Mario Pergolini. Cuál es la "última oportunidad" que tiene el país para crecer

El conductor y empresario también contó cómo será la señal de Boca, club del cual es vicepresidente
El conductor y empresario también contó cómo será la señal de Boca, club del cual es vicepresidente Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta
María Julieta Rumi
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29 de octubre de 2020  • 17:08

El empresario y conductor Mario Pergolini se refirió a la actualidad argentina y dijo que, más allá de la inflación y algunas leyes que resultan inaplicables, como la de teletrabajo, el país tiene una "última oportunidad" que es apostar a la educación y al desarrollo digital, después de no haber logrado por "pereza o malas administraciones" industrializarse.

Por otro lado, también adelantó cómo será el nuevo canal de TV de Boca (club del cual es vicepresidente) con contenido en vivo y on demand, y dijo que no será lineal, sino que irá por YouTube u otra plataforma con la que están en conversaciones.

-Pocos saben que detrás del Coloquio de IDEA había una compañía tecnológica en la que estás detrás: Dift

-Si, Dift. Formo parte del directorio de la empresa. Somos cuatro socios y ellos tres son los más activos sin dudas. Armamos toda la plataforma digital para sostener un congreso de forma virtual, pero seguir teniendo lo presencial. Para IDEA era muy importante que hubiera lugares de reunión, que el lugar de reunión sea privado, que se puedan optimizar todas las conexiones de video y justo veníamos trabajando muy desde el principio de la pandemia para ver qué soluciones le podíamos dar a gente que necesitara este tipo de infraestructura. Y nos dimos cuenta de que servía mucho para congresos, para grandes eventos y para sostener streamings de forma dura y fuerte. Y ya habíamos tenido la experiencia, porque Dift aporta tecnología para lo que es Vorterix y cosas que habíamos realizado anteriormente, así que ahí encontramos un gran producto que se vio muy bien explotado con un congreso tan serio. Fue un buen lugar, tanto que hoy es la plataforma de muchos congresos internacionales y la verdad es que lo hemos hecho acá, con gente de acá.

-Tiene programadores, diseñadores y un equipo que tiene que ver mucho con el futuro...

-Sí, y también con ciertas cosas que hemos entendido de lo que sería una producción multimedia acorde a otro tipo de cosas. Creo que hemos logrado poder mezclar esos mundos. Pero sí, básicamente mi core de negocios últimamente tiene que ver más con tecnología que con medios. Sí tiene que ver con audiencias.

-¿Qué marco necesita el país para que proyectos como el suyo y otros despeguen?

-Yo plantee hace un tiempo atrás que el primer sueño que tuvo la Argentina (que fue hasta los 50 o 60) de ser un país industrial, incluso agroindustrial, un poco se frustró. Se frustró por distintas razones: por malas administraciones, pereza nuestra si querés, pero creo que en este nuevo mundo la Argentina vuelve a tener una última posibilidad y no quiero ser un agorero, pero el mundo va a dar cada vez menos posibilidades a las regiones. Entonces, me parece que Argentina tiene todavía un gran nivel intelectual en donde deberemos poner mucho foco en educación, porque si no ni siquiera vamos a poder mantener esta intelectualidad que dentro de todo sigue siendo beneficiosa y nos puede destacar en la región.

-¿Dónde está puntualmente esta oportunidad?

-En la industria de lo digital, lo creativo, en donde hay que aprovechar todo eso, porque no vamos a tener más industrias grandes tipo Techint o nuestra industria de aviones que al final lo terminó haciendo Brasil con un gran desarrollo. Muchas cosas en la que íbamos a ser pioneros no se han podido lograr, pero sí en desarrollo digital hay una gran posibilidad. Porque la industria digital necesita de un crossover de muchas disciplinas. Se necesitan ingenieros, diseñadores, se necesitan sociólogos, tenemos mucha big data, un montón de cosas que analizar, se necesitan filósofos. Y yo creo que la Argentina todavía tiene eso y tenemos ese hormigueo de poder realizar cosas. Entonces hay que aprovecharlo y hay que hacerlo.

-¿Y qué hay que hacer para no perder este tren?

-Indudablemente todavía no hay ninguna administración que se anime a tomar cosas que hay que charlarlas como algunos temas que son conflictivos. Creo que la Argentina se tiene que poner un poco más grande en eso y entender que tenemos que tener charlas más serias para poder avanzar en este mundo digital. Cada vez que digo que se necesita una reforma laboral termina siendo trending topic en Twitter. Automáticamente se piensa -creo que, en parte con razón, por cuestiones del pasado y el presente- que hacer eso es avanzar sobre algunos derechos conseguidos. Yo creo que no, que necesitamos ser más laxos, ser un poco más inteligentes en cómo hacer estas nuevas leyes para estos nuevos formatos. Fue un poco conocida mi posición respecto de la ley de teletrabajo. Tal vez un poco exagerada...

