
Se piden créditos con falsa identidad
Modalidad: la usurpación de nombres para obtener créditos en los bancos se incrementó este año en un 200 por ciento; los de primera línea son los más perjudicados.
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El repentino auge de la usurpación de identidad para obtener créditos bancarios, que jamás serán cancelados, tiene en estado de alerta a las entidades financieras.
De acuerdo con un relevamiento realizado por el Departamento de Seguridad Transaccional del Banco Río, cada mes se detectan en el sistema financiero solicitudes de préstamos con documentación apócrifa por un promedio de dos millones de pesos. Si esto no ocurriera, el perjuicio anual superaría holgadamente los veinte millones de pesos.
El tema, sin embargo, no compete únicamente a los bancos. La peor parte se la llevan los particulares cuya identidad resulta usurpada.
Las víctimas de esta modalidad padecen la incomodidad de emprender una laberíntica tramitación judicial para demostrar que no tienen ninguna relación con las maniobras urdidas por los estafadores y corren el riesgo de ser encarceladas hasta que se esclarezcan las estafas.
Inhabilitación del Banco Central, cierre de cuentas y cancelación de tarjetas son otras de las consecuencias que trae aparejado el robo de nombres. El motor en esta industria del delito, según fuentes policiales y financieras, son las llamadas "cuevas" que ofrecen documentos en blanco, antecedentes financieros falsos y recibos de sueldo apócrifos para engañar a los bancos.
Acceder a una identidad falsa en la Argentina, según pudo determinar La Nación , cuesta entre 2000 y 3000 pesos.
Para elegir el nombre de la persona a la cual involucrarán en la estafa los delincuentes recurren a los padrones electorales o las bases de datos de la Anses, que se comercializan en el mercado negro.
A la hora de tramitar abrir cuentas u obtener créditos con el nombre de un tercero, los bancos de primera línea son los blancos principales.
La usurpación de nombres pone en alerta a los bancos
Quizás usted no lo sepa, pero en este momento alguien puede estar utilizando su nombre para obtener un crédito bancario del cual no verá un centavo y por el que probablemente deberá responder ante la Justicia si la maniobra llega a los tribunales.
En lo que va del año, la cantidad de personas que se presentaron en las entidades de primera línea para solicitar préstamos con identidad falsa se incrementó en un 200% por ciento, en relación con 1997. La modalidad no representa un problema menor para las entidades financieras: mensualmente los diez bancos más importantes del sistema rechazan créditos por $ 2 millones. Y si los departamentos de seguridad transaccional no fueran tan efectivos como hasta ahora, el perjuicio anual superaría holgadamente los $20 millones.
Según la información suministrada por la dependencia del Banco Río que se encarga de prevenir este tipo de delitos, portar una identidad falsa para obtener un crédito no siempre representa la voluntad de no pagar. Hay usurpadores que toman prestado un nombre ajeno porque han sido inhabilitados por el Banco Central y no pueden operar con el suyo. Sin embargo, el lado más oscuro del problema está representado por aquellos que se construyen una falsa identidad con el único objetivo de cometer una estafa: obtener dinero y no devolverlo.
En cualquiera de los casos, los bancos no son la únicas víctimas. La peor parte en esta historia es la que les toca a quienes resultan usurpados, una posibilidad de la que nadie se encuentra exento.
Los estafadores, se asegura, recurren siempre a identidades reales: toman un nombre, un número de DNI y fraguan sus antecedentes financieros, su domicilio y hasta su lugar de trabajo. Y las víctimas sólo se enteran cuando reciben una citación judicial, cuando se les inhabilitan sus cuentas o bien cuando realizan un trámite bancario para abrir una cuenta u obtener tarjetas de crédito.
Dos víctimas
Omar Colombo tiene 45 años, es gerente administrativo de una empresa constructora y atraviesa en la actualidad por la incómoda circunstancia de tener que demostrar que no es él quien está librando cheques sin fondos del Banco de Boston.
"El 4 de junio una persona vino a mi casa en Remedios de Escalada y me reclamó el pago de un cheque con una firma que no me pertenecía, pero que estaba girado contra una cuenta corriente que nunca solicité. Después, cuando fui al banco, me enteré de que también existen a mi nombre un préstamo personal y varias tarjetas de crédito".
Colombo entró en mora por negarse a pagar algo que no solicitó y el Banco Central le cerró sus verdaderas cuentas corrientes y lo inhabilitó para utilizar sus auténticas tarjetas de crédito. Desesperado por los perjuicios que le acarrea la usurpación de su identidad, y mientras el banco le imputa una deuda de $ 9000, ya inició una querella criminal para individualizar al autor del delito. Su futuro es incierto.
