
Sillones que superan la comodidad
Las butacas masajeadoras actúan con un sistema de rodillos y airbags que permite imitar los movimientos de presión de las manos, desde la cabeza hasta los pies
1 minuto de lectura'
Una melodía suave se cuela en el trance, mientras una presión sutil recorre los músculos, de pies a cabeza y de una mano a la otra. En el living de la casa, la enorme butaca robotizada recrea la sensación de estar tendido en una camilla, abandonado a las manos expertas de un masajista.
La relajación hogareña o en la oficina también ostenta nuevas tecnologías, capaces de imitar a la perfección el arte manual que sólo parece posible a sus hábiles ejecutores. Andado ya un largo trecho de las primitivas colchonetas vibratorias, los masajes automáticos garantizan una sensación placentera para desanudar la espalda tras un largo día de trabajo, descontracturar el cuerpo después de una actividad física intensa o revitalizar las piernas con un drenaje linfático.
Los sillones trascienden y superan el concepto de comodidad. Tal la relación con el bienestar y la relajación que algunas tiendas dedicadas al confort del sueño, como BedTime, La Cardeuse y Simmons, los incluyen en sus catálogos, entre pomposos colchones y almohadas.

Gemba es una de las compañías del rubro que importa sillones desde China, entre camas con piedras de jade. Las máquinas masajeadoras están concebidas en relación con una esencia de la cultura oriental que realza el disfrute pleno de la vida. De este lado del mundo, con o sin componente filosófico, el relax puede sentirse igual de placentero. Basta con dejarse caer en uno de estos voluminosos ejemplares de 170 kilos. A menos que el usuario elija personalizar el masaje -priorizando los puntos que prefiera en hasta cinco memorias-, la "inteligencia" del sillón se encarga de todo. Lo primero es una lectura del cuerpo a través de un escáner. Así, el masaje va directo a las zonas indicadas, sean las cervicales, las pantorrillas o las plantas de los pies. "Esta tecnología de masajes 3D es la última en el mundo. Consiste en sistemas de rodillos combinados con 