
Nuevo conflicto por la ley de patentes
Hay preocupación de Estados Unidos por la falta de avance de la Argentina en cumplir compromisos sobre la reglamentación de la norma
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La polémica por la ley de patentes que entrará en vigor en el 2000 vuelve a escena, y amenaza con desatar un nuevo conflicto comercial entre la Argentina y los Estados Unidos.
Lo que está en el centro de la discusión es la fecha a partir de la cual los laboratorios nacionales deberán comenzar a pagar derechos (regalías) por copiar los medicamentos inventados en laboratorios ajenos.
Y, en números, la pelea de fondo es por el futuro de un negocio que mueve entre 4000 y 5000 millones de dólares por año.
Tres semanas atrás, representantes de la administración de los Estados Unidos tuvieron contactos informales con funcionarios argentinos, donde plantearon su inquietud por la posibilidad de que el plazo de transición de la ley -5 años-, que termina el año próximo, sea prorrogado, dijeron fuentes oficiales y diplomáticas a La Nación .
Pero transmitieron que la preocupación central pasa hoy fundamentalmente por dos puntos, que consideran que la Argentina no cumplió, a pesar de los compromisos asumidos: la no reglamentación de la ley de confidencialidad -sancionada en diciembre de 1996- y que no se han perfeccionado los organismos de control, como el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI).
La ley de confidencialidad garantiza el secreto de los datos presentados para la aprobación de productos farmacéuticos y agroquímicos.
Esas dos cuestiones -hicieron saber los funcionarios norteamericanos- podrían dar pie a la presentación de un caso ante la Organización Mundial del Comercio ni bien termine el plazo de transición de la ley. Y les dijeron que no estarían solos, pues los podría acompañar la Unión Europea.
El encuentro coincidió con la presencia en el país de la gobernadora de Nueva Jersey, Christine Todd Withman, que planteó las quejas de la industria farmacéutica norteamericana por la protección que la ley brinda a los laboratorios locales.
"La ley de patentes es un asunto cerrado y no se adelantarán ni se extenderán sus plazos", transmitió el gobierno argentino.
La cancillería argentina, incluso, habría enviado una nota a la embajada de los Estados Unidos señalando que no hay cambios de actitud en la administración Menem en esa cuestión.
"Economía está absolutamente en contra de modificar la ley", dijo un alto funcionario de esa cartera al ser consultado por La Nación .
Más plazo
Los laboratorios nacionales siempre reclamaron un plazo de transición de 10 años para reconvertir su industria, para estar en condiciones de competir con los extranjeros cuando la ley entre en vigor.
Los empresarios extranjeros no piensan lo mismo. "No es cierto que la industria farmacéutica argentina no esté desarrollada, y no necesita más tiempo que el que se les fijó en la ley para reconvertirse", reaccionó un vocero de la Cámara Argentina de Especialidades Extranjeras (Caeme).
"La Argentina nunca debió renunciar a los 10 años -de transición- porque lo hizo sin contrapartida en términos de beneficios de comercio exterior", opinó el presidente del Centro Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa) Pablo Challú.
A partir de octubre del año próximo, cuando comience a regir la ley de patentes, el laboratorio que registre un nuevo medicamento en el país tendrá exclusividad por 20 años para comercializarlo sin competencia.
Ese plazo fue concebido para que las empresas puedan recuperar las inversiones realizadas durante la investigación y desarrollo del producto.
Los laboratorios nacionales y fuentes parlamentarias sostienen que cuando entre en vigor la ley habrá un encarecimiento de los medicamentos.
En la comisión de industria de la Cámara de Diputados hay un proyecto del justicialista Eduardo Mondino para extender el plazo de gracia. "Ese proyecto tiene estado parlamentario, pero no se ha tomado ninguna decisión todavía", dijo a La Nación el presidente del bloque de diputados justicialistas, Humberto Roggero.
"Queremos seguir manteniendo una muy buena relación con los Estados Unidos, pero nos preocupa el creciente déficit estructural de la balanza comercial y los problemas que tienen productos argentinos para ingresar en ese país, como el maní y los lácteos", señaló Roggero.
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