Pies con glamour
El calzado es un gusto caro que se dan algunas mujeres y hombres porque es señal de elegancia; por diseño, exclusividad y materiales, el valor de los zapatos top triplica al de los pares de marcas masivas
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Generan un fanatismo exacerbado en mujeres y también en hombres, dan una señal inequívoca de elegancia y buen vestir y se constituyen en la base sobre la cual erigirse: el calzado es mucho más que aquello que separa los pies del suelo. "El cliente argentino conoce de marcas, está muy atento a la moda, le gusta la calidad del zapato y sabe apreciarlo. Está acostumbrado a elegir bien porque tiene una parte muy europea", explica el director de Salvatore Ferragamo para América latina y el Caribe, Diego Stecchi.
Los afamados Ferragamo que usaron mujeres ícono como Eva Perón, Marilyn Monroe, Greta Garbo y Sophia Loren son también la debilidad de muchos hombres: en los últimos cinco años este segmento creció más que el femenino. "El hombre es mucho más fiel que la mujer, que está siempre en la búsqueda de nuevos diseños y colores. Si a un hombre le gusta un par de zapatos, va a seguir comprando esa misma marca", dice Stecchi.
María Inés Caruso, de Rossi & Caruso, cuenta que existe una relación muy particular con el calzado que lleva a mujeres y hombres a comprar más de lo que necesitan. "Es un accesorio que marca mucho y dice si estás bien vestido", opina.
Diseño exclusivo, confort, materias primas de calidad y algo de reconocimiento son algunas de las razones que llevan a gastar en un calzado de alta gama tres veces o más del valor de los zapatos de marcas masivas.
Grazziana Macchi, dueña de la firma Mule, dice: "Nuestras compradoras buscan un zapato que sea caminable y un diseño con pocas ediciones". La comodidad está relacionada con el uso de materiales nobles, mientras que la exclusividad se da porque confeccionan sólo 36 pares de zapatos por modelo.
El precio de los exclusivos modelos de Mule varía entre los $ 420 y 650. "Nuestras clientas nunca comprarían zapatos de 200 pesos porque se hacen con materiales que dan otra prestación", comenta Macchi.
Sylvie Geronimi es una diseñadora de origen francés radicada en la Argentina y muy reconocida en los círculos de alto poder adquisitivo. "Por los precios, la clienta promedio tiene una edad promedio de 50 años, pero también hay jóvenes de familias millonarias, modelos y actrices", cuenta María Trotta, socia de la firma Sylvie Geronimi. El costo de un par de zapatos varía entre $ 890 y 1300. "Las que tienen más eventos sociales se llevan dos o tres pares por mes. También están las conservadoras que compran tres pares por temporada", agrega.
Rallys Pliauzer, de la empresa de zapatos Rallys, opina: "Lo que está de moda puede no ser elegante. La mujer argentina no se ata a la moda, sabe guardar la elegancia". Los zapatos de vestir cuestan unos 500 pesos y hay una edición limitada con cristales austríacos por 700. "El público argentino siempre busca que la confección sea íntegramente en cuero. Es importante que el calzado sea suave porque el pie habla cuando se siente cómodo", agrega.
Caruso señala que el hecho de que el zapato sea todo de cuero incide en la perdurabilidad y el cuidado del pie. "Duran más de una temporada", señala. Si bien los clientes promedio adquieren tres pares por temporada, Caruso señala que hay quienes que tienen "un encantamiento" y compran por encima del promedio.





