Los conductores del futuro tendrán su Batimóvil interconectado

Los autos estarán cada vez más vinculados al mundo de Internet de las cosas
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16 de octubre de 2016  

NUEVA YORK.- Cuando Bruce Wayne llega a la Baticueva, un obstáculo desaparece automáticamente, la puerta camuflada del garaje se abre, se encienden las luces y Alfred está esperando. Pasaron 50 años desde que esa imagen de Batman en su Lincoln Futura apareció en televisión. Ahora, fabricantes de autos, compañías de comunicaciones y firmas de tecnología quieren convertir a cada auto en un Batimóvil interconectado.

"El auto se va a convertir en un nodo más en la Internet de las cosas", dice Kamyar Moinzadeh, CEO de Aribiquity, una compañía de software e ingeniería de Seattle, especializada en rastreo de vehículos y telemática.

Ya hay muchos ejemplos en el mundo de los autos, se trate del sistema OnStar de General Motors de hace 20 años, o de la creciente capacidad de Tesla de monitorear sus vehículos de modo remoto e incluso de descargar sistemas operativos de software totalmente nuevos. Pero los autos más plenamente integrados a la Internet de las cosas -dispositivos de uso diario que pueden enviar y recibir datos- podrían convertirse en una pieza del tejido digital cotidiano de las personas.

El asistente hogareño de Amazon activado por la voz, Alexa, puede ya solicitar un viaje a Uber o descubrir cuánta nafta hay en el tanque de un auto con el conductor todavía en su casa. BMW anunció este mes que sus servicios Connected permitirán a quienes cuenten con el sistema Alexa cerrar las puertas de su auto y verificar el nivel de la batería desde el confort de su sofá. Ford Motor planea introducir la integración de Alexa en algunos vehículos antes de fin de año, según anunció James A. Boczkowski, que supervisa la ingeniería avanzada en Ford.

La primera generación de sistemas conectados, como el OnStar de GM, se concentraban en ayudar a los conductores cuando estaban perdidos o se descomponía el auto, y la segunda generación tiene que ver con conectar el tablero al teléfono inteligente para bajar información del tráfico en vivo por streaming o, servicios de audio como Pandora, explica Moinzadeh.

La próxima generación, agrega, se concentrará en manejar toda nuestra vida digital, asistidos por sistemas semiautónomos que asumen más responsabilidad para conducir.

"Una vez que lleguemos al mundo de la conducción autónoma, estos autos no se van a juzgar por los caballos de fuerza, sino por la experiencia dentro del vehículo y por cómo se conecta con su estilo de vida", afirma Moinzadeh. "El auto se comunicará con sus cosas que estén conectadas, sea su heladera o el sistema de seguridad de su hogar".

Mercedes-Benz se cuenta entre los fabricantes que quieren integrar los autos más plenamente con la red de comunicaciones móviles. "El auto está evolucionando hacia una máquina de calidad de vida", describió Dieter Zetsche, CEO de Daimler, la compañía madre de Mercedes-Benz, en el show de artículo electrónicos de consumo IFA en Berlín. El año que viene -según Zetsche- los servicios In Car Office de la firma conectarán automáticamente a los conductores a llamadas de conferencia programadas y navegará citas en base a entradas en la agenda.

Otros ejecutivos de la industria ven potenciales aplicaciones de salud y seguridad.

"En la salud se trata de monitorear a la gente y cómo se comporta", sostiene Bret Greenstein, vicepresidente para la división Watson de IBM, que trabaja en inteligencia artificial e Internet de las cosas. La concentración del conductor puede evaluarse por una combinación de sensores en el auto, incluyendo monitores acústicos, rastreadores de ojos y dispositivos, según Greenstein. "La velocidad a la que maneja y con qué grado de seguridad nos indican su estado de ánimo y bienestar", agrega.

Las ondas cerebrales y el ritmo cardíaco pueden indicar stress, dice Bruczkowski, de Ford. Tales señales podrían decirle al auto que bloquee llamadas entrantes o al sistema de audio que cambie la música. El conjunto de sensores abordo -según Buczkowski- podría convertir al auto en estetoscopio digital de cuatro ruedas que compile un registro continuo de su estado, generando una evaluación más precisa de su salud comparado con la instantánea del control médico una vez al año.

Pero hay desafíos tecnológicos entre los sueños digitales y la realidad en el camino, según Chris Penrose, que supervisa el grupo de Internet de las cosas en AT&T. Cuenta que la compañía está trabajando en esfuerzos de este tipo con casi 20 marcas diferentes de autos en todo el mundo.

Si bien estar constantemente online puede tener sus perjuicios, también hace que los vehículos sean más resistentes, según los expertos. Más y más, como ya lo ha demostrado Tesla, los autos se actualizarán de forma inalámbrica, lo que hace más fácil mantenerlos actualizados y arreglarlos cuando se rompen. Y muchos predicen que si los autos se comunican con lo que los rodea y entre sí, los beneficios superarán los riesgos. Riesgos que, de todas formas, no pueden ser ignorados.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

John Quain

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