
La marca que le sacó el jugo a la soja
En la marca se esconde la esencia del producto. Ades, nacida a fines de la década del ochenta y convertida ya en un clásico local, significa Alimento de Soja.
Esta bebida basada en el cultivo más importante del país, es de procedencia norteña. En Tucumán, la empresa familiar de un abogado de apellido Allende desarrolló la idea. El hombre tenía una plantación de soja y quería sumar valor al fruto de sus tierras. Pero no tenía claro cómo hacerlo. El proyecto quedó en manos de Alejandro Gutiérrez-Herrera, un hombre de experiencia en la industria láctea. Al igual que Allende, valoraba las propiedades de la soja, a la que veía como una proteína atractiva, de buen valor biológico. Buscaban desarrollar un producto que combinara a la oleaginosa con jugo de fruta. Y sobre todo, que fuera capaz de captar consumidores para convertirse en un hábito alimenticio. Con ese fin, el hombre que llevaba las riendas investigó y viajó para conocer plantas de producción ubicadas en Singapur, Japón, Hong Kong, Taiwan, Europa Central y los Estados Unidos. Las experiencias con leche de soja, sin embargo, eran mayormente en polvo. El investigador local creó su propia versión del producto, primero, en dos versiones: natural y chocolatada. Luego, se agregaron jugo de naranja y de manzana.
La marca que prometía enriquecer al consumidor con un alimento saludable ganó adeptos y logró posicionarse como innovación alternativa de la leche, gracias a su composición de proteínas y jugos, 100% vegetal. La empresa de la familia tucumana fue adquirida por Refinerías de Maiz. Y desde el año 2000, Ades pasó a formar parte del portfolio de Unilever. La multinacional dio un gran impulso a la bebida sobre la base de soja y transformó a la local en una marca de reconocimiento global.






