
Los socios de José Luis Manzano ya manejan las estaciones Shell y el empresario se prepara para ingresar al negocio
Mercuria Energy Group tomó el control de las 894 bocas de expendio, la refinería de Dock Sud, dos aeroplantas y dos terminales; la brasileña Raízen informó ayer el cierre a la Bolsa de San Pablo, después de obtener las aprobaciones regulatorias
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Desde ayer, las oficinas de Núñez, sobre la avenida del Libertador, desde las que se administra la red de estaciones de servicio Shell en la Argentina tienen otro dueño. La suiza Mercuria Energy Group, una de las mayores traders del mundo, tomó el control de las 894 bocas de expendio, de la refinería de Dock Sud y del resto de los activos que la brasileña Raízen tenía en el país.
El cierre fue informado ayer a la Bolsa de San Pablo mediante un hecho relevante. Allí, la compañía comunicó que su subsidiaria Raízen Energia concluyó la venta de sus operaciones argentinas a Latam Downstream Holdings y Silver Projects I, dos sociedades controladas por Mercuria Energy Group, una vez cumplidas todas las condiciones previas, incluidas las aprobaciones regulatorias.
El valor total asciende a US$1420 millones e incluye una porción en efectivo y la asunción de la deuda de Raízen Argentina por parte del comprador.
El paquete abarca las 894 estaciones Shell —representa el 19% del mercado de despacho de combustibles, detrás de YPF y por encima de Axion y Puma Energy—, la refinería de Dock Sud, en Avellaneda; una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires; dos aeroplantas, en Ezeiza y Aeroparque, y dos terminales de combustibles, en Arroyo Seco y Santa Fe.
La marca Shell seguirá en los surtidores: el acuerdo de licencia con el nuevo operador se firmó por 15 años, renovable por otros 15.
Mercuria no es un recién llegado. Fundada en Ginebra en 2004 por Marco Dunand y Daniel Jaeggi, con ingresos superiores a los US$140.000 millones y presencia en más de 50 países, opera en toda la cadena energética, del crudo a los metales.
Llegó a la Argentina en 2009 bajo el nombre El Trébol y poco después se fusionó con Andes Energía, el vehículo de José Luis Manzano, para dar origen a Phoenix Global Resources, la primera petrolera que produjo petróleo no convencional en Río Negro. Manzano conserva el 6% de esa sociedad.
El turno de Edenor
Ese vínculo previo explica el paso siguiente. Manzano ingresaría en el negocio de los combustibles por dos vías: Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del país, se quedaría con el 20% de la sociedad, y el empresario sumaría otro 15% de manera directa, según pudo saber LA NACION de fuentes del mercado.
La configuración accionaria depende de las aprobaciones regulatorias y de los procesos propios de la transacción, y se confirmaría en 30 o 40 días. Edenor está controlada por el consorcio Edelcos, que integran el propio Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti.

La apuesta tiene una lógica de largo plazo. La distribuidora ve en la red de estaciones una plataforma para instalar cargadores de autos eléctricos y paneles solares, dos negocios en los que su expertise le daría ventaja sobre otros operadores.
Los cargadores se instalarían con un socio internacional y con un criterio de acceso abierto, la premisa es que sirvan para cualquier auto eléctrico, sin importar la marca. Es una diferencia con el camino que eligió YPF, cuyo presidente, Horacio Marín, volvió a anunciar un acuerdo con Tesla para colocar cargadores de la automotriz en sus estaciones.
Edenor viene de una seguidilla de movimientos en el sector. En abril ofreció US$230 millones por la participación estatal en Transener y perdió frente a Edison Energía-Genneia, que ofertó US$356 millones. La revancha llegó con Metrogas. YPF aceptó su oferta de US$780 millones por el 70% del capital de la principal distribuidora de gas del país. Manzano ya tenía el 9,23% de Metrogas a través de Integra Gas Distribution y deberá lanzar una oferta pública por el resto de las acciones.
Del lado brasileño, la venta cierra un ciclo de 15 años. Raízen nació en 2011 como sociedad al 50% entre la angloholandesa Shell y Cosan, y en 2018 tomó el control total de las estaciones y de la refinería. Pero el congelamiento tarifario, los controles cambiarios y las restricciones a las importaciones erosionaron la rentabilidad, y la salida se concretó cuando el downstream local había vuelto a ser rentable.
La urgencia tuvo origen en Brasil. La compañía negocia una deuda de US$13.240 millones, sus acciones se derrumbaron 70% en 2025 y en junio consiguió la adhesión de más del 80% de los acreedores a un plan de recuperación extrajudicial. Los fondos netos de la venta irán a la gestión de su estructura de capital.
Manzano, en tanto, sumaría refinación y comercialización de combustibles a un portafolio que ya incluye distribución eléctrica y de gas, producción de petróleo no convencional, medios y activos mineros.
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