
Shanghai, la ciudad donde todo se planifica
Hace 20 años, parte era sólo un arrozal
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SHANGHAI (De un enviado especial).- En pleno centro de Shanghai, en uno de los extremos de la Plaza del Pueblo, se sitúa un lugar que sería las delicias del ministro de Planificación Federal argentino, Julio De Vido. Se trata de un moderno edificio donde funciona el Museo de la Planificación.
Allí es posible encontrar una maqueta donde se muestra cómo era Shanghai hace 100 años, y otra que muestra una versión futurista.
Nada hay de improvisación en esta ciudad que ya tiene 4000 rascacielos y que planea sumar 1000 más en la próxima década.
Lo llamativo de esta tremenda ciudad que se ha posicionado como el centro financiero de Asia es que la gran mayoría de esos 4000 rascacielos tienen sus cimientos sobre lo que fue, hasta hace 17 años, un enorme arrozal. Se trata del Pudong, la zona más próspera de Shanghai. Ese fue el tiempo suficiente como para hacer líneas de subtes que la integran con la ribera de enfrente, Puxi, separada por el río Huangpu. Puentes, túneles, autopistas elevadas en medio de la ciudad. A fuerza de cemento, hierro y cristal, Shanghai se ha convertido en una de las ciudades más modernas del mundo.
La planificación ha hecho de esta ciudad una obra modelo. Cuando los chinos decidieron hacer de ella el centro financiero y económico del país, diseñaron una parte para depósito y logística, cerca, obviamente, del puerto.
Pero el crecimiento fue desmesurado y todo quedó pequeño frente a la escala de la economía China y el puerto fue largamente superado por los embarques.
Se decidió hacer otro puerto de aguas más profundas que el anterior. Buscaron una isla cercana (Yangshan) y la unieron con el continente nada menos que con un puente de 36 km de longitud construido sobre el mar. A fines de 2005 se inauguró el puente de Donghai, con cinco carriles por cada mano, exclusivo para transporte de carga, con capacidad para transportar 400 millones de toneladas.




