Moscú quiere reinventarse como otro centro financiero

La ciudad vuelve a promover la adhesión de compañías a la Bolsa para convertirse en el referente de Europa Oriental
Andrew E. Kramer
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12 de mayo de 2013  

MOSCÚ.- Ya hubo un intento por convertirse en un importante centro financiero, pero fracasó. Ahora Moscú, de esa ciudad se trata, lo intenta nuevamente y compite con Varsovia, no con Londres, Tokio o Nueva York.

Moscú quiere que las compañías se inscriban en la Bolsa local. Pretende que bancos de centros financieros se expandan allí, al igual que grandes compañías de seguros y estudios de abogados que manejen activos. En definitiva, quieren convertir a la ciudad en el centro para la ex Unión Soviética o Europa Oriental.

Para eso, los líderes de la ciudad están invitando a las empresas a nuevas torres centelleantes, incluyendo la Mercury City Tower que, con sus 75 pisos, es el edificio más alto de Europa. "La idea es mejorar la posición de Moscú en los ratings, acercarse a los líderes en materia de innovación y los grandes actores de los centros financieros internacionales", dijo en una entrevista Andrei Sharonov, el vicealcalde para asuntos económicos, que encabezó la gira promoviendo la ciudad en Asia.

Esta primavera, el gobierno de la ciudad envió vicealcaldes a Tokio, Singapur, Fráncfort, Londres Boston y Nueva York, para decirles a bancos y otras compañías financieras que debieran prestar más atención a Moscú. El viaje fue el primer esfuerzo concertado por el gobierno de la ciudad para cortejar a inversores como inquilinos para el nuevo distrito financiero de torres llamado Moscow City.

Moscú tendrá que cortejar mucho. Ciudad de carreteras atestadas de tráfico y bloques de departamentos de cemento extendidos, es conocido como un lugar donde es singularmente difícil hacer negocios. Atrajo las grandes casas bancarias de Nueva York y Londres luego de la caída del comunismo. Pero el tráfico de influencias, la falta de transparencia y la contabilidad oscura hicieron que las compañías repensaran las cosas. La debilidad de las cortes y la aplicación selectiva de medidas coercitivas alentaron a las compañías a llevarse sus negocios afuera.

Los cambios políticos en Rusia redujeron aún más el entusiasmo. Vladimir Putin, escéptico respecto de la mayor integración con Occidente, sucedió como presidente a Dmitri Medvedev, que se veía como modernizador. Medvedev había nombrado a altos ejecutivos de bancos occidentales en un consejo asesor para transformar el sector financiero de Moscú. Pero el Índice Global de Centros Financieros de la consultora Z/Yen la ubicó en el puesto 65 de 79 ciudades.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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