Mario Pergolini fue entrevistado por el secretario general de LA NACION, José del Rio, en el evento "El desarrollo digital de largo plazo", organizado por el diario
Mario Pergolini fue entrevistado por el secretario general de LA NACION, José del Rio, en el evento "El desarrollo digital de largo plazo", organizado por el diario Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta

-Pero la ley de Teletrabajo está hecha para una irrealidad....

-Sí. Es el deber ser, pero junto con el "ni locos vamos a hacer esto". Y eso no va a funcionar demasiado así. Ok, ¿es el deber ser y lo vamos a llevar a cabo? Legislemos para eso. Sobre todo porque la legislación cada vez va a ser más lenta para la dinámica que tiene la tecnología. Le cuesta a Europa, le cuesta a Estados Unidos con distintos tipos de abordaje de legislación sobre derechos, resguardos, sobre un montón de cosas. Pero vamos a tener que hacerlo porque los cambios están siendo muy violentos, muy rápidos y están siendo muy voraces incluso por las audiencias que se están comportando de una forma muy voraz. Hay cosas que hoy son una genialidad y de acá a seis meses ya ni existen. Ya estamos escuchando la frase "ya vi todo en Netflix". Entonces creo que hay en el país una posibilidad de poder fomentar mejor educación, entender que tenemos que cambiar nuestra forma de cómo educar a los chicos. Todo este tiempo de pandemia que ayudó a evangelizar lo que hubiera tardado dos, tres años creo que lo vamos a tener que aprovechar y sentarnos a una gran discusión de cómo es un país en concreto en cuatro años, imaginar en siete años y volar en una locura de 10. ¿Por qué no nos sentamos y lo hacemos?

-¿Por qué el espejo argentino nos refleja como que estamos en una isla y en realidad en el continente ya hay reformas en Brasil, Colombia y también en Europa y Estados Unidos?

-Primero creo que tenemos años y años de sindicalismo y de políticas sociales que realmente fueron muy revolucionarias y muy beneficiosas para gente que está activa en el mundo de la toma de decisiones. Es muy difícil decir "Eso cambió". A veces, en vez de tener los datos y sacarles toda esa carga emotiva, preferimos pensar todavía con cargas emotivas y seguir diciendo que, si eso funcionó, tiene que volver a funcionar. Y esas reglas han cambiado, entonces es muy difícil que la gente que elegimos para que nos legisle piense de esa forma. Va a llevar un tiempo también tener nuevos jóvenes que quieran ser parte de la política que decidan sobre nuevas cosas. Yo creo que ahí arrastramos años y años de buenos logros sociales y laborales, pero vamos a tener que soltar un poco la mano y decir hay cosas que han cambiado y para volvernos competitivos sobre todo por el tamaño de país que tenemos. Tenemos que mirar qué pasa en otros países que no se pudieron volver industriales y en dónde podemos poner valor en otro tipo de cosas. Incluso con industrias a las que podemos potenciar desde la tecnología.

-¿Todo es atravesado por la grieta en nuestro país?

-Sí, porque somos realmente de tomar partido. Pero yo creo que el mundo está yendo hacia ahí. Gran parte del mundo occidental se está volviendo así. Tiene que ver con cómo usamos la tecnología, cómo nos comunicamos. Creo que Twitter es bastante argentino y se lo estamos contagiando al mundo. Incluso uno podría decir que esta última campaña electoral en Estados Unidos es bastante baja, se está perdiendo tiempo en polarizaciones estúpidas. Ni lo esperábamos ver y está pasando. Yo creo que pensábamos que con tantas redes sociales, tanta tecnología, íbamos a tener una gran paleta de colores, y lo que tenemos es un agua donde se mezclan todos los colores, que es marrón. No estamos teniendo diversidad. Yo creo que la Argentina está muy polarizada y ya ha llegado a grados de familia y amigos, que creíamos era el último bastión. Pero el mundo está tendiendo a hacer esa mezcla y es problemático.

-Hablaba de radio y datos. ¿Qué es lo más difícil: soltar cuando los datos no dicen lo que queremos leer?

-Creo que estamos en una segunda etapa de cómo leemos los datos. Primero era leerlos e ir hacia dónde todos iban y nos encontrábamos con productos pobres o muy iguales y ahí dijimos "hay que ser disruptivos"; y el disruptivo a lo mejor va a poder ganar. Creo que hay que tener mucho cuidado con lo que nos están dando los datos y cómo los estamos utilizando, porque si no va a ser complejo. Los que estamos en medios podemos anticipar qué va a ser lo más clickeado, pero también a la gente por ahí no le están interesando mucho las noticias. Pero no sé hasta cuándo vamos a poder seguir trabajando con analytics tan precisos y cómo los estamos leyendo. De hecho, creo que a los que les está yendo mejor es a los que encuentran cierta disrupción y se arriesgan. Nosotros por una cuestión económica y de urgencia soltamos la mano más rápido a ciertas cosas que en el resto del mundo. Hoy en día te podría decir que la televisión argentina quedó para gente muy grande, el promedio de edad está en 73 o 74 años, con alto porcentaje de mujeres, pero también es porque dejamos de poner buenos productos. Todavía la TV no murió del todo, aunque creo que va camino ahí.

