
Peñaflor acelera inversiones mientras la industria del vino busca recuperarse
El grupo que lidera el mercado local anunció la construcción de una bodega en el Valle de Uco, que demandará US$44 millones
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A contramano de la industria vitivinícola argentina que enfrenta un escenario de caída del consumo y márgenes cada vez más ajustados, el Grupo Peñaflor anunció una inversión de US$44 millones para construir una nueva bodega en Tunuyán, Mendoza.
La nueva planta se levantará en pleno Valle de Uco, una de las regiones más prestigiosas para la producción de vinos premium, y forma parte de un plan de inversiones superior a US$75 millones que el grupo prevé ejecutar antes de 2028 y que incluye una línea de embotellado para su división de bebidas listas para tomar (RTD).
La decisión sobresale por el contexto. La industria vitivinícola atraviesa una etapa compleja, marcada por la retracción del consumo en el mercado local -en la última década las ventas acumulan un retroceso del 35%-, el aumento de costos y una fuerte competencia internacional que impacta en las exportaciones (en agosto las ventas al exterior cayeron un 27%).
El mal momento que enfrenta el consumo ya se tradujo en el concurso de empresas emblemáticas del sector como Norton, mientras que Bianchi, otro peso pesado, tuvo que refinanciar sus pasivos.
Plazos de obra
La nueva bodega de Peñaflor comenzará a operar durante la vendimia de 2027 y tendrá capacidad para elaborar 15 millones de litros de vino a partir del procesamiento de 20 millones de kilos de uva. Según la empresa, incorporará automatización integral y estándares internacionales de eficiencia, calidad y sustentabilidad.
“Esta inversión estratégica reafirma nuestro compromiso con la excelencia enológica y la innovación tecnológica. Queremos que esta bodega establezca un nuevo estándar operativo para la industria vitivinícola, tanto en Argentina como a nivel internacional”, sostuvo Gustavo Sampayo, CEO de Grupo Peñaflor.

La empresa señaló que el proyecto demandó más de dos años de planificación y tomó como referencia algunas de las bodegas más innovadoras de España, Francia e Italia. Durante la construcción trabajarán más de 150 personas entre empleados locales, especialistas y contratistas internacionales, mientras que la operación requerirá un plantel estable de más de 40 profesionales.
Con presencia comercial en más de 95 mercados y marcas como Trapiche, Finca Las Moras, El Esteco, Navarro Correas y Frizzé, Peñaflor es el principal productor y distribuidor de vinos de la Argentina. La compañía también viene avanzando en una estrategia de diversificación que incluye la distribución de bebidas espirituosas, cerveza y aperitivos.
La construcción de la nueva bodega también se inscribe en la estrategia global de Terold Invest, el holding controlado por la familia Bemberg que maneja los activos vitivinícolas del grupo. En los últimos años reforzó su presencia internacional con operaciones en Estados Unidos y Europa, y recientemente sumó la británica Off-Piste Wines a un portafolio que ya incluye a WX Brands, propietaria de Bread & Butter Wines.



