McCormack, de Fitch: "Ni al Gobierno ni al FMI les conviene romper la relación"

En su tercera visita al país, McCormack mantendrá reuniones informales con funcionarios del Gobierno, bancos, inversores y empresas privadas
En su tercera visita al país, McCormack mantendrá reuniones informales con funcionarios del Gobierno, bancos, inversores y empresas privadas Crédito: Fitch Ratings
Delfina Torres Cabreros
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21 de agosto de 2019  • 15:45

Sobre el fin de una semana turbulenta para la economía del país, la calificadora de riesgo Fitch Ratings anunció el viernes pasado que bajaría la calificación de la deuda argentina dos escalones, de B a CCC, lo que significa que hay dudas acerca de su sustentabilidad a mediano plazo. Sin embargo, James McCormack, director ejecutivo global de Riesgo Soberano de la firma y artífice principal de esa decisión, consideró que no ve en el horizonte un deterioro de la relación entre el FMI y el país. "Ambas partes tienen incentivos para trabajar juntas en una solución que mantenga al FMI involucrado y que, al mismo tiempo, provea soluciones factibles para el gobierno argentino, sea quien sea que esté al frente", apuntó.

En una entrevista con LA NACION realizada esta mañana en las oficinas de FIX, filial de Fitch en la Argentina, el ejecutivo consideró que las decisiones tomadas por el Gobierno en los últimos días "no son suficientes" para contener la situación económica, pero valoró los mensajes emitidos tanto por el presidente del Banco Central como del flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, que buscaron generar confianza en los mercados. De aquí en adelante, anticipó, restará que Alberto Fernández "también contribuya a clarificar el escenario y dar certidumbre sobre el futuro de las políticas macroeconómicas".

-¿Por qué le bajó la calificación a la deuda argentina de B a CCC?

-Dos cosas contribuyeron. El primer elemento fueron los resultados de las elecciones primarias, que introdujeron un grado de incertidumbre en términos de políticas macroeconómicas de aquí hacia adelante. Las políticas macroeconómicas son importantes para la relación con el FMI, para la confianza de los inversores y para resolver los desafíos del país como la inflación, por ejemplo. El segundo factor fue la reacción que tuvo el tipo de cambio. En muchos países nosotros dejamos el mercado financiero a un lado y nos enfocamos en los fundamentals crediticios de la deuda soberana en sí misma, en la posición financiera del gobierno. Pero en la Argentina, dada la exposición que tiene el propio gobierno a las alteraciones en el tipo de cambio y la tasa de interés (el porcentaje de deuda sobre el PBI crece muy rápidamente cuando la moneda se deprecia), lo consideramos.

-¿Pero por qué la calificación bajó dos escalones y no solo uno?

-Pensamos que era apropiado porque en las discusiones que tenemos ahora en torno a la deuda soberana de la Argentina empezamos a discutir la posibilidad de una reestructuración. La calificación B- implica que un país puede acceder a mercados de capital en términos razonables y que hay un grado de estabilidad macroeconómica, que pensamos que en este momento está faltando. Esa es la razón por la que fuimos hasta la calificación CCC, que es una gran cosa para nosotros, porque solo hay otros dos países con esta categoría en el mundo: Zambia y la República del Congo.

-¿Cree que las decisiones que tomó el Gobierno en la última semana son suficientes para contener la situación económica?

-No. Creo que las políticas fiscales implementadas son entendibles y que van en el sentido de respaldar a las personas con menores niveles de ingreso, pero no son las cosas en que los mercados se enfocan al momento de determinar hacia dónde va la variación del tipo de cambio. Entonces, en ese sentido, diría que las medidas tomadas no son suficientes en términos de los efectos que puede generar en los mercados.

-¿Qué es, entonces, lo que se necesita hacer de manera más urgente para conseguir un mayor respaldo de los mercados?

-Todo depende de la confianza. La manera en que nosotros interpretamos la declaraciones de ayer del Banco Central y del nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, es que están tratando de generar confianza. Uno puede discutir si es cierto o no que tiene todas las herramientas necesarias para estabilizar el tipo de cambio, pero lo que están tratando de hacer es que los mercados puedan tener confianza en el Banco Central. Esa es la clave, pero es difícil generar confianza y fácil perderla rápidamente.

-Más allá de este contexto político, y desde un punto de vista general, ¿cómo evalúan los mercados a la Argentina?

-Si tuviera que elegir una palabra diría "volátil". Las cosas cambian muy rápidamente en este país, lo que también se refleja en nuestras calificaciones. Cuando estuve aquí hace dos años y teníamos una calificación B, algunos nos preguntaban por qué no poníamos una calificación más alta, porque todo iba muy bien en el país y había mucho optimismo. Dos años después hay mucho pesimismo.

-¿La deuda es sustentable?

-Es una pregunta abierta, porque la sustentabilidad de la deuda del gobierno depende del nivel del tipo de cambio y de los intereses, y eso se puede mover mucho. Cada día podés tener una respuesta diferente sobre si la deuda es sostenible o no. También es una cuestión a resolver importante para el FMI, ya que tienen que llegar a su propia evaluación de la sustentabilidad de la deuda para poder continuar con el programa. Para nosotros, cuando decimos que la calificación es CCC, estamos indicando que hay algunas dudas acerca de la sustentabilidad a mediano plazo de la deuda.

-¿Hay riesgo de default?

-Sí, eso es lo que estamos indicando con la triple C. De reestructuración también, no solamente default. Son dos cosas que nosotros evaluamos del mismo modo.

-¿En ese caso sería necesario volver a rebajar la calificación del país?

-Si ese escenario se materializa, sí, volveríamos a bajar la calificación, pero no podemos adelantarnos a esa situación en este momento.

-¿Cuál sería la actitud más sensata que podrían tomar los líderes políticos en este momento?

-Nosotros no tenemos permitido dar consejos políticos, no podemos decir que el Gobierno debería hacer esto o eso otro, pero dejame ponerlo en estos términos: creo que hay un consenso entre los políticos de la importancia de conservar la confianza de los mercados. Están enfocados en eso y parece apropiado.

-¿Por qué cree que los mercados reaccionaron del modo en que lo hicieron tras el triunfo de Alberto Fernández?

-Diría que hay una falta de claridad en este punto y a los mercados no les gusta la incertidumbre. Hoy no tienen una noción clara de su marco de trabajo en políticas macroeconómicas, no saben si continuará en línea con el programa del FMI, por ejemplo, y si continuará ajustado a los compromisos que asumieron. Entonces, cuando hay incertidumbre, los mercados reaccionan negativamente. Creo que Fernández tiene una oportunidad para clarificar y comunicar más y eso es lo que creemos que probablemente veremos en adelante.

-¿Qué podría pasar si efectivamente Mauricio Macri pierde la elección y debe dejar el Gobierno el 10 de diciembre?

-Ya tuvimos una reacción del mercado a esa posibilidad y probablemente podríamos ver más de lo mismo. Eso es lo que preocupa a la gente, pero nadie sabe a ciencia cierta. Parte de la respuesta a eso la veremos en los próximos meses, en la medida que el otro candidato vaya dejando ver su marco de trabajo en políticas económicas. Creo que en la medida que haya más claridad sobre eso se podría emitir un mejor juicio sobre las posibles reacciones.

-¿Cómo estima que evolucionará la relación entre la Argentina y el FMI?

-Es una situación difícil para las dos partes. Por un lado, la Argentina recibe visitas periódicamente para evaluar que se cumpla con las políticas que se le imponen. Desde el punto de vista del FMI, este es un acuerdo muy grande. No hay otro programa que tenga en el mundo que se le acerque en magnitud al que tiene con la Argentina; casi la mitad del dinero que el FMI extiende globalmente está acá, por lo que está muy expuesto a lo que pase en el país. Entonces, ambas partes tienen incentivos para trabajar juntas en una solución que mantenga al FMI involucrado y que al mismo tiempo provea soluciones macro que sean factibles de aplicar para el gobierno argentino, sea quien sea que esté al frente. No esperaría que hubiera una situación en que las partes se alejen de la otra. Las dos están fuertemente comprometidas en este proceso.

-¿Lo mejor para ambas partes es mantener la buena relación?

-Sí, y creo que hay intenciones de ambas partes para que así sea.

-¿Cuál es el mayor riesgo que enfrenta el país hoy?

-El mayor riesgo para el país es que haya más de lo que vimos la semana pasado, que es una reacción negativa del mercado a cambios políticos. Por eso creemos que Fernández y su gente estará trabajando activamente para evitarlo.

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