
Mercosur: asimetrías que causan problemas
La Argentina es el país más abierto al intercambio
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El 70% de los reclamos cruzados en el Mercosur por las asimetrías que traban el libre comercio entre los países miembros tienen por destinatario a Brasil. La Argentina, en cambio, con un 8%, resulta el Estado que mantiene sus fronteras más abiertas en el intercambio económico con sus vecinos.
Los pedidos parten de las entidades empresariales, o de las empresas mismas, que perciben que alguna medida o actitud de otro país afecta a la actividad a la cual se dedican. Las autoridades receptoras de las quejas elevan a su vez consultas a la comisión de comercio regional para que el tema sea analizado y se le busque una respuesta efectiva.
Según el abogado especialista en el tema, Horacio Bercún, el problema de las asimetrías tiene su origen en los diferentes sistemas legales que se presentan en el Mercosur.
Mientras en la Argentina y en el Paraguay un tratado internacional tiene mayor jerarquía que una ley o un decreto, en Brasil y en Uruguay el sentido de las prioridades se invierte. Esto quiere decir que una norma nacional posterior a la firma del acuerdo puede disponer algo en contra sin plantear un conflicto jurídico dentro de esos países.
Monopolios
Por otra parte se plantea la traba que representa la existencia de monopolios establecidos por la Constitución de Brasil, y no pactados como excepciones al régimen de libre comercio del Mercosur. Es el caso de los productos derivados del petróleo, los servicios de transporte, la distribución de la energía y la explotación minera. "Los pasos dados hacia la consecución de los objetivos de lograr una zona de libre comercio, y de fijar un arancel común externo, no están sincronizados con el proceso de cambio que requieren las legislaciones y con la necesidad de coordinar las políticas macroeconómicas de los países", señala Bercún.
Más allá de las trabas que establecen las propias legislaciones, del contenido de las consultas se desprende que existen otras situaciones que atacan en forma directa el espíritu del Mercosur, como puede ser la detención de mercadería que no está sujeta a regímenes especiales, o la exigencia de normas de calidad que se consideran desproporcionadas.
Entre los conflictos por razones impositivas están pendientes los reclamos efectuados por la aplicación del impuesto ICMS en Brasil, del que están exentos los productos elaborados en el propio país. El gravamen afecta, de acuerdo con las consultas cursadas, a los insumos, al filet de merluza y a la harina de trigo, entre otros productos.
En el sector alimenticio, los problemas suelen presentarse con mayor frecuencia por la falta de armonización de las normas sanitarias entre los cuatro países. Uruguay presenta, en este sentido, varias barreras para las ventas argentinas, como en el caso de las pastas frescas, los helados y las comidas preparadas.
Los prejuicios causados por las asimetrías varían en función de la actividad a la que se refieren. En todo caso, los empresarios que se sienten más afectados, como los que representan a producciones que tienen la entrada cerrada a otros países (como el caso de los lubricantes con Brasil), sienten que, si bien está establecido un cronograma de armonización de normas, hasta tanto el mercado no se libere de las incongruencias, el Mercosur no representa para ellos más que un "mientras tanto".
Un entretiempo en el que sus pares de un país que beneficia más a la producción a la que se dedican tomarán una ventaja competitiva que luego será muy difícil de superar.




