
Nuevas restricciones para importar en Brasil
Afecta a las importaciones con plazo de financiamiento superior a los 360 días. El Mercosur fue exceptuado, pero no hubo comunicación al Gobierno.
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El Gobierno de Fernando Henrique Cardoso amplió desde ayer las restricciones a las importaciones, que afectarán a aquellas que se financian con un plazo superior a los 360 días, con el propósito de reducir el déficit en su balanza comercial, que viene abultándose desde hace 11 meses.
Si bien la medida no afecta directamente a las importaciones provenientes de los países del resto del Mercosur (Argentina, Uruguay y Paraguay), el gobierno argentino no fue informado sobre esa decisión.
De ese modo, la medida brasileña fue dejada al margen del acuerdo de consultas permanentes sobre políticas macroeconómicas que se había pactado en Asunción, y ratificado en la cumbre presidencial de Río de Janeiro por los presidentes Carlos Menem y Cardoso.
El déficit comercial del Brasil fue de U$S 5530 millones en 1996. En el primer trimestre de este año el saldo negativo acumulado ya asciende a U$S 3876 millones.
Sorpresa
"No puedo disimular la sorpresa" dijo a La Nación el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Campbell.
La resolución es complementaria a la adoptada el 26 de marzo último, que generó una crisis aún no resuelta entre Brasil y sus socios del Mercosur. Esa resolución obligaba a los importadores brasileños a pagar al contado las compras que antes financiaban a plazos de hasta un año, con excepción del petróleo y bienes de capital.
El 2 de abril último los ministros de Economía de la Argentina, Roque Fernández, y del Brasil, Pedro Malán, acordaron excepciones a la medida.
Por ese acuerdo transitorio para el Mercosur, se fijó que las importaciones de Brasil podrán ser financiadas hasta 89 días. También que las operaciones de hasta U$S 40.000 se seguirán financiando como antes.
A pesar de ello, las consecuencias se sintieron de inmediato. El vicepresidente de la Cámara de Exportadores, Elvio Baldinelli, dijo a La Nación que desde la vigencia de la resolución brasileña, las operaciones de venta de frutas a ese país cayeron un 30 por ciento.
También señaló que los precios de alimentos y productos textiles argentinos exportados al Brasil aumentaron entre el 5 y el 10%, con lo cual pierden competitividad.
Decisión
Las importaciones con plazo superior a un año, que no habían sido alcanzadas por las restricciones de marzo último, estaban siendo utilizadas con mayor asiduidad por los operadores brasileños, con lo cual perdía efectividad la medida.
Según el jefe del departamento de Cambio del Banco Central del Brasil, José María Carvalho, citado por la agencia EFE, esa entidad detectó un aumento en de las importaciones con plazo superior a 360 días, lo que impedía un control efectivo del déficit en la balanza comercial.
Según la nueva medida, las importaciones con un plazo superior a los 360 días que no habían sido alcanzadas por las restricciones impuestas por el Gobierno en marzo último, también quedaron sometidas a las mismas reglas de compra con un plazo de 180 días, en caso que tengan cuotas que vencen dentro de un plazo de 360 días.
Estas reglas imponen el pago al contado de las importaciones hechas hasta 180 días. Por encima de este período, el pago es obligatorio 180 días antes del vencimiento. Con el cambio, las cuotas con vencimiento antes de los 360 días tienen el mismo trato.
Eso significa, por ejemplo, que una importación financiada en 400 días con cuotas que vencen a los 170, 270 y 400 días tendrán el siguiente tratamiento: la primera deberá ser pagada al contado, mientras que la segunda pasa de 170 a los 90 días. La última se pagará normalmente a la fecha del vencimiento del contrato, o sea al día 400.
Consultado por La Nación , Campbell dijo que si era importante para Brasil la conflictiva medida que adoptó en marzo "esta era casi obvia", y consideró que a su entender esa resolución "no merecía ser comunicada -al gobierno argentino- porque es complementaria de la anterior".
El vicepresidente de la Cámara de Exportadores opinó que no es una medida dramática, pero "nos tendremos que acostumbrar a este tipo de decisiones si Brasil no puede bajar su déficit".
Aumentarían la tasa de estadística
Proyecto: el gravamen afecta las importaciones de fuera del Mercosur, y el alza del 3 al 3,5% financiaría un sistema privado de control.
El Ministerio de Economía propone elevar la tasa de estadística para las importaciones del 3% actual al 3,5%, para solventar el sistema de valoración de las mercaderías destinado a tratar de disminuir la evasión.
La información fue revelada por el jefe de asesores de la cartera, Carlos Rodríguez.
"El aumento es temporal porque el preembarque en sí mismo lo es y en general dura dos años, una vez que se sanea el sistema, ya decrece la necesidad del control permanente", dijo el funcionario.
El equipo de Roque Fernández propone que empresas privadas controlen que se declara el valor real y no uno más bajo de las mercaderías importadas.
Si el sistema es efectivo, evitaría la evasión, ya que los tributos a las importaciones se pagan sobre el valor de la mercadería.
Rodríguez adelantó que existe un proyecto de decreto que aumenta la tasa, aunque todavía está en Economía y se le deben hacer los últimos retoques antes de ser enviado a la firma del presidente Carlos Menem.
El asesor del ministro Fernández destacó la importancia del control de preembarque "porque elimina la subfacturación, lo que en algunos países hizo aumentar la recaudación en hasta el 30 por ciento".
La tasa de estadística general actual es del 3%, pero los miembros del Mercosur están exceptuados de abonarla.
Fernández admitió la semana última la posibilidad de este cambio, aunque negó que el tema fuera a ser tratado en la reunión que al día siguiente iba a mantener con funcionarios de Brasil por la restricción a las importaciones que realizó ese país.
"Nosotros vamos a informar a nuestros socios sobre el control de preembarque" de importaciones que aplicaría la Argentina dentro de algunos meses, sostuvo Fernández.
El tema ya levantó críticas entre los importadores, ya que el incremento del tributo las encarecería.
El principal incoveniente es la importación de bienes intermedios, que son insumos para la producción.
En 1996 las compras externas de este tipo de bienes sumaron U$S8397,5 millones, de los cuales $5933,8 millones provinieron del Mercosur y no estarían afectados por el incremento.
De mantenerse la excepción, es probable que los importadores remplacen insumos que compraban en otras regiones por otros producidos en el Mercosur, cuando sea posible.
En cambio, en el caso de bienes que no tengan remplazo por los producidos en la región se generará un incremento de costos que los productores deberán evaluar si pueden trasladar a los precios.
El traslado a los precios finales en el caso de bienes de consumo sería inmediato.






