
Nueva señalética
El creador de la clásica señal de taxi critica con humor los cambios que implementó el gobierno porteño
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Decía Miguel Ángel: "La tragedia no es apuntar alto y errar... La verdadera tragedia es apuntar bajo y acertar".
Después de 40 años de uso, la paradigmática "mano amarilla de taxis" -ese gesto que se había aquerenciado en la gente-, implementada en los sistemas de señalización de todo el país, fue erradicada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Está bueno aggiornarse, pero parece poco motivante el cambio? Una señal no debe pasar inadvertida.
Publicada y elogiada en medios de todo el mundo y reconocida internacionalmente en Congresos de Diseño como señal inédita y estimulante, constituye efectivamente en la calle, un signo lingüístico.
Ahora se cambia el idioma. No resiste comparación.
La "mano amarilla" como parada de taxis, creada por el entonces estudio González Ruiz-Shakespear, tiene antecedentes muy especiales para reemplazarla tan a la ligera (ver foto).
Cuando nos comunicamos, siempre podemos dotar a un signo de cualidades que le permitan además de cumplir su rol de información o identificación, lograr que su mensaje tenga una arista subyacente estimulante y perdurable. Es decir procurar una mirada no convencional, una segunda lectura, una sonrisa y complicidad.
Los enfoques humanistas pueden responder a estrategias de planeamiento urbano y simultáneamente, manifestados como servicios a la comunidad, enriquecer nuestro entorno, aportando valores trascendentes y estableciendo un diálogo afectivo con el usuario.
La gente espera señales certeras, pero alentadoras. La mano de taxis es lo que llamamos una "idea registrada" porque su valor hizo que quedara registrada por el ciudadano. Por eso, el acertado comentario en Facebook de Felipe Covarrubias -emérito diseñador mexicano-: "Desaparecer un clásico es? como un autogol!"
El autor es titular de Shakespear Estudio - Diseño y Comunicación
Raúl Shakespear





