
¿Relación de dependencia o cuentapropismo?
En la Argentina 2026, en la mayoría de los casos, no son dos opciones: tómalo o déjalo
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A fines de agosto de 1978 dejé de trabajar en relación de dependencia para comenzar a hacerlo como cuentapropista. Ejercí una opción, impulsada no tanto por la expectativa de mejora de mis ingresos, sino por la insatisfacción que sentía en el lugar de trabajo. No debo haber sido el único que por aquel entonces dio ese paso, y tampoco descarto que hoy esté ocurriendo. Pero en la Argentina 2026 el caso más frecuente es el de quien pierde un trabajo en relación de dependencia, porque cierra la empresa donde se desempeñaba o reducen la cantidad de obreros y empleados; es decir, algunos seres humanos modifican su relación laboral más allá de su voluntad.
Sobre el particular, conversé con el estadounidense Harry Braverman (1920 - 1976), quien tuvo que terminar el college en un año, para trabajar como calderero en los puertos de Brooklyn durante siete años. Mientras trabajaba, se involucró plenamente en actividades sindicales y en el movimiento socialista, coeditando Socialista americano desde su fundación en 1954. Desde 1967 y hasta su fallecimiento dirigió Monthly review press. En 1974 publicó “Trabajo y capital monopólico: la degradación del trabajo en el siglo XX”. Según Robert Louis Heilbroner, hasta la aparición de esta obra no existía una descripción integral de la utilización de la mano de obra.
– ¿Cuál es la esencia de Trabajo…?
– Según Ugo Pagano, afirmo que la división del trabajo utilizada en el capitalismo destruye las ocupaciones y los oficios, subdividiendo las tareas en operaciones individualmente sin sentido y repetitivas. Se pasa del “aprendizaje a través de la práctica” de Adam Smith, a la minimización del “aprendizaje y energías requeridas por la práctica”’ de Charles Babbage y Frederic Taylor. Este último propuso que fueran los gerentes, y no los trabajadores, quienes supieran más lo que había que hacer, y cómo había que hacerlo. Controlando el proceso productivo podrían controlar a los trabajadores.
– David M. Gordon cuestionó su enfoque.
– Apuntó que yo restrinjo la cuestión laboral a una sola dimensión, la de las calificaciones. Mis trabajos fueron criticados por tres razones: el taylorismo no es la única forma típica de capitalismo; los trabajadores resistieron exitosamente muchas propuestas tayloristas; y junto a la destrucción de algunas habilidades laborales, se fueron creando otras (lo cual se puede explicar por la simultaneidad de mi hipótesis, junto a otros avances). Estoy de acuerdo, pero no nos pasemos al otro extremo, y que se ignore mi punto de vista.
– Relación de dependencia y cuentapropismo, como alternativas laborales, ha vuelto a ponerse sobre el tapete.
– Hagamos un poco de historia. La relación de dependencia, esto es, la retribución de los servicios laborales en base al tiempo, es un subproducto de la Revolución Industrial cuando, en nomenclatura marxista, se modificó el “modo de producción” y la maquinaria ocupó el centro de la escena. En el siglo XIX la jornada laboral típica era de 12 horas diarias, durante seis días por semana. Fíjese que el día del trabajo se celebra el 1° de mayo de cada año en casi todos los países, menos en Estados Unidos, porque en dicho país, en 1886, murieron varios manifestantes que pedían que la jornada laboral diaria fuera reducida a ocho horas.
– Desde entonces la jornada laboral viene disminuyendo.
– Así es, con importantes diferencias según países. Además, con distinta participación de las mujeres en la población económicamente activa. Por lo cual, como indicador de productividad, se sugiere que el PBI por habitante sea reemplazado por el PBI por persona ocupada y hasta por hora trabajada.
– La otra explicación de la preferencia por la relación de dependencia tiene que ver con la actitud humana frente al riesgo y la incertidumbre.
– Buen punto. El asalariado le tiene tanto miedo al riesgo y la incertidumbre que está dispuesto a prestarle servicios laborales al empresario, quien está más acostumbrado a desempeñarse en condiciones de incerteza. La baja remuneración que recibe el asalariado debe entenderse como el costo del seguro que está dispuesto a pagar, por el referido temor a “no recibir el sueldo a fin de mes”.
– En la Argentina 2026 el ingreso promedio de quienes trabajan en relación de dependencia parece ser muy superior al de los cuentapropistas.
– En estas condiciones, si alguien pasa de la relación de dependencia al cuentapropismo no está ejerciendo una opción, sino que cerró la empresa en la cual trabajaba, o ésta redujo su dotación de personal y se quedó sin trabajo. Plantear esto como opción es, a diferencia de su experiencia de 1978, una burla a quienes están viendo cómo consiguen ingresos para seguir manteniendo a su familia.
– ¿Cómo podemos ayudar a los seres humanos que están atravesando esa situación?
– Como verdaderos profesionales, como actúa nuestro médico cuando lo consultamos por alguna dolencia. Bienvenida la empatía, pero nunca como sustituto de la profesionalidad.
– Lo escucho.
– Si fuiste despedido y cobraste la indemnización, buscá trabajo y no le prestes atención a quienes te distraen alimentando tus broncas y tus preocupaciones. Buscá trabajo de lo que sea, y cuando consigas algo seguí buscando trabajo, porque sólo en algunos modelos económicos hay que estar desocupado para mejorar la situación laboral. Como bien se dijo, la productividad busca el salario, no al revés.
– ¿Y si en los trabajos que consigue gana menos que antes?
– Que lo lamente y se ajuste, pero que no confunda lo que alguna vez fue con lo que puede seguir siendo… o volver a ser si otro partido político gana la próxima elección.
– ¿Qué tiene que hacer con la indemnización?
– Dosificar los gastos hasta que consiga nuevo trabajo, y no comprar buzones. A veces el cierre de alguna empresa implica la conveniencia de migrar, un proceso que nunca es fácil ni indoloro. Pero peor es hundir los fondos recibidos por la indemnización en alguna actividad inviable. Ni qué decir de darle los referidos fondos a quien promete estrafalarios rendimientos financieros, modo seguro de perder todo el dinero.
– ¿Toda la relación de dependencia va a terminar desapareciendo?
– No diría tanto, pero como la demanda privada de trabajo depende del valor de la producción que se realiza, entre otras cosas, con ayuda de los servicios laborales, en un mundo donde los mercados de bienes son cada vez más flexibles es difícil sostener la permanencia de relaciones obrero-patronales rígidas.
– Pero los sindicatos las defienden a capa y espada.
– Públicamente y en las marchas, pero luego -de manera descentralizada- negocian. Como corresponde. Banco de horas, reentrenamiento del personal, etc., son acuerdos que rara vez aparecen en los medios de comunicación, pero existen.
– Don Harry, muchas gracias.




