La receta de los candidatos: las medidas económicas que aplicarían
Propuestas y asesores de Cristina Kirchner, Alfonsín, Duhalde, Binner, Rodríguez Saá y Carrió ante las elecciones primarias abiertas y obligatorias del próximo domingo
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La mayoría de los argentinos no saben bien para qué deben ir a votar el próximo domingo en las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, pero tendrán que hacerlo. Por eso, antes de meter una boleta en el sobre quizá sea mejor conocer qué medidas de cada candidato impactarían en el bolsillo del votante y cuáles serían los integrantes de su equipo económico.
Si la Presidenta logra la reelección, que nadie espere cambios respecto de lo que viene haciendo. "Vamos a seguir profundizando las líneas de la actual gestión", dicen cerca del ministro de Economía y candidato a vicepresidente, Amado Boudou. Pero ya nadie repite aquello de "radicalizar el populismo" que propuso este año el viceministro de Economía y candidato a diputado en Capital Federal, Roberto Feletti. Es más, Feletti ya no suena tan fuerte como eventual sucesor de Boudou y en su entorno dicen que asumirá la banca.
Así como Cristina Kirchner mantuvo el misterio sobre quién la acompañaría en la fórmula, también lo sostendrá sobre quién será el ministro de Economía -un cargo devaluado en su gobierno-, si Guillermo Moreno seguirá como secretario de Comercio Interior o irá, cómo él dijo que quiere, a la presidencia del Banco Nación o si se desdoblará el Ministerio de Planificación. Se habla de crear un gabinete con muchos ministerios, como el de Brasil. Uno de ellos sería el de Planeamiento Estratégico. No se descarta que Economía recupere poder.
En el entorno kirchnerista leen que para elegir al jefe del Palacio de Hacienda, la Presidenta usaría el mismo criterio con el que designó a Boudou como candidato a vicepresidente: la lealtad. "No importa el currículum, importa la confianza", dicen en el oficialismo.
En ese contexto, los que tienen más posibilidades de suceder a Boudou son su sucesor al frente de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Diego Bossio, y el presidente del Nación, Juan Carlos Fábrega. Otras opciones con menos posibilidades, según fuentes kirchneristas, son el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, o la ministra de Industria, Débora Giorgi. Todos ellos tienen buena relación con Boudou, pero los dos primeros tienen más llegada a la Presidenta. No es el caso de la jefa del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, de distante vínculo con el ministro de Economía.
También se descarta a economistas de La Cámpora como Axel Kicillof o Iván Heyn. No obstante, esta agrupación se prepara para ocupar secretarías y subsecretarías en ministerios del área económica.
La continuidad de De Vido, al menos en el primer año de un segundo gobierno de la Presidenta, es un misterio. Mientras tanto, en las filas kirchneristas observan que su subsecretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta, está elevando el perfil mediático.
En el kirchnerismo reconocen que en un tercer mandato consecutivo "algo hay que hacer con la inflación". En ese sentido, los economistas heterodoxos afines al Gobierno consideran que ese "algo" debe incluir la recuperación de la credibilidad del índice de inflación, razón por la cual se ha emprendido un lento trabajo conjunto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la institucionalización de los controles de Moreno, en lugar de seguir aplicando medidas discrecionales.
Otro tema que preocupa al Gobierno es la recuperación de los superávits gemelos: el fiscal, que se ha perdido este año, y el comercial, que se viene deteriorando, sobre todo por la importación de energía. De ahí que algunos kirchneristas reconozcan que se debe estimular la infraestructura energética con algún aumento tarifario.
Los rivales
Alfonsín tiene un equipo de economistas encabezado por Adrián Ramos, que pidió licencia como funcionario de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), pero también consulta al ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Duhalde también ha dicho que su economista de referencia es su ex ministro, pero nadie prevé que el que también fue secretario de Industria de Raúl Alfonsín vuelva al Palacio de Hacienda. Se lo ve tal vez como un jefe de Gabinete o un canciller del candidato radical o de Duhalde.
Ricardo Alfonsín ha declarado este año que le gustaría tener de ministro a Alfonso Prat-Gay, diputado de la Coalición Cívica y asesor económico de Elisa Carrió. La idea del diputado radical enojó a Carrió, pero el ex presidente del Banco Central es un discípulo de otro ex jefe de esa entidad y actual candidato a vicepresidente de Alfonsín, Javier González Fraga. Antes de aceptar esta postulación, González Fraga asesoraba a Duhalde.
Ramos, acompañado por Nicolás Gadano, Nicolás Dujovne y Guillermo Rozenwurzcel, entre otros, plantea que debe estimularse la inversión, sobre todo en energía y transporte, y "desinflacionar" la economía, en conjunto con programas para mejorar la distribución del ingreso. Para mejorar la inversión, el ex economista de Cepal recomienda primero "no cambiar las reglas cada momento". En segundo lugar, opina que debe reducirse la inflación porque este fenómeno acota los horizontes para planificar y afecta al financiamiento. Otro factor clave para la inversión, según el economista de Cepal, es el tipo de cambio, cuya actual apreciación es "insostenible en el mediano plazo".
En el caso particular del campo, Ramos propone eliminar todos los cupos a la exportación, algo en lo que coinciden las propuestas de Duhalde, Binner, Rodríguez Saá y Carrió. En lo que se diferencian es en la política de retenciones. El economista de Alfonsín sugiere eliminar los derechos de exportación de productos regionales, reducir gradualmente los del maíz, el trigo y la soja.
En cuanto a la inversión en energía y transporte, Ramos aspira a una reducción gradual de los subsidios a las clases pudientes, lo que implica progresivos aumentos tarifarios que estimularían los desembolsos del sector privado. Para la población pobre se prevé una tarifa social. En todo esto coinciden los principales candidatos opositores.
Ante la inflación también hay acuerdo opositor sobre la necesidad de ajustarla en forma gradual. "Para bajar al 9% en cuatro años, primero hay que asumirla y tener un índice que la refleje -opina Ramos-. Segundo, necesitamos una estrategia de anclas múltiples: fiscal, monetaria, cambiaria y de precios y salarios. Hay que explicitar un objetivo de inflación y de cuenta corriente. No podemos tener una tasa de crecimiento del gasto mayor a la de ingresos. Deben ser iguales. Acá se paga poco impuesto a las ganancias y mucho al cheque. Hay mucha elusión en Ganancias: nadie paga la alícuota máxima, del 35%. Los agregados monetarios no pueden crecer al 40% sino acordes con la inflación. Hay que terminar con las transferencias de utilidades al Banco Central y evitar la apreciación cambiaria. Las paritarias tienen que ser libres, pero el Gobierno puede dar una pauta, que puede superar un poco la inflación si ésta es más baja".
Los economistas más cercanos a Duhalde son sus hombres de siempre: Jorge Sarghini, Jorge Todesca y Alberto Abad. Tampoco se puede descartar que su ministro de Economía sea Martín Redrado, candidato a diputado en Capital Federal.
Redrado propone incentivar al mismo tiempo el consumo y la inversión. En primer lugar, sugiere una reforma impositiva que tome el impuesto al cheque a cuenta de los aportes patronales de nuevos trabajadores, baje tres puntos por año las retenciones a la soja, el maíz, el trigo y el girasol a cuenta del pago de Ganancias y una reducción al 15% de la alícuota máxima de este impuesto para las empresas que no distribuyan dividendos.
En segundo término, propone la creación de un consejo de desarrollo integrado por los ministros de áreas económicas y el presidente del Banco Central que establezca el programa económico para los próximos cuatro años, con metas de crecimiento del gasto y la inversión públicas, el salario y la emisión monetaria "para reducir gradualmente la inflación con la tasa máxima de crecimiento". Además impulsa una ley que dé autarquía al Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuyo director sea nombrado por el Ejecutivo con el acuerdo del Senado.
Todesca sostiene que Duhalde está a favor de un plan de "recuperación del superávit fiscal" y de reducción gradualista de la inflación, "con preocupación por el costado social". "No vamos a hacer un ajuste de tarifas que deje al descubierto a los sectores pobres", aclara.
Duhalde quiere reemplazar las retenciones por un impuesto a las ganancias "adecuado a la actividad agropecuaria, dado que ahora existen métodos de medición de la producción de un campo", explica Todesca. Para proteger a la industria, el ex viceministro de Economía de Duhalde promete no devaluar, pero evitar una mayor apreciación del peso, administrar el comercio con licencias no automáticas, pero sin prohibiciones de facto de las importaciones, como hace Moreno, y crear un banco de desarrollo. Ramos coincide: "Si se aplican licencias no automáticas en un esquema de inserción en la economía mundial y de racionalidad no existirían inconvenientes", opina Ramos. El voto definirá qué políticas se aplicarán.
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