
Se conciliarán las disputas laborales
Mediación: ayer se puso en marcha un mecanismo obligatorio para trabajadores y empresas en los casos de conflictos de intereses.
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Ayer se puso en marcha la conciliación obligatoria, una nueva instancia de mediación por la que deberán pasar todos los trabajadores antes de poder presentar una demanda judicial. En el primer día de funcionamiento se presentaron -hasta las 16- 55 reclamos (presentaciones que van a conciliación) y 40 acuerdos espontáneos. Estos últimos pasan directamente a la etapa de homologación del Ministerio de Trabajo.
El trámite es sencillo. El trabajador tiene que ir a la oficina del Seclo (Servicio de Conciliación Obligatoria, en Callao 110), llena un formulario en donde explica los motivos del conflicto, se le asigna por sorteo el conciliador que deberá mediar en el conflicto y en el mismo momento se le da la fecha para la primera audiencia de presentación. A este encuentro las partes deben presentarse personalmente, acompañadas por un abogado o un representante de la organización sindical o empresarial, si es para el trabajador o para el empleador, respectivamente.
"Este trámite es obligatorio y gratuito para el trabajador, mientras que para el empleador tiene un costo administrativo de $ 15, más una carga por los honorarios del conciliador, que será de $ 225. En el caso de no llegar a un acuerdo, el conciliador recibirá $ 25 por su trabajo, dinero que sale del fondo de financiamiento", dijo a La Nación el titular del Seclo, Felipe Aramburu.
El borrador de esta nueva instancia se escribió en el acuerdo marco firmado entre el Estado, los empresarios y los sindicalistas, en julio de 1994. Sin embargo, algunos abogados laboralistas no ven con buenos ojos esta etapa de conciliación. En este sentido, un opositor al nuevo sistema, el abogado Héctor Recalde, dijo que la conciliación es un modo de privatización de la Justicia y que los conciliadores van a tomar partido por quienes les paguen sus honorarios, es decir, los empresarios. Ubicados en la vereda de enfrente, mientras se desarrollaba el acto de inauguración del Seclo, algunos asesores del ministro de Trabajo dijeron que en realidad los únicos que se oponen a esta nueva herramienta son los abogados laboralistas que viven de los pleitos y que desde ahora se van a quedar sin trabajo.
Por su parte, el ministro Caro Figueroa negó que ésta sea una herramienta que termine legitimando los desproporcionados acuerdos a los que llegan hoy las partes por la necesidad de los trabajadores. "La conciliación laboral es una instancia que vincula a la reforma judicial, que ya está en marcha, con la reforma laboral. Y con esto la intención del Gobierno no es pasar a un estado de trabajo sin derechos, sino más bien todo lo contrario."
Sectores productivos, como la industria y el comercio, los más afectados por la cantidad de pleitos laborales, están en favor de esta nueva instancia. En lo que respecta específicamente al comercio, fueron los primeros en incorporar la conciliación como una etapa optativa dentro de su convenio colectivo. Otros gremios también están pensando en incorporarla.
Los privados también avalan esta nueva medida. Luis Fernández, gerente de personal de Supermercados Norte (un sector que ha sido varias veces demandado por las condiciones de trabajo), dijo que este medio va a agilizar los tiempos de los conflictos y reducirá los honorarios que se gastan en solucionar los problemas. "Creo que es un paso positivo en las relaciones del trabajo y un buen instrumento para simplificar la resolución de los conflictos", expresó.





