
Se logró el mayor superávit fiscal de los últimos 50 años
El ahorro hasta ahora es del 5,9% del PBI, casi el doble de la meta acordada con el FMI
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El presidente Néstor Kirchner y el equipo económico han repetido hasta el cansancio que la Argentina no podía comprometerse a un superávit fiscal primario superior al 3% del producto bruto interno (PBI) porque podía poner en riesgo las necesidades de crecimiento y de reducción de la pobreza del país.
Sin embargo, el año cerrará con un saldo consolidado de la Nación y las provincias cercano al 5,9% del PBI, el récord de los últimos 50 años. Además, casi duplicaría la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), según se desprende de los cálculos que ayer difundieron el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el secretario de Hacienda, Carlos Mosse.
El sector público nacional registró el mes pasado un superávit primario (ingresos menos gastos, antes del pago de la deuda) de 1085,4 millones de pesos, frente a 739,2 millones de noviembre del año anterior. Con este resultado se acumuló en los primeros once meses del año un saldo positivo de 19.400 millones, lo que casi dobla el objetivo que en términos absolutos había quedado estampado en el programa con el FMI, que fue suspendido en julio pasado por el Gobierno hasta que finalice la reestructuración de la deuda en default.
Mosse predijo que el resultado anual será menor porque en este mes se registrará un déficit primario, dado que el Gobierno decidió pagar por adelantado el medio aguinaldo a estatales, jubilados y pensionados y los salarios públicos de montos menores, al tiempo que se postergó el pago de los adelantos del impuesto a las ganancias para enero. Por eso, el secretario de Hacienda pronosticó que el superávit primario de la Nación rondará este año el 4% del PBI.
El conjunto de las provincias, en tanto, acumuló en los primeros nueve meses del año un superávit primario del 1,9% del PBI, al alcanzar los 8264 millones, según Lavagna. El Gobierno calcula que la cifra final del año oscilará en torno de ese número. El ministro calificó este nivel de "hecho sin precedente", sobre todo si se tiene en cuenta que los Estados provinciales solían ser el punto más conflictivo a la hora de cerrar las cuentas en la última crisis.
Unas 11 provincias ya ratificaron en sus legislaturas la adhesión a la ley de responsabilidad fiscal, con lo que "sólo resta que se sume una más para poder conformar el consejo que prevé la norma", dijo Lavagna.
En la lista figuran Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, La Rioja, Formosa, Jujuy, Río Negro, San Juan, Santa Cruz y Tucumán. El ministro mencionó que en otros distritos el debate parlamentario sobre la adhesión ya comenzó y citó el caso de la Capital Federal, Catamarca, Mendoza, Misiones, Tierra del Fuego y Santa Fe.
El jefe del Palacio de Hacienda suministró los datos al hacer un balance sobre la gestión fiscal del año, y aprovechó para anunciar que está en estudio la exención del impuesto a las transacciones financieras (al cheque) a las obras sociales. Ya se eliminó de los traspasos de cuentas corrientes a plazos fijos y se redujo en 0,2 punto porcentual a cuenta de Ganancias.
Un superávit primario de la Nación del 4% del PBI superaría el 3,01% del año pasado. En 2003, el resultado financiero presupuestario ascendió a 4251 millones, el 1,13% del PBI. Mosse prevé que este año cierre en alrededor de 4000 millones, lo que supondrá un porcentaje menor respecto de una economía que crecería hasta el 8,5 por ciento.
El funcionario recordó que de los 19.400 millones de superávit primario de los primeros once meses cerca de 4000 millones se utilizaron para pagos netos al FMI. Dado que no existe un acuerdo con este organismo y que la intención de la Casa Rosada consiste en avanzar hacia el desendeudamiento, en 2005 también podría recurrirse a los excedentes fiscales de este año para seguir cancelando pasivos.
En el presupuesto 2005 se prevé un superávit primario de 6034 millones, pero serán necesarios 11.223 millones para afrontar los pagos de la deuda regularizada y la que se reestructurará. Entre las opciones para salvar la brecha, según los analistas, aparecen refinanciar los Boden que vencen, conseguir un acuerdo con el FMI que postergue pagos o endeudarse en los mercados de capitales, si es que se puede, o a través de los bancos y las administradoras de fondos de jubilación y pensión (AFJP).
Lavagna destacó que pese a la suspensión del acuerdo con el FMI siguen en vigencia los programas de financiamiento de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo (BID). Puso como ejemplo la visita que el presidente del BID, Enrique Iglesias, hará el martes a la Casa Rosada para anunciar el desembolso de 200 millones de dólares para gasto social. También dijo que en los años 90 los préstamos para el llamado ajuste estructural, que servían para apaciguar los rojos de caja, representaban tres cuartos de los créditos de organismos multilaterales, mientras que en los próximos años supondrán sólo un 25 por ciento.
El resultado primario ha sido objeto de debate con el FMI y los tenedores de bonos en default porque determina la capacidad de pago de la deuda. Los ingresos del sector público nacional finalizarían el año por encima del 24% del PBI, según Economía. El gasto llegaría a un nivel cercano al 23%. La ejecución de los gastos corrientes y de capital primarios se elevó en los primeros once meses del año al 85% de lo presupuestado.






