Por qué los candidatos se comportan como lo hacen

Juan Carlos de Pablo
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4 de agosto de 2019  

Es comprensible el hastío que sentimos muchos argentinos, por la frecuencia con la que tenemos que escuchar brevísimos avisos donde los candidatos emiten sonidos, buscando que los votemos el domingo próximo. Menos comprensible es la frecuencia con la cual los propios votantes y algunos periodistas les aconsejan a los candidatos que no actúen políticamente.

¿Por qué los candidatos se comportan como lo hacen?

Al respecto conversé con el francés Marie Jean Antoine Nicolas Caritat, marqués de Condorcet (1743-1794), quien al decir de Gilles Gastón Granger, "fue el típico ejemplo del sector ilustrado de la nobleza que prestó su apoyo a la Revolución Francesa. Fue uno de los primeros que se convirtieron al ideal republicano". Inspector de monedas desde 1774, en la Convención fue elegido para preparar el proyecto girondino de Constitución. En 1793 siguió la suerte de los girondinos: ordenada su detención, falleció en la prisión de Bourg la Reine.

-La literatura económica conoce su aporte por el denominado "teorema de imposibilidad", planteado por Kenneth Joseph Arrow. ¿Cuál es la cuestión?

-El desafío consiste en cómo agregar las preferencias de las personas que integran una comunidad, para representar las preferencias colectivas. En 1951 él mostró cuatro requerimientos deseables: que la elección entre las opciones sea racional desde el punto de vista colectivo, que se observe el criterio de bienestar de Vilfredo Pareto, que no haya dictadura y que el resultado sea independiente de las alternativas irrelevantes, son mutuamente incompatibles. Resultado al cual Duncan Black había arribado de manera independiente.

-¿Qué tiene que ver todo esto con usted?

-Ocurre que, aunque sin utilizar herramental matemático, yo lo había descubierto en 1785, cuando afirmé que la elección por el voto de la mayoría no necesariamente produce un ordenamiento consistente de las preferencias de la comunidad, aunque sean consistentes las preferencias de cada uno de los individuos que la integran. Pero no se asuste, ni Arrow ni Duncan ni yo estamos pensando en modificar el sistema de votación, y mucho menos en reemplazar la democracia por la monarquía hereditaria.

-En la Argentina, el domingo próximo, los argentinos iremos a las urnas. La mayoría de los votantes ignora los avisos de la campaña y critica los contenidos de los reportajes y actos de los candidatos, así como las idas y vueltas de las estrategias de las diferentes agrupaciones políticas.

-Lo que no deben hacer ustedes es pretender que los candidatos no actúen políticamente. Comencemos por el último punto que acaba de mencionar. En microeconomía se diferencia entre los mercados de pocos y los mercados de muchos. El mercado de los autos es un buen ejemplo de los primeros, mientras que el mercado de la soja, lo es de los segundos.

-¿Para qué sirve la diferencia?

-Un productor de soja no tiene inconveniente en aconsejar a sus colegas cómo aumentar la producción, porque dicho aumento no disminuirá los precios y por consiguiente no lo afectará a él (o a ella). Por el contrario, un productor de autos oculta los nuevos modelos que está preparando, porque si los competidores lo llegan a copiar, aquel perderá la ventaja.

-¿Está usted sugiriendo que una elección se debe entender como un típico mercado de pocos?

-Acertó. Por eso, en una campaña electoral, nadie muestra las cartas hasta que no tiene más remedio, y modifica estrategias, dichos y acciones, tantas veces como lo considera conveniente, en función del cambio de las circunstancias o los resultados de las encuestas.

-¿Por qué quienes ganaron la última elección se ocupan mucho más de la próxima, que de gestionar? ¿Por qué quienes perdieron la última elección y pretenden ganar la próxima no dicen lo que verdaderamente piensan hacer, en caso de triunfar?

-Porque unos y otros son políticos y por consiguiente actúan como tales. Pretender otra cosa equivale a pretender que los futbolistas jueguen con las reglas del rugby, que los científicos elaboren sus trabajos sobre la base de códigos humorísticos, o que los músicos decidan sobre la base de consideraciones médicas.

-¿Qué les dice a quienes sostienen que, por como hablan o actúan, buena parte de los candidatos creen que, en tanto votantes, a los seres humanos nos toman por tontos?

-Les digo que antes de criticar a los candidatos, los votantes deberían mirarse al espejo. Claro que los votantes son heterogéneos y que los candidatos tienen un solo discurso (aunque algunos sostienen que con la tecnología moderna es posible que los candidatos les puedan decir a cada votante aquello que los llevaría a votarlos a ellos). Pero cualquier estratega electoral sabe que, con gran frecuencia, lo que dicen los votantes no es precisamente aquello que los llevará a votar por determinado candidato u otro.

-Si los estrategas electorales que cuentan con más recursos pueden tener acceso a las mismas herramientas para convencer a los votantes, ¿por qué alguno de ellos gana y el resto pierde?

-Porque la técnica no es todo en la vida. Si lo fuera, los economistas serían ricos, los médicos sanos y los psicólogos cuerdos.

-Don Condorcet, muchas gracias.

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