-Pero también esto se da porque producir es caro, ¿no?

-Hacer buenos productos es caro. Hablabas de "Algo habrán hecho": eran cuatro capítulos por año y costaban US$1 millón. Hoy, es muy difícil monetizar esto porque la gente está entendiendo que no sabe por cuántas cosas va a pagar. Nunca en la historia de la humanidad se consumió tanto entretenimiento. Nunca en la historia de la humanidad se pagó tan poco por ese entretenimiento. Entonces es muy complejo, porque la ecuación en la que nos veníamos moviendo era yo te ofrezco algo y vos no pagás, pero te meto publicidad; ese contrato se ha roto. Como también se ha roto el valor de cosas que antes eran increíbles, como el vivo. ¿Por qué no funcionan los conciertos por streaming? Por los costos y porque hay nuevas generaciones a las que no les interesa tanto que algo pase en vivo, y también se segmenta por edades y dispositivos. El de 13 años ve que el de 20 usa Instagram y le parece de gente grande.

-¿Y dónde está el de 13?

-En Tik Tok, pero es un mundo muy corto. También está en los videojuegos. Los videojuegos se están transformando en plataformas de entretenimiento muy fuertes y muy poderosas, tanto que estamos haciendo eventos dentro de videojuegos. Hoy, gran parte del core de negocios que está viendo Fortnite para adelante es poner shows dentro de la plataforma. Entonces en Fortnite, que son 100 que se tienen que matar unos a otros y se encuentran en un mapa, dijeron: en este mapa que nos matamos todos a tiros va a tocar Travis Scott, Lady Gaga, Ariana Grande y la gente va, se está disparando y dice "empezó el show" y se quedan todos mirando. Y está funcionando bien.

-En Roblox también hay tutoriales y los chicos de otra edad se van encontrando...

-Sí, eso está pasando. Los adultos lo están consumiendo de una forma muy distinta. Los adultos han encontrado en el entretenimiento personal algo que les agrada. En los jóvenes también es personal, pero están sociabilizando mucho más. Pasa en una casa. Tenemos cuatro, cinco viendo la misma serie y ninguno la está viendo ni en el mismo dispositivo, ni con el otro al lado. Ni siquiera podés hablar.

-En su momento, se bajó de "Cuál es" y fundó Vorterix, decía que era lo nuevo. ¿Hoy Vorterix sigue siendo lo nuevo?

-Vorterix ya tiene nueve años y ha cambiado mucho su concepto. Cuando empezamos creíamos que el que controlaba el contenido iba a ser el diferente, porque la música se había convertido en un commodity, entonces como yo producía, era mío. Montamos un teatro y funcionó. En esta voracidad que tienen las audiencias, a los tres años ya era un streaming. A los cinco años entendimos que no todo puede pasar por acá, pero yo puedo ser una marca blanca. Si puedo transmitir esto, ¿puedo transmitir el Colón? Sí, lo transmitimos ¿Transmitir cosas para terceros? Sí. ¿Embeberlo donde se necesite? Sí, y muchas producciones que se ven por streaming son nuestras, pero no pasan por Vorterix. Y hay un montón de cosas que pasan en Vorterix, que se está transformado en ¿una sala? ¿un estudio de televisión? Entonces ha cambiado la forma de encarar el negocio. Ahora, ¿hicimos streamings de conciertos? Ninguno. No hay demanda. La gente quiere ver otras cosas. Entendemos que no lo podemos monetizar a menos que entendamos cómo es el negocio. Creemos que lo entendimos y podemos avanzar. Y sacar la vanidad de decir "esto es Vorterix", porque están viendo un montón de cosas que saben que no son Vorterix.

-¿Cuánto del negocio representa hoy la Argentina y cuánto el exterior?

-Un 65% el exterior y 35% la Argentina.

-¿Cuánto ayuda y cuánto complica la Argentina?

