Raúl Prebisch falleció hace 40 años, pero ¿está muerto?
Los términos de intercambio se pueden deteriorar o mejorar; centro y periferia son conceptos que llegaron para quedarse
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Raúl Prebisch falleció el 29 de abril de 1986, a los 85 años. Como John Maynard Keynes, fue una personalidad multifacética, tan aplaudido como criticado. Tuvo una prolongada carrera pública, tanto nacional como internacional. Por eso, como hace siete días, a propósito de nuestro compatriota, pregunto: ¿cómo utilizó y, eventualmente, creó el análisis económico una persona de acción? Tuve oportunidad de tratarlo a partir de 1980: era un atractivo conversador, además de seductor total.
Al respecto, conversé con el canadiense David H. Pollock (1922 - 2001), quien en 1951 fue contratado por Prebisch para fortalecer la oficina que la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) acababa de abrir en Washington. Según Edgar J. Dosman, en su país Pollock fue conocido como el “Sr. Latinoamérica”. En aquel entonces, Washington estaba dominado por una histeria anticomunista. En ese contexto, el desarrollismo de Prebisch resultaba sospechoso. Su tarea consistió en presentar las políticas y los proyectos elaborados en Santiago de Chile, confrontar los mitos y la distorsión internacional de los hechos y ser los ojos y los oídos de Prebisch para disipar potenciales controversias que en forma constante amenazaban con socavar las relaciones entre Estados Unidos y la CEPAL.
– ¿Cuál fue la trayectoria pública de Prebisch?
– Arrancó a comienzos de la década de 1930. Fue subsecretario de finanzas, asesor de los ministros Luis Antonio Duhau y Federico Pinedo, gerente general del Banco Central (BCRA), y secretario general de la CEPAL y luego de la UNCTAD. Asesoró a la Revolución Libertadora y al presidente Raúl Ricardo Alfonsín. Su obra escrita reconoce dos etapas muy diferenciadas. La primera, centrada en problemas monetarios y financieros; la segunda, focalizada en el proceso de desarrollo económico. La Fundación Raúl Prebisch publicó sus monografías en cuatro tomos, a las que deben adicionarse sus libros y también los capítulos iniciales de las Memorias del BCRA, durante su paso por la institución.
– Comencemos por el plano local.
– La crisis de la década de 1930 no la vivió sino que ¡la sufrió! En 1931 el mensaje que venía del Primer Mundo era que “la reactivación está a la vuelta de la esquina”, pero en 1932 la novedad fue que en Ottawa, Canadá, los países que integraban el Commonwealth acordaron el establecimiento de las Preferencias imperiales. El pacto Roca-Runciman, firmado en 1933, sólo se puede entender en las referidas circunstancias. Cuando el BCRA abrió sus puertas en 1935 le ofrecieron la presidencia, cargo que declinó por su juventud (tenía 34 años). El banco fue presidido por Ernesto Bosch, actuando Prebisch como gerente general, cargo que ocupó hasta 1943, cuando fue echado por Juan Domingo Perón. Nadie habla del BCRA de Bosch, sino del de Prebisch.
– ¿Qué planteó en la monografía de 1949?
– La CEPAL lo contrató para que redactara el capítulo introductorio del Informe anual. Entonces dijo lo siguiente: “La realidad está destruyendo en la América Latina aquel pretérito esquema de la división internacional del trabajo. En ese esquema a la América Latina venía a corresponderle, como parte de la periferia del sistema económico mundial, el papel específico de producir alimentos y materias primas para los grandes centros industriales. No tenía cabida allí la industrialización de los países nuevos. Los hechos la están imponiendo. Dos guerras en el curso de una generación, y una profunda crisis económica entre ellas, han demostrado sus posibilidades a los países de América Latina, enseñándoles positivamente el camino de la actividad industrial”. La literatura especializada conoce esto como tesis Prebisch-Singer.
– No dejó de ocuparse de la Argentina.
– Así es. En su condición de secretario ejecutivo de la CEPAL, fue convocado por la Revolución Libertadora. Entonces afirmó: “Hay que dar fuerte incentivo a la producción agropecuaria, vía precios, construcción de silos y la creación del INTA. La Argentina debe ingresar al FMI y al Banco Mundial”. El mismo Prebisch que en 1949 le aconsejaba a América Latina que no desmantelara unilateralmente la sustitución de importaciones, seis años después le indicaba a la Argentina que se le había ido la mano en el castigo a su producción agropecuaria y a la ineficiencia estatal. Y el 10 abril de 1984, a pesar de ser asesor personal del presidente Alfonsín, dijo públicamente que lo que estaba tratando de hacer el ministro de economía Bernardo Grinspun no era viable.
– ¿Cuánta teoría económica conocía?
– Al igual que Adam Smith (éste en Oxford, Prebisch en la UBA), no encontró excitantes los cursos que tuvo que tomar, pero aprovechó la bien dotada biblioteca. Antes de que se recibiera ¡lo quisieron nombrar profesor titular!, así que se destacó desde el vamos.
– La Gran crisis lo impactó.
– Como a casi todo el mundo, lo que ocurrió en la década de 1930 mató la confianza que podía existir en los mecanismos automáticos de corrección de los desequilibrios. No me lo imagino a Prebisch desculando las ecuaciones del equilibrio general planteado por Marie Esprit Leon Walras, pero era consciente de la implicancia referida a la autocorrección de los desequilibrios; y de lo lejos que estaba la realidad.
– ¿Cómo analizaba la realidad?
– Sus escritos anteriores a su etapa internacional muestran vivo interés en explicar el funcionamiento de la economía argentina, a partir de los limitados datos estadísticos con los cuales contaba (comercio exterior, actividad financiera por ejemplo), buscando identificar un modo de comportamiento cíclico, con vistas a su posible morigeración, dada la imposibilidad de eliminarlo. El esfuerzo aparece muy claro en el capítulo introductorio de la edición 1938 de la Memoria anual del Banco Central. Su análisis de las series de tiempo es gráfico, aunque no econométrico (¡era la época!), pero sobre todo dinámico, en el sentido de entender la realidad como movimiento, evolución, combinando elementos exógenos y endógenos.
– ¿Por qué es importante la idea de centro y periferia?
– Porque los mismos hechos impactan de manera diferente a distintos países. En la crisis de la década de 1930 todos los países vieron disminuidas sus exportaciones e importaciones de bienes. Pero mientras algunos argentinos querían sacarse de encima algunos pesos, atesorando libras esterlinas, ningún inglés quería sacarse de encima algunas libras esterlinas, atesorando pesos. Por lo cual el ajuste externo fue más severo en la Argentina que en Inglaterra. Lo mismo pasó en 2008, con la crisis subprime. La “autarquía intelectual” no es una buena idea, pero el trasplante de los modelos desarrollados en otros países no es una tarea mecánica.
– Don David, muchas gracias.
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