el segmento de comunicación tenemos un desafío interesante, ya que hace apenas dos meses Sony y Ericsson se unieron mundialmente en una nueva compañía para competir en el negocio de las telecomunicaciones. En nuestro caso particular la idea es que a través de esta nueva empresa, y desde la planta que Ericsson tiene en Brasil, juntas podamos comercializar equipos de telefonía celular en el país.
- Retomando el tema de Tierra del Fuego, ¿con qué planta se van a quedar?
-Estamos muy cerca de cerrar la operación, motivo por el cual no sería prudente hablar del tema en este momento.
- ¿Es cierto que dos de las que más posibilidades tienen de pasar a manos japonesas son la planta de Newsan o la de Radio Victoria?
-Estamos negociando con dos o tres empresas y probablemente en menos de un mes anunciemos la compra.
-¿Por qué la decisión de comprar y no de construir una planta?
-Básicamente, porque comprando una fábrica en marcha en Tierra del Fuego esto nos permite ingresar en el sistema de promoción industrial que contempla ventajas impositivas. Hoy por hoy la única forma de acceder a este régimen es comprando una fábrica que haya sido promocionada, porque el sistema ya no permite la instalación de nuevos proyectos de este tipo en la región.
-¿Qué inversión están manejando para este emprendimiento?
-Entre US$ 6 millones y US$ 8 millones, depende de la fábrica que compremos, que se sumarán a los US$ 5 millones que ya llevamos invertidos desde 1995 a la fecha.
-¿Siente que el gobierno argentino apoya a los empresarios extranjeros en materia de radicaciones industriales?
-En verdad, hay países más proclives que otros en facilitar la radicación de inversiones extranjeras. Tal vez éste sea un punto flojo de la Argentina comparada con otras naciones, incluso de América latina.
De todos modos, permítame decirle que desde el punto de vista industrial, que es el sector que conozco, el lugar ideal para fabricar no es ningún país de esta región, ni siquiera de Europa, sino Asia. Básicamente por costos e incentivos a la radicación industrial.
Pero también debo decirle que otro tema que no es favorable para el consumidor argentino es la alta carga impositiva con que están gravados los productos: 35% de aranceles, 7% de impuestos internos, 3% de ingresos brutos y 21% de impuesto al valor agregado (IVA). Con esta estructura impositiva resulta muy difícil ser competitivo.
Entretenimiento global
Nacimiento : inició operaciones en 1946, su casa central está en Tokio.
Productos: incluye divisiones de música (Sony Music Entertainment), juegos (Sony Computer Entertainment), cine y televisión ( Sony Picture Entertainment) y seguros (Sony Life Insurance y Sony Assurance).
En la Argentina: se radicó en 1995, tiene 130 empleados y factura US$ 135 millones anuales.
Líneas disponibles: vende productos de audio, video, medios y equipamiento profesional.
Comercialización: la había iniciado hace más de 30 años.
Gigante: Sony factura US$ 63.000 millones anuales y tiene 190.000 empleados en todo el mundo.
Fidelidad japonesa
El ejecutivo lleva dos décadas de carrera global
Minoru Itaya tiene 44 años de edad y la mitad de su vida dedicada a Sony, y aunque no se arriesga a asegurar si se jubilará trabajando en la corporación, no deja de ser un ejemplo de la fidelidad y sentido de pertenencia a la empresa que todavía distingue a la cultura japonesa.
Hace dos años que llegó a la Argentina y confiesa que no le costó adaptarse al país, "porque después de haber vivido diez años en Italia trabajando para Sony -comenta- llegar a este país fue un poco como revivir aquella experiencia porque los argentinos se parecen mucho a los italianos".
Itaya nació en Japón en 1956 y cursó sus estudios superiores en la Universidad Waseda. Es licenciado en Economía y Negocios y antes de hacerse cargo de la filial local fue presidente de Sony Puerto Rico entre 1997 y 1999. "Allí aprendí el castellano, coincidentemente con una profesora argentina", señala.
Ingresó a la corporación en 1979 y en 1982 fue trasladado a Italia, donde por siete años sus actividades incluyeron responsabilidades como gerente de producto.
En 1989 regresó a Japón y se desempeñó en Sony Tokio como gerente de marketing de VCR hasta 1994. Ese mismo año volvió otra vez a Italia como director de marketing para toda la línea de productos de consumo. Allí trabajó hasta 1997.
Una vez finalizada su labor en la península, fue trasladado a América latina.
Después de su experiencia en Italia, Puerto Rico y ahora en la Argentina, bien se podría afirmar que este ejecutivo ya es todo un experto en apertura de filiales de la compañía alrededor del mundo.
"En todos estos destinos mi objetivo siempre ha sido el mismo: crecer de la mano de los profesionales locales", dice Itaya. Y agrega: "La idea es transmitir mi experiencia y poder incentivar a la gente para avanzar juntos. Mi ideal es que algún día el management completo de Sony en este país sea argentino".
"Estoy seguro de que lo lograremos porque el nivel de los recursos humanos en la Argentina es excelente. Es más, me animo a decir que es el más elevado de toda América latina", afirma Itaya, que como la mayoría de los japoneses también se declara fanático del tango a pesar de que no lo baila porque le resulta muy complicado; "es una música para ser bailada por gente elegante como los argentinos", asegura.