Otro caso, todavía más dramático, es el de Lucila Jacovella, una vecina de San Isidro, que llegó a ser encarcelada durante 48 horas bajo el cargo de estafa, por culpa de un tercero que se adueñó de su nombre para delinquir. Su situación, que fue reflejada por La Nación el último 12 de abril, aún no fue resuelta. La señora está imputada en siete causas penales (una financiera, por ejemplo, le reclama el pago de $ 20.000 pesos) y no encuentra consuelo. Asegura que le "arruinaron la vida".
Industria del delito
Los ladrones de identidad no trabajan solos. Fuentes policiales coinciden al señalar la existencia de una gran industria de la falsificación.
Una ramificación importante salió a la luz el 26 de agosto último cuando efectivos del Departamento Delitos Económicos de la Policía Federal desbarataron una banda dedicada a la fabricación de documentos de identidad y de antecedentes financieros, que eran utilizados para acceder a créditos personales o hipotecarios. El grupo, según se informó, había provocado pérdidas a los bancos por $ 3 millones.
Otro procedimiento se realizó el último sábado y permitió detener, en General Pacheco, a cuatro personas que también se dedicaban a la confección de DNI, que después vendían por precios de hasta $ 600 cada uno.
Para acceder a una identidad falsa no hace falta escarbar demasiado. Raúl Fiori, jefe del Departamento de Seguridad Transaccional del Banco Río, asegura, por ejemplo, que sólo hace falta recurrir a las llamadas cuevas, que ofrecen sus servicios en el rubro 10 de los clasificados del diario Clarín. Estas oficinas ubicadas por lo general en el microcentro o en la zona de Tribunales dan recibos de sueldo y certificaciones de ingresos falsas, para engañar a las entidades cuando se tramitan productos bancarios. La mayoría accede a prestar una gama de servicios más amplia, incluida la provisión de documentos falsos. Basta con llamar a algunos de los números publicados para enterarse de que una carpeta con tres recibos de sueldo y una certificación de ingresos apócrifa cuesta entre $ 200 y $500 pesos, que una falsa declaración de ganancias se cotiza a $350 pesos y que hasta es posible obtener boletas truchas de servicios públicos, para demostrar un domicilio falso, por $ 400.
Una persona que dijo llamarse Alexis atendió una llamada de este cronista por el 805-1514 y explicó claramente su forma de operar.
-Quiero sacar un crédito en un banco, pero como trabajo en negro no puedo justificar ningún ingreso -mintió el periodista.
-Yo te puedo conseguir un recibo de sueldo para que aparezcas como empleado de una inmobiliaria que se llama Latin West y queda en Seguí y Juan B. Justo.
-Pero ¿qué seguridad tengo de que en el banco no se aviven?
-No hay problema. Si llaman, les van a decir que vos trabajás ahí; y si vienen, se les dice que te fuiste a cerrar una operación o que estás haciendo una guardia.
Sin escrúpulos
"En un momento, casi el 4 %de los legajos que revisábamos contenía material apócrifo, aunque ahora ese porcentaje se redujo a la mitad", confía Augusto Lamberti, jefe de seguridad del Banco Francés.
Según fuentes del mercado, los bancos grandes son los que soportan los mayores embates por parte de los estafadores: por el volumen de operaciones que procesan están expuestos a un mayor margen de error. Los blancos preferidos son las sucursales recién inauguradas, ya que por lo general cuentan con personal menos adiestrado para la prevención de este tipo de delitos.
Las cuevas que promueven estas maniobras florecieron a partir del momento en que se consolidó la estabilidad económica y prosperó el negocio de los créditos.
Pero a no creer que se trata de un problema argentino. Para el ex comisario Esteban Isso, experto en fraude, el fenómeno es común en todo el mundo. "En los congresos internacionales de investigadores -advierte- hasta se habla de que es posible vender una propiedad sin que el verdadero dueño se entere."
Con semejante audacia a la vista, la pregunta sobre cómo prevenirse cae de madura. Aunque lamentablemente no hay respuesta posible.
Cómo defenderse
- 1: conseguir un abogado
- 2: radicar una denuncia para preservar la propia identidad y alertar a la Justicia sobre la comisión del delito
- 3: solicitar en el juzgado la extensión de un certificado de denuncia en trámite para emprender trámites administratrivos
- 4: recurrir al Banco Central y a Veraz, o Fidelitas, para que quiten preventivamente su nombre de su base de datos
- 5: tener paciencia. Antes de que se expida la Justicia, pueden pasar años





