De la quiebra al trono de los chips de IA
La compañía coreana que estuvo al borde del colapso hace dos décadas logró superar a rivales históricos y convertirse en el principal proveedor de memoria avanzada para Nvidia
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A comienzos de la década de 2000, una fuerte caída del mercado de chips de memoria llevó a la firma Hynix Semiconductor, como se llamaba entonces, al borde del colapso. Las ventas se redujeron a la mitad y la capitalización bursátil de la compañía surcoreana cayó hasta apenas algo más de US$500 millones. Siguió una década de dura reestructuración, durante la cual sobrevivió por poco a un intento de Micron, un competidor estadounidense, de comprarla para desmantelarla. En 2012, el fabricante de chips en problemas fue adquirido por SK Group, un conglomerado local.
Hoy la situación de SK Hynix es muy diferente. En junio destronó brevemente a Samsung Electronics como la compañía más valiosa de Corea del Sur. Actualmente compite de igual a igual con su rival histórico en el mercado global de chips de memoria y está claramente por delante en la memoria de alto ancho de banda (HBM, por sus siglas en inglés) utilizada para inteligencia artificial.
El boom de la inteligencia artificial impulsó un aumento vertiginoso de la capitalización bursátil de SK Hynix, que en mayo superó el billón de dólares. El 10 de julio la compañía comenzó a cotizar sus acciones en el Nasdaq estadounidense, una operación que le permitió recaudar US$26.500 millones, un récord para una empresa extranjera. Aunque el precio de la acción cayó en la siguiente rueda, debido a que los inversores comenzaron a preocuparse por las valuaciones cada vez más elevadas de las compañías de chips, todavía acumula una suba cercana al 1000% desde comienzos de 2025. El dinero obtenido con la cotización, junto con los US$50.000 millones de efectivo generados por sus operaciones en los 12 meses hasta marzo, financiarán una ambiciosa expansión. “Vamos a duplicar toda nuestra capacidad en los próximos cinco años”, prometió el mes pasado Chey Tae-won, presidente de SK Group. El apetito por sus chips es enorme: las ventas del último trimestre fueron tres veces superiores a las de un año antes.
SK Hynix no puede atribuirse el mérito del boom de la inteligencia artificial. Pero su transformación igualmente resulta notable. La industria de fabricación de chips exige enormes inversiones de capital y un alto nivel de sofisticación tecnológica, lo que favorece a los jugadores establecidos. Los rezagados rara vez logran tomar la delantera. ¿Cómo lo consiguió SK Hynix?
Parte de la explicación está en su capacidad de adaptación. Condenada a vivir a la sombra de Samsung, que controlaba alrededor del 40% del mercado de memoria (frente a cerca del 25% de Hynix) a comienzos de la década de 2010, la compañía que ocupaba el segundo lugar comenzó a buscar formas de superar a su competidor. Encontrar maneras innovadoras de sortear los límites físicos de chips cada vez más pequeños se convirtió en una prioridad, recuerda Park Sung-wook, su CEO entre 2013 y 2018.
La oportunidad llegó en 2008, cuando AMD, una empresa estadounidense que también estaba a la sombra de Intel, le pidió a SK Hynix que desarrollara una nueva forma de chip de memoria apilada para un procesador gráfico. Ambas compañías ya habían trabajado juntas en un chip anterior de memoria gráfica que había sido un gran éxito. Aunque la primera prueba de HBM, lanzada en 2013, resultó demasiado costosa para los clientes, demostró que apilar chips de memoria en forma vertical podía lograr velocidades significativamente mayores.
Los errores de sus rivales también ayudaron. En 2019 Samsung redujo el equipo dedicado a HBM para invertir en otros tipos de chips. Ingenieros que todavía confiaban en esa tecnología se fueron a SK Hynix. También se incorporó una camada de ingenieros provenientes de Intel, que por entonces enfrentaba retrasos en sus productos.
