Preocupan irregularidades en el fraccionamiento de gas
La Secretaría de Energía efectuó en el primer trimestre 711 controles, en los cuales descubrió que en una de cada tres plantas se cometían infracciones.
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Una de cada tres plantas que fraccionan gas licuado en garrafas y cilindros incurre en diversas infracciones, según se desprende del control que realiza por medio de sus inspectores la Secretaría de Energía. Las más frecuentes irregularidades consisten en utilizar envases ajenos, en mal estado por deterioro, estar vencido el plazo de rehabilitación máximo permitido, presentar pérdidas de gas y, también, contener menos peso de gas que el indicado.
En el primer trimestre se efectuaron 711 inspecciones a plantas de fraccionamiento de gas licuado, lo que representa en promedio casi cinco operativos por establecimiento. Mediante esos controles, la Secretaría de Energía registró en el 32 por ciento de los casos, es decir en 224 inspecciones, diversas infracciones a la legislación vigente. La gran mayoría de esas irregularidades se concentra en un grupo de empresas incumplidoras, ya que el 90% de los envases en infracción corresponde a las firmas que representan el 30% de las ventas del mercado y que poseen sólo el 20% del parque total de envases del país.
La situación es grave, dijo a La Nación Carlos Pozzo, vicepresidente a cargo de la presidencia de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (Cegla), "ya que estos incumplimientos implican anormalidades en las condiciones en que el gas licuado, un combustible de consumo masivo en amplios sectores de la población, llega a los hogares. Esto afecta al consumidor por la entrega de garrafas adulteradas en la marca, su contenido y origen. Asimismo, las empresas de Cegla están muy preocupadas por la competencia desleal que todo ello implica".
La Secretaría de Energía tiene previsto realizar este año 3000 inspecciones, lo cual implica un sustancial aumento respecto del promedio histórico de 350 controles anuales efectuados en los últimos cinco años. Se trata de inspeccionar más de 150 plantas dispersas en una amplia área geográfica, además de depósitos, centros de canje y talleres de reparación de envases, que también están sujetos a control.
Los problemas del sector se extienden también a la evasión impositiva. Según un estudio de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), en el caso exclusivo del IVA, la evasión en el sector de fraccionamiento, distribución y comercialización del gas licuado suma 40 millones de pesos por año. Para limitar esa evasión, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) dictó recientemente la resolución general 820/2000, que establece un régimen de percepción de ese impuesto equivalente al 12% del valor de venta facturado por el productor de gas licuado al fraccionador.
Evasión
El tema preocupa a las principales empresas fraccionadoras que cumplen con sus obligaciones tributarias y que el año último sufrieron importantes quebrantos debido, en gran parte, a la competencia desleal de otras firmas evasoras que actúan en el mercado. La cuestión no es menor si se tiene en cuenta que las principales compañías son las que, precisamente, han venido realizando importantes inversiones para mejorar los estándares de seguridad en el sector y permitir su modernización tecnológica. La continuidad de esas inversiones, dicen voceros del sector, depende del estricto cumplimiento de las normas legales vigentes por parte de todos los jugadores del mercado, a fin de generar condiciones de igualdad competitiva.
Esas mismas fuentes señalan que, para evitar el éxodo de esas empresas y de sus inversiones, "es importante que la próxima ley de gas licuado, cuyo tratamiento se encuentra pendiente, fortalezca el papel de autoridad de aplicación de la Secretaría de Energía y contemple adecuadamente la ratificación de la propiedad del envase, principal activo de las empresas fraccionadoras, y de sus derechos de marca, previendo sanciones ejemplificadoras para los infractores, ya que lo que está en juego es la salud del consumidor".
La mala calidad del gas, otro problema frecuente, puede provocar deficiente combustión, formación de humos con el consecuente deterioro y ensuciamiento de quemadores y elementos de cocción. Según recomiendan los especialistas, tanto las populares garrafas como los tubos de gas son elementos confortables y seguros a condición de que se respeten todas las normas y requisitos referidos al fraccionamiento, distribución, almacenamiento y consumo de gas licuado.
Agradecidos
En una carta enviada al secretario de Energía, Daniel Montamat, la Unión Industrial Argentina (UIA) agradeció la resolución firmada la semana última por el funcionario, que prevé implementar un recurso excepcional para "disminuir al máximo posible el impacto que el incremento de las tarifas de energía eléctrica" provoca en el sector industrial, y especialmente en las Pyme.