-En costos nos es favorable, pero me dicen liquidá rápido lo que factures y te lo paso a tantos pesos. Entonces lo que era una ventaja ahora pasó a ser una desventaja. Creo igual que el contenido de recursos humanos es muy bueno, es invaluable. Creo que el estar formados, el entender en qué contexto estamos, ayuda al trabajo en equipo y llevar adelante cosas que queremos hacer. Para Latinoamérica ser argentino también es importante. Entendemos idiosincrasias, sabemos cómo movernos, cómo producir y a qué escalas. Y, bueno, después uno vive acá y se formó acá y tiene que hacer cosas para que funcionen, no por sentido patriótico. No sé qué diferencia me daría vivir en Londres, por nombrar lugares lindos, o Miami. Yo creo que se pueden seguir haciendo cosas, que se pueden hacer buenas cosas y hay un lugar para ocupar todavía acá. No es que acá no se puede hacer nada.

-¿Y sale un DNU que cambia tal cosa o una Ley de Teletrabajo como la que salió?

-Me puedo quejar y decir acá siempre es remar en dulce de leche, toman medidas que no entendés o el momento. ¿Me puedo quejar? Sí. Bueno, yo propongo hacer otra cosa a quejarme. Ahora tengo el honor de ser el vicepresidente de Boca y la verdad es que estamos trabajando en muchas cosas con River, porque tenemos estructuras grandes, parecidas. Boca-River fue la primera grieta que tuvo el país, pero a lo mejor hay cosas que podemos cambiar, que podemos hacerlas juntos. Nuestro gran socio comercial ya no es Brasil, es China, cuando deberíamos juntarnos la Argentina y Brasil y ver con quién nos conviene negociar, si con China o Estados Unidos, porque vamos a ser más fuertes. A lo mejor sería bueno que quede esto de que podemos hacerlo y, si bien la coyuntura es una porquería, hay mucha gente que quiere hacer cosas y que tampoco tiene dónde ir. Entonces hagámoslas y llevémoslas adelante; y es cierto, nos vamos a quejar. Las leyes cambian todo el tiempo, las reglas cambian todo el tiempo, venimos con esto de la inflación hace años, décadas, cuando la región ya lo ha solucionado. Bueno, tengamos esta última esperanza.

-¿El título del canal de Boca por dónde viene?

-El canal de Boca lo vamos a hacer con lo que yo creo que es un canal. Cuando hablo con los dirigentes más grandes me preguntan en qué número va a estar y yo les digo que no va a ser un canal lineal y me dicen ¿cómo? Y sí, no vamos a tener todo el día programación. Hay cosas que van a ser en vivo y otras on demand. Creo que si solo dejamos comunicar al periodismo deportivo, solo van a hablar de fútbol. Nosotros necesitamos comunicar otras cosas, porque tenemos un montón de gente en el exterior a la que le podemos dar un montón de contenidos que no se consiguen dónde están. Somos un club muy grande. Somos el tercer club con más socios del mundo, entonces creo que un canal de Boca puede hacer muchas cosas.

-Pero, ¿cómo sigue el proyecto?

-Estoy discutiendo con la AFA los derechos televisivos sobre todo internacionales, porque si los dan a mucho tiempo es una locura. Porque Boca, como otros grandes clubes, ya puede tener su propio canal y transmitir sus partidos a nivel internacional y cobrar nosotros mismos. Ya no sé si necesitamos tanto intermediario, pero si nos corremos los equipos más chicos van a perder porque van a perder interés. Ok. Lo que estamos proponiendo es que hagamos unos años todos juntos, pero después tenemos que hacer otras cosas. Porque el negocio de entrada publicidad-jugadores ya no es el negocio. Quedó corto. Quedan cortos los estadios, todo. Entonces tenemos que hacer un canal donde podamos mostrar todo lo que podemos hacer. En donde les podemos dar a las marcas, que son aliadas al club y nos acompañan, nuevos lugares. Porque ya no es solo estar en la camiseta, es estar en las redes, es interactuar, es en el merchandising, es en el exterior, es el contenido que podamos hacer y el que podemos controlar. Entonces vamos a empezar siendo un canal lo más probable es que de YouTube, pero tenemos un ofrecimiento muy grande de otra plataforma y creo que vamos a ir por ahí. Y vamos a tener nuestro canal.

-La última, ¿qué es el futuro?

-Creo que va a ser vertiginoso, creo que le vamos a tener que encontrar una solución a varias cosas como la tecnología. De alguna forma vamos a tener que aprender a cómo monetizar o ver cómo producir y generar dinero de formas auténticas entre las audiencias y los que hacemos los contenidos. No sabemos para dónde vamos, está muy confuso. Creo que el futuro va a estar más en marcas personales, no tanto en Vorterix o canales de ese tipo. Viene un gran desafío y tenemos que poner mucho foco. Nuestro gran desafío es cómo vamos a educar a los que quieren y necesitan ser educados, porque eso nos va a convertir en el país que queremos ser. Tenemos que ser claros y dejar de hablar de necesidad de paritarias; tenemos que educar para el país que queremos para los próximos 10 años, porque si no vamos a perder el último gran tren que tenemos para destacarnos en el mundo y tenemos el potencial para hacerlo.

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