
Operación demorada: por qué la licencia de Metrogas frena la venta, por US$780 millones
YPF aceptó la oferta de Edenor por el 70% de la distribuidora, pero el cierre depende de que el Poder Ejecutivo extienda por 20 años la licencia que vence en diciembre de 2027; el regulador dio su aval hace meses
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Metrogas ya tiene comprador, pero todavía le falta la pieza que define cuánto vale. YPF aceptó la oferta de Edenor —la distribuidora eléctrica controlada por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti— de US$780 millones por el 70% de la principal distribuidora de gas del país. Sin embargo, la operación sigue sin cerrarse porque el Gobierno todavía no firmó la prórroga de la licencia de la compañía, que vence en diciembre de 2027.
Según pudo saber LA NACION, ejecutivos de YPF y de Edenor se reunieron recientemente con funcionarios de la Secretaría de Energía para conocer en qué estado está el trámite. Fuentes al tanto de las conversaciones estiman que la extensión debería oficializarse dentro de las próximas tres semanas.
Lo llamativo es la demora. La prórroga se espera desde el verano, cuando el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enrge) —el organismo que reemplazó al Enargas tras la unificación de los reguladores de ambos sectores— elevó al Poder Ejecutivo su recomendación favorable para extender la licencia. Desde entonces, la decisión quedó en manos del Gobierno, que debe formalizarla por decreto.
Metrogas abastece a 2,5 millones de usuarios en la ciudad de Buenos Aires y en el sur del conurbano, cerca del 28% del mercado de distribución de gas del país. Opera bajo una licencia otorgada en la privatización de Gas del Estado, a comienzos de los años 90, por un plazo de 35 años. El marco regulatorio del gas preveía una prórroga de 10 años, pero la Ley Bases la amplió a 20. Si el Poder Ejecutivo la aprueba, la distribuidora podría seguir prestando el servicio hasta 2047.

La diferencia no es menor para quien compra. Sin prórroga, la licencia de Metrogas terminaría en poco más de un año. En ese caso, la ley de gas natural establece que el regulador debe convocar a una licitación pública para adjudicar el servicio en un plazo de 90 días, y puede exigirle al prestador saliente que siga operando hasta 12 meses más si todavía no hay un nuevo adjudicatario. Es decir, Edenor pagaría US$780 millones por un negocio cuyo horizonte, sin la extensión, se limitaría, como máximo, a poco más de dos años.
Por eso, para los oferentes la definición siempre fue central, porque condiciona la previsibilidad de los ingresos del negocio que están comprando. Cuando anunció la venta, YPF aclaró que el cierre de la transacción está sujeto al cumplimiento de condiciones precedentes, entre ellas la obtención de las autorizaciones regulatorias correspondientes.
Por qué vende YPF
La petrolera de mayoría estatal tiene tiempo hasta diciembre de 2028 para desprenderse de la distribuidora. Ese mes vencen los contratos del Plan Gas, a través de los cuales el Estado fijó los precios de venta del gas de las productoras. A partir de 2029, se espera que distribuidoras y productoras negocien libremente los precios, y según el marco regulatorio sería más conveniente para la competencia que no existan vínculos accionarios entre ambas partes.
El activo que se vende llega en buena forma. Entre 2023 y 2025, Metrogas duplicó su ganancia bruta, cuadruplicó su resultado operativo y redujo a un tercio su endeudamiento, una mejora que le permitió repartir dividendos por primera vez desde 2001, en el marco de la recomposición tarifaria que comenzó en 2024. En la última Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT), además, la compañía se comprometió a invertir $210.000 millones en cinco años, a cambio de una actualización de tarifas atada a una fórmula que combina la inflación mayorista y la minorista.
Manzano, en tanto, ya tiene un pie adentro. Es accionista de Metrogas con el 9,23% del capital a través de Integra Gas Distribution. Una vez concretada la compra, Edenor deberá lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) por el resto de las acciones, hoy repartidas entre la Anses, los inversores que operan en la Bolsa porteña y la porción del propio Manzano.
Si la operación se cierra, el empresario pasará a controlar las dos mayores distribuidoras de servicios públicos del área metropolitana de Buenos Aires. Edenor, con 3,41 millones de clientes en el norte del AMBA, es la principal distribuidora eléctrica del país. A eso se suma su vínculo con Mercuria Energy Group, el trader suizo que compró los activos de Raízen en la Argentina, incluidas la refinería de Dock Sud y 894 estaciones de servicio Shell, en una sociedad en la que Edenor podría tener una participación de entre el 35% y el 40%, según fuentes cercanas a la negociación.



