Los bancos europeos temen fugas de depósitos

Un retiro rápido sería desastroso para los países periféricos
Charles Forelle
David Enrich
Sara Schaefer Muñoz
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21 de mayo de 2012  

LONDRES—El fantasma de la financiación vuelve a rondar sobre los bancos europeos.

A pesar de que el Banco Central Europeo inyectó más de 1 billón (millón de millones) de euros a cientos de instituciones en la forma de créditos baratos a tres años, el sistema financiero del continente sigue siendo vulnerable a posibles corridas bancarias en las entidades consideradas débiles.

La amenaza quedó de manifiesto la semana pasada, cuando los ahorristas sacaron más de 700 millones de euros de los bancos griegos en un día. La fuga de depósitos, que fue una reacción a la posibilidad de que Grecia abandone la zona euro, constituyó una drástica escalada después de dos años de retiros pequeños pero constantes de la banca del país.

La preocupación de un creciente número de autoridades, inversionistas y analistas es que los sistemas financieros de otros países de la periferia de la zona euro sean susceptibles a crisis similares. Si eso ocurre, los gobiernos y los bancos centrales no tendrían más remedio que acudir al rescate.

Si Grecia sale de la zona euro, es casi seguro que restrinja los envíos de dinero fuera del país. Eso podría llevar a los depositantes en países como España y Portugal a pensar que la experiencia se podría repetir en sus países, afirma Philippe Bodereau, director de investigación de crédito europeo del gigante de fondos de bonos Pimco. Los clientes, por lo tanto, podrían actuar en forma preventiva y retirar sus ahorros ahora para impedir que sean convertidos a devaluadas pesetas o escudos. "Eso es lo que empieza a preocupar a los mercados", dice.

La semana pasada, los rumores de un éxodo de clientes de un gran banco español llevaron a las autoridades del gobierno y la industria a la incómoda posición de tener que negar una corrida bancaria. Entretanto, los clientes ingleses retiraron el viernes alrededor de 200 millones de libras esterlinas (US$316,4 millones) de la filial británica de Banco Santander SA, luego de una rebaja de la calificación de crédito de la entidad y en medio de preocupaciones sobre su vulnerabilidad ante los problemas de España, según un alto ejecutivo.

Hace apenas dos meses, el sistema bancario europeo parecía a salvo de la amenaza de los problemas de liquidez. El gigantesco programa de préstamos del BCE, implementado a fines del año pasado para evitar que los bancos se quedaran sin dinero, proporcionó a éstos suficiente efectivo como para refinanciar todos sus bonos que vencen en 2012. Sin embargo, la combinación de nuevos temores de que Grecia abandone el euro y la creciente fragilidad del sistema bancario de España rápidamente ha puesto fin a la luna de miel.

Después de un descongelamiento de tres meses, los bancos europeos están otra vez en gran medida excluidos de los mercados de financiación. Gracias a los préstamos del BCE, pueden sobrevivir a tal cierre. Sin embargo, se hallan menos preparados para los retiros de depósitos masivos, señalan analistas e inversionistas.

Buscando calmar esa amenaza, algunos funcionarios de la Unión Europea han estado considerando la introducción de un plan para garantizar los depósitos bancarios de los clientes en todo el bloque, dicen fuentes al tanto. Un plan así complementaría las garantías nacionales ya existentes. No obstante, no se sabe qué tan desarrollado esté dicho plan.

Una razón por la que los inversionistas y analistas están preocupados es que una gran porción de los depósitos bancarios en España, Italia y Portugal podrían ser retirados prácticamente en un instante. Hay muy pocas barreras para evitar que clientes ansiosos transfieran sus ahorros de un banco de un país de la UE a otro en el resto del bloque de 27 países.

Stefan Nedialkov, analista de Citigroup, calcula que los bancos de España, Irlanda, Italia y Portugal podrían perder rápidamente un total de entre 90.000 millones y 340.000 millones de euros de depósitos si Grecia deja la zona euro, con una hemorragia de entre 38.000 millones y 130.000 millones en España. Sus cálculos se basan en parte en la fuga de depósitos de Argentina en su crisis financiera a principios de la década pasada.

Esas cifras representan casi 10% de la base de depósitos de los países, cuyo rápido retiro tendría consecuencias desastrosas. Algunos bancos se quedarían sin dinero y colapsarían. Incluso el más fuerte tendría que reducir drásticamente sus préstamos y deshacerse de activos para conservar fondos.

—Alkman Granitsas y Chris Emsden contribuyeron a este artículo.

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