Las nuevas relaciones con Cuba abren el apetito de las empresas de EE.UU.

Jack Nicas
John W. Miller
Ryan Knutson
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18 de diciembre de 2014  

La decisión de la Casa Blanca de normalizar los lazos diplomáticos con Cuba les daría a las empresas de Estados Unidos acceso a un mercado que ha estado fuera de su alcance por más de medio siglo.

Desde la automotriz General Motors Co. hasta el gigante de la agroindustria Cargill Inc. y el minorista de muebles para el hogar Ethan Allen Inc. aplaudieron el anuncio de la Casa Blanca de que restaurará las relaciones con Cuba y que empezará a desmantelar el embargo que estableció hace 54 años. El esfuerzo incluye medidas para alentar el comercio entre ambas naciones, como la autorización de algunas exportaciones estadounidenses a Cuba, el levantamiento de restricciones a las transacciones financieras y la flexibilización en los límites a las remesas de dinero a ese país.

"Cuba necesita todo lo que producimos en EE.UU.", dice Bill Lane, director global de asuntos gubernamentales para Caterpillar Inc., quien señaló que la compañía espera abrir pronto un concesionario en Cuba que venda equipos para la agricultura, la minería y la construcción. "Hemos estado pidiendo una nueva política hacia Cuba desde hace 15 años".

Aun así, muchas compañías no se animaron a prometer que invertirán en Cuba. Las oportunidades abundan en agricultura, telecomunicaciones, comercio minorista, turismo y recursos humanos, pero quedan pendientes muchos obstáculos. El mayor escollo sigue siendo el embargo a un comercio total entre los dos países, una política que puede ser levantada sólo por el Congreso.

EE.UU. ahora permitirá ciertas exportaciones a Cuba, como materiales de construcción residencial, equipo agrícola y bienes utilizados por pequeños negocios como restaurantes y barberías. Las autoridades de EE.UU. dijeron que el año pasado EE.UU. exportó a Cuba US$300 millones en medicinas y US$3.000 millones en alimentos, que están exentos del embargo, un indicio del potencial para los exportadores estadounidenses.

Los ciudadanos estadounidenses que visiten Cuba podrán regresar a casa con hasta US$400 en bienes, incluidos US$100 en tabaco y alcohol, lo que permitirá una pequeña cantidad de puros y ron cubanos en EE.UU., aunque no para ser revendidos. Pero la prohibición a los viajes de turismo debe ser levantada por el Congreso. "Lo que estamos haciendo es autorizar tantos viajes como sean posibles dentro de los límites de la legislación", dijo un funcionario. "Creemos que eso conducirá a un aumento significativo en los viajes".

En la década del 50, los lazos comerciales cubano-estadounidenses estaban en su auge. Pan American World Airways transportaba a turistas estadounidenses a casinos y resorts de La Habana, Cuba era un importante exportador de azúcar y EE.UU. era su principal socio comercial e inversionista. Los recursos naturales de la isla eran una fuente de ganancias para las empresas estadounidenses.

Desde que se instauró el embargo estadounidense en 1960 después de que los comunistas de Fidel Castro asumieron el poder en Cuba, las firmas de EE.UU. perdieron los 11 millones de consumidores que tenían a 145 kilómetros de la costa de Florida y desde entonces los estadounidenses han tenido poco acceso a los puros cubanos y el ron Havana Club.

La economía de Cuba hoy en día sigue siendo altamente controlada por el gobierno, sus consumidores relativamente pobres y su mercado atendido por multinacionales de otros países que no cortaron lazos con la isla. Esos factores podrían limitar las oportunidades incluso si el Congreso decidiera revertir el embargo estadounidense.

Las grandes empresas de telecomunicaciones podrían ser cautas en sus pasos. Mientras AT&T Inc. y Verizon Communications Inc. ofrecieron su apoyo a un frustrado proyecto de cable submarino, no está claro si hoy invertirían. Aun-que Cuba es un mercado potencialmente atractivo dado su mínima penetración de Internet y telefonía celular, la inversión de las compañías dependerá de las regulaciones en Cuba, dijo Sergey Dluzhevskiy, analista de Gabelli & Co.

Las aerolíneas estadounidenses se han preparado para la oportunidad de volar a la isla por años, operando vuelos para unas cuantas empresas charter a Cuba autorizadas por el gobierno de EE.UU. American Airlines Group Inc., por ejemplo, vuela a Cuba 20 veces por semana, frente a 15 hace un año, llevando a trabajadores humanitarios, periodistas y otros cubano-estadounidenses autorizados a visitar el país.

Las empresas hoteleras de EE.UU. también están ansiosas por hacer negocios en Cuba cuando puedan, incluyendo Hilton Worldwide Holdings Inc., que inauguró el Habana Hilton en 1958 con un casino y club Trader Vic’s, sólo para ver esos establecimientos nacionalizados pocos años más tarde.

"En el momento en que sea posible, allí estaremos", dijo Stephen Joyce, director ejecutivo de Choice Hotels International Inc., una cadena con sede central en Maryland que opera marcas como Comfort Inn y Cambria Suites.

La noticia también es buena para los agricultores estadounidenses, que serán capaces de exportar sus cosechas a Cuba sin restricciones severas que hasta ahora tornan el comercio costoso y consumen mucho tiempo, como es el requisito de que los compradores paguen por adelantado.

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