La cultura corporativa también tuvo un papel importante. Samsung es conocida por premiar la competencia interna a través de una meritocracia feroz. SK Hynix, en cambio, promueve la colaboración. Hyun Sun-yeop, su exdirector de recursos humanos, sostiene que prácticas extendidas en toda la compañía, como reuniones individuales frecuentes, permiten que los empleados expresen sus opiniones y compartan información, en contraste con el entorno más jerárquico y dividido en compartimentos de Samsung.
Además, los ingenieros tienen incentivos para experimentar, y los proyectos fallidos se convierten en “estudios de casos de fracaso”. Eso llevó a innovaciones como el “mass reflow-molded underfill”, una técnica que empaqueta chips apilados rellenando los espacios entre ellos con un líquido de moldeo que ayuda a disipar el calor. Estas tecnologías permitieron que SK Hynix llegara al mercado antes que Samsung con HBM3, la cuarta generación del producto, en 2022, convirtiéndose en el único proveedor de memoria avanzada para Nvidia, el rey de los chips de inteligencia artificial.
Sin embargo, SK Hynix todavía podría tropezar. Nunca había ocupado una posición semejante: ser líder de mercado en un período de expansión constante. Samsung y Micron están acortando distancias; ambas compañías suministrarán parte de la memoria HBM para el próximo sistema de servidores Vera Rubin de Nvidia, y Samsung recuperó terreno en la memoria convencional. Las tres compañías, que juntas dominan el mercado de memoria, anunciaron planes de inversión millonarios. El mes pasado, los dos gigantes surcoreanos anunciaron más de US$2 billones en inversiones hasta 2040, incluyendo un “megacúmulo” de instalaciones de chips en Yongin, una ciudad cercana a Seúl.
Un viaje al pasado de la memoria
La fuerte demanda y la competencia feroz aumentan el riesgo de una sobreinversión, una característica habitual de los períodos de auge en el mercado de memoria, conocido por sus ciclos pronunciados. En el pico del ciclo anterior, en 2018, el gasto de capital de SK Hynix alcanzó los US$15.000 millones (el 40% de sus ingresos). Luego, en 2019, una desaceleración del mercado de servidores provocó que los precios de la memoria se redujeran a la mitad. Las ventas de la compañía cayeron 33% al año siguiente, mientras que los altos costos fijos hicieron que las ganancias operativas se desplomaran 87%.
Esta vez, la compañía prometió limitar el gasto de capital a alrededor de un tercio de sus ingresos (en los últimos 12 meses promedió el 22%). También asegura que los contratos de suministro de largo plazo, negociados con condiciones más estrictas que en el pasado, le dan visibilidad sobre sus ventas durante varios años. Eso podría ayudar a que la próxima fase descendente del ciclo “no sea tan violenta”, según Jing Jie Yu, de Morningstar, una firma de investigación.
Pero incluso si la demanda se mantiene elevada en relación con el pasado, cualquier reducción podría llegar justo cuando entre en funcionamiento la nueva capacidad que se está construyendo. Bernstein, una corredora, estima que los precios de la memoria, que aumentaron casi diez veces en el último año, probablemente alcancen su pico el próximo año, lo que provocaría una caída del 45% en las ventas de SK Hynix en 2028. Los fabricantes chinos de memoria en ascenso, como CXMT y YMTC, podrían sumar presión con una oferta excesiva.
SK Hynix también enfrenta crecientes demandas políticas. El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, presiona a la compañía para que amplíe su capacidad en el sudoeste menos desarrollado del país, donde recientemente anunció inversiones por más de US$260.000 millones para crear otro polo de fabricación de chips. Aunque la región cuenta con abundante agua y energía, los ejecutivos son cautelosos ante la idea de trasladar demasiada capacidad fuera de Seúl, donde se concentran el talento y las redes industriales.
Estados Unidos también presiona. Según trascendió, Howard Lutnick, secretario de Comercio estadounidense, mantiene conversaciones con la compañía para que construya más instalaciones en territorio norteamericano. La empresa ya comprometió US$4000 millones para una planta en Indiana.
SK Hynix está descubriendo que el éxito también trae sus propios desafíos.
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