
Las nuevas panaderías quieren ganar mercado
Las cadenas Florentino y Pan con Manteca planean llegar a las 30 bocas y lanzar otra marca con venta al público.
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El pan, alimento básico por antonomasia, cambia de formato y se adapta a las necesidades del cliente.
Si bien las panaderías de barrio siguen siendo bastiones irreemplazables en el paisaje costumbrista, surgen otros competidores con mesitas para tomarse un café, con horneado a la vista, bandejitas decoradas y hasta lugares donde sirven comidas rápidas sin ponerse colorados por traicionar, en cierta medida, al rubro.
Esa es parte del surgimiento de cadenas como Pan con Manteca y Florentino, propiedad de la firma Buenos Aires Pan SA.
Con nuevos socios, cambios en el gerenciamiento y la estructura de la firma, planean sumar este año 12 franquiciados más a sus actuales 18 y lanzar una nueva cadena de panaderías.
Algunos de sus competidores inmediatos son Delicity- en manos de Pitsbury-, Antojos y Biscuit. Los resultados y desarrollo de cada uno fueron dispares. En algunos casos, la expansión desmedida perjudicó el crecimiento.
"Una de las claves es no darle la franquicia a cualquiera. Cada local que se cierra es un punto negativo para la imagen de la compañía", afirmó Ricardo Toppino, gerente de ventas de Buenos Aires Pan.
El año último entrevistaron a 346 potenciales franquiciados, pero le dieron bandera verde a tan solo uno.
Antes de concederle la explotación de su marca a un tercero, estudian la zona, analizan los costos y, si todo sale bien, sólo en ese momento firman los papeles necesarios. La empresa nació hace cuatro años de la mano de un grupo de ex empleados y dueños de panaderías en el porteño barrio de Belgrano, con un local de Pan con Manteca sobre la calle Sucre. El negocio funcionó bien y luego nació Florentino.
Escoba nueva, barre mejor
A mediados de 1997, dos nuevos socios inversionistas compraron el 40 por ciento del paquete accionario de la firma y se creó una gerencia de ventas con su respectivo equipo, se contrató un nuevo estudio contable y un jefe de producción.
Hoy, cinco son las personas que controlan el paquete accionario.
A los dos meses de esta reestructuración, recibieron una oferta de compra por cuatro millones de dólares "de un conocido grupo inversor", que rechazaron.
Cuentan con una planta en La Matanza, donde se elabora el pan y la factura que llegan refrigerados- no congelados- a las distintas bocas donde el horneador de cada local le da el golpe final antes de ser ofrecido al cliente. La línea de repostería llega lista para ser vendida.
Asimismo, comercializan en el sector mayorista proveyendo a empresas, restaurantes, hoteles, supermercados y universidades.
Hoy, cuenta con un local propio y ya tienen otorgadas cuatro franquicias en Capital Federal.
"Queremos hacernos fuerte en Buenos Aires y sus alrededores y, en el mediano plazo, salir a las provincias de donde ya tuvimos interesados", aclara Sebastián Frola, contador de la empresa.
El partido de Pilar es una zona que están mirando con mucho interés.
Para abril piensan lanzar una serie de comidas saladas para llevar y servir en sus mesas. En tanto, ya despachan algunas comidas rápidas.
Otra panadería
Entre los nuevos proyectos se destaca el lanzamiento de una nueva cadena de panaderías, similar a las que poseen.
"Ya tenemos el nombre y, en principio, lo haríamos con tres o cuatro locales propios." Insisten con la misma línea de negocio porque les dio resultado, porque creen que hay mercado, porque no quieren desgastar mucho una marca y juntar varios locales iguales en una misma zona o región.
Pan caliente
- Locales propios: 1.
- Franquicias en operación: 18 (Capital Federal y Gran Buenos Aires).
- Aperturas previstas para 1998: 12.
- Planta: 1 (La Matanza).
- Características de la producción: más de 100 líneas de panificados.
- Costo de la franquicia: $ 6000 para reserva de la zona, más otros $ 40.000 para la instalación del local a cargo del franquiciado.





