
Los ganadores y perdedores de la economía de Trump
El presidente prometió ayudar a los estadounidenses comunes, pero logró algo bastante diferente hasta el momento: los más beneficiados por sus políticas son el segmento de altos ingresos, según un estudio de The Economist
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Todos los populistas prometen mucho al trabajador pero Donald Trump predijo una edad de oro. Justo antes de las elecciones de 2024 les dijo a los votantes que estaban a pocos días de “los mejores empleos, los mayores cheques de pago y el futuro económico más brillante que el mundo jamás haya visto”. Su combinación heterodoxa de aranceles, recortes de impuestos y deportaciones según afirmó reduciría los costos de vida, reviviría el corazón industrial de Estados Unidos y restauraría la prosperidad de la clase media.
¿Ha cumplido el presidente? El 22 de octubre la Casa Blanca afirmó que sus políticas estaban impulsando los salarios y alimentando un “AUGE de cuello azul”. La economía de Estados Unidos está de hecho creciendo con fuerza, con una producción en curso de expandirse a una tasa anualizada de alrededor del 3% en el tercer trimestre. Pero muchos de aquellos a quienes Trump afirmó que ayudaría han salido perdiendo mientras que los estadounidenses más ricos se han beneficiado.
Las políticas más tóxicas políticamente son aquellas que han elevado los costos diarios. Los amplios aranceles del presidente han empujado hacia arriba el costo de los bienes de consumo en aproximadamente un 2%, según la Reserva Federal de Nueva York. El Budget Lab de Yale estima que le costarán al hogar promedio 1100 dólares este año. La guerra en Irán también ha hecho disparar los precios del petróleo y está destinada a sumar otros 1000 dólares a los costos del hogar promedio para fin de año.
Empujando en la dirección opuesta, la emblemática ley de impuestos y gasto de Trump ha impulsado los reembolsos de impuestos en alrededor de 340 dólares en promedio. La ley también creó “cuentas Trump”, un esfuerzo por ampliar la propiedad en el mercado de valores con los recién nacidos elegibles con derecho a 1000 dólares para invertir en acciones. Pero las mayores ganancias de la ley fueron para los estadounidenses más ricos a través de impuestos más bajos, incluso cuando restringió el acceso a los cupones de alimentos —con más de 5 millones de estadounidenses perdiendo beneficios hasta ahora— y a Medicaid, el programa de atención médica para los pobres.
Para calcular los efectos netos de estas ganancias y pérdidas, The Economist combinó estimaciones del impacto de los aranceles, precios más altos de la nafta y la ley de impuestos y gasto de Trump en todos los grupos de ingresos en 2026. Estimamos que las políticas de Trump le costarán al decil más pobre de los hogares estadounidenses (con un ingreso promedio después de impuestos y transferencias de alrededor de 37.000 dólares), casi el 3% de sus ingresos. El decil más rico (con ingresos promedio después de impuestos de casi 500.000 dólares anuales) ganará casi el 3%. Los hogares en el medio, con un ingreso promedio de aproximadamente 100.000 dólares anuales, pierden más de 400 dólares. Eso no toma en cuenta el efecto de una decisión tomada por los republicanos del Congreso el año pasado y respaldada por Trump de dejar expirar los subsidios mejorados de Obamacare.
Los costos de vivienda plantean otro problema para el presidente. Las tasas hipotecarias empujadas hacia arriba en parte por los efectos inflacionarios de su guerra en Irán han trepado por encima del 7%, lo que incita a los propietarios actuales a quedarse donde están. Agregar nueva oferta se ha vuelto más costoso. El año pasado los constructores estimaron que los aranceles sobre los materiales sumarían casi 11.000 dólares al costo de una nueva casa típica. Su represión a la inmigración está alimentando la escasez de mano de obra también; en septiembre una encuesta de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas informó que los costos laborales subieron un 4,2% respecto al año anterior.
En lo que respecta a los empleos, la atención médica y la asistencia social han representado casi todas las ganancias del sector privado desde enero de 2025 para satisfacer la demanda de la población envejecida de Estados Unidos. El auge de la inteligencia artificial y los centros de datos creó aproximadamente 180.000 nuevos empleos en industrias relacionadas con la construcción. En otros sectores, sin embargo, el empleo privado apenas se ha movido. El crecimiento salarial anual en todo el sector privado se ha desacelerado del 4% al 3%; la inflación creciente significa que la paga por hora de los trabajadores es un 0,7% más baja en términos reales que hace un año. La participación laboral en la producción empresarial no agrícola ha caído a su nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 1947 (los cambios técnicos en cómo se clasifican las ganancias de los propietarios de empresas explican solo parte de la disminución).
Un renacimiento en los empleos manufactureros ha sido particularmente esquivo. Aunque la producción manufacturera ha aumentado, el empleo manufacturero ha caído en unos 20.000 desde enero de 2025 mientras que los salarios de los trabajadores de las fábricas no han logrado mantener el ritmo de la inflación durante el año pasado.
Los estadounidenses invertidos en el mercado de valores tienen más que celebrar, ya que la bonanza de la inteligencia artificial ha impulsado el valor del S&P 500. Pero el impacto es una vez más desequilibrado. De los 17 billones de dólares de aumento en la riqueza de acciones y fondos mutuos de los estadounidenses desde fines de 2024, casi el 90% se acumuló en el décimo más rico de los hogares en comparación con apenas el 0,6% para la mitad más pobre, según datos de la Reserva Federal.
Estos fenómenos no han pasado desapercibidos. Casi dos tercios de los estadounidenses piensan que las políticas económicas de Trump han empeorado las condiciones, según una encuesta reciente del Centro de Investigación Pew; lo mismo ocurre con el 35% de los republicanos y los independientes con inclinación republicana, casi el doble de la proporción en enero. Los votantes que están particularmente afectados por los costos crecientes de combustible y los aranceles como los agricultores se están inclinando hacia los demócratas.
Trump está prometiendo ahora 5000 dólares a cada ciudadano adulto si los republicanos retienen el control del Congreso el 3 de noviembre. Eso hará poco para tranquilizar a los votantes que todavía se sienten rezagados.
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