Los activos financieros tuvieron un mes con amplios beneficios

Paula Premrou
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30 de diciembre de 2001  

Una fuerte baja registraron las acciones en la rueda de anteayer, la única sesión de la semana y la última del año. El Indice Merval se desplomó un 8,1% dentro de un contexto de gran incertidumbre sobre el futuro rumbo de la política económica.

El cierre de posiciones de fin de mes junto a las restricciones de liquidez del sistema financiero también presionaron a la baja al precio de las acciones. Los inversores, que durante todo diciembre utilizaron el mercado accionario como una vía de escape al "corralito", se vieron obligados a utilizar el mecanismo inverso para hacerse de liquidez.

El volumen operado alcanzó los 24,6 millones de pesos, levemente por debajo del promedio negociado durante las semanas previas.

De esta manera, culminó uno de los meses más traumáticos de los últimos años en el recinto porteño. El mes de diciembre se inició con el Plan Freezer, la última maniobra del gobierno de Fernando de la Rúa para frenar la salida de capitales, que limitó el retiro de efectivo de las cuentas bancarias. El pánico de los inversores por el futuro de sus depósitos los llevó a buscar otras alternativas que le permitieran saltear el cerco impuesto por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo.

Las acciones con cotización en el exterior fueron las primeras elegidas. La suba se extendió luego al resto de los papeles, acompañando el vertiginoso deterioro de la coyuntura que culminó el jueves 20 con la renuncia del primer mandatario.

El balance del mes arrojó un incremento del 45,9% en el índice Merval. Siderca encabezó el ranking de subas con una mejora del 85,5%, seguida por Perez Companc que en diciembre acumuló un alza del 76,5%, y por Molinos Río de la Plata, que en el mismo lapso subió un 63,8 por ciento. Estas tres empresas se caracterizan por vender productos con precios fijados en dólares, por exportar gran parte de su producción y por tener una gran liquidez en el mercado.

Telefónica y Telecom, más expuestas al riesgo de una devaluación, subieron un 40 por ciento. A la retaguardia estuvieron los papeles bancarios, claramente los más sensibles al default declarado por la nueva administración.

Por su parte, el mercado de bonos operó dentro de un esquema restringido luego de la declaración de moratoria, con muy bajo volumen de negocios. La reestructuración de la deuda no parece ser hoy una prioridad para el Gobierno, por lo que la tendencia a la baja en los precios podría continuar en las próximas semanas hasta que comience a delinearse la estrategia por implementarse. El riesgo país cerró la semana en 5174 puntos, un 64,9% por encima del valor observado el último día hábil de noviembre y con una espectacular suba del 569,3% en el año.

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