Miguel Kiguel: “Si el tipo de cambio es el correcto, ¿por qué dejar el cepo?”
El exsecretario de Finanzas dijo que el Gobierno no avanzará en esa dirección antes de los comicios presidenciales porque busca preservar herramientas de intervención; lo dijo durante el Congreso Anual del IAEF
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El economista Miguel Kiguel consideró que el Gobierno podría eliminar las restricciones cambiarias que aún permanecen vigentes sin generar un impacto significativo sobre el dólar, aunque estimó que no avanzará en esa dirección antes de las elecciones presidenciales de 2027. Según explicó, el mantenimiento del cepo para las empresas responde más a una decisión de no arriesgarse por “miedo” a afrontar los comicios sin esa protección.
Durante su participación en el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), donde compartió panel con Fernando Marengo, chief economist & partner de Black Toro Global Investment, el director ejecutivo de Econviews afirmó que una salida completa del cepo sería una señal de confianza en el nivel actual del tipo de cambio y permitiría despejar dudas sobre si el valor del dólar refleja efectivamente las condiciones del mercado.
“Yo creo que sacar el cepo es más una señal de un Gobierno que cree en el mercado y que cree que el tipo de cambio está bien. Porque si el Gobierno cree que el tipo de cambio es el correcto, ¿por qué dejar el cepo?”, planteó Kiguel.
“Sería realmente el tipo de cambio de mercado y tendrías un mercado mucho más profundo, mucha más gente operando, fondos de inversión que hoy están limitados, bancos y todo el mundo participando. Se acabaría esa discusión sobre si el tipo de cambio es o no de mercado”, sostuvo.
Pese a ello, el economista consideró poco probable que el Ejecutivo avance en esa dirección en el corto plazo. “¿Se podría sacar? Sí. ¿Se va a sacar? No. Por ahora no. ¿Por qué? Por las elecciones; tiene miedo y lo va a mantener”, respondió.
Según explicó, la experiencia del año pasado dejó al oficialismo especialmente atento a cualquier factor que pueda alterar la estabilidad financiera en la antesala de los comicios presidenciales. “El Gobierno quiere tener cuantas más armas tenga para pelear una elección que no da por segura”, agregó.
Las declaraciones de Kiguel contrastan con la postura expresada recientemente por las autoridades del Banco Central (BCRA). Hace dos semanas, el presidente de la entidad, Santiago Bausili, aseguró que no está previsto avanzar en nuevas flexibilizaciones para las empresas y defendió el esquema actual de regulaciones cambiarias. En esa oportunidad, ratificó la continuidad de la denominada “restricción cruzada”, que impide operar simultáneamente en el mercado oficial y en los financieros.
Más allá del debate cambiario, Kiguel se mostró moderadamente optimista respecto de la evolución de la economía. “Me gusta el concepto de que lo peor ya pasó”, señaló al referirse a la dinámica inflacionaria de los últimos meses. El economista sostuvo que el repunte de la inflación observado durante el verano respondió en parte a factores no monetarios y consideró que los precios volvieron a una trayectoria más consistente con los fundamentos macroeconómicos. “Pareciera como que la inflación está volviendo a la normalidad y a niveles más cercanos a los que uno esperaría del programa”, afirmó.
Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de generar expectativas excesivamente optimistas. “No hay que ser sobreoptimista en cuán rápido se puede bajar ni ponerse metas demasiado ambiciosas, porque eso genera frustración”, señaló. Según indicó, la existencia de factores inerciales y otros componentes no monetarios obliga a ser cautelosos respecto de la velocidad de la desinflación.
En el mismo panel, Marengo sostuvo que la economía atraviesa un cambio de régimen que ayuda a explicar por qué los indicadores agregados muestran mejoras mientras persiste una percepción dispar entre empresas y sectores. Según señaló, los últimos datos muestran niveles récord de actividad económica y consumo agregado, aunque con desempeños muy diferentes entre rubros.
“Hay sectores que explican el récord y sectores que están lejos de sus máximos históricos”, afirmó. Como ejemplo, mencionó a la industria, que todavía se encuentra por debajo de los niveles alcanzados en 2011, pese a haber mostrado cierta recuperación en los últimos meses.
Para Marengo, parte de las dificultades que manifiestan hoy muchas empresas no están vinculadas tanto a la actividad como a la rentabilidad. “La sensación es ‘trabajo mucho y gano poco’”, resumió. Según explicó, la fuerte desaceleración de la inflación eliminó mecanismos de ganancia que durante años estuvieron asociados a la licuación de costos, pasivos y salarios, por lo que el desafío ahora pasa por mejorar la productividad y adaptarse a una economía más integrada al mundo.
Kiguel también se refirió al impacto que podrían tener en los próximos años los mayores ingresos de divisas provenientes de sectores como Vaca Muerta y la minería. En ese sentido, planteó la necesidad de abrir una discusión sobre cómo evitar que la Argentina se vuelva excesivamente cara en dólares.
“Va a haber una discusión sobre si empezamos a ser exportadores de muchos productos y llega una avalancha de divisas. Sería bueno discutir cómo podemos hacer para que el país no sea excesivamente caro en dólares”, concluyó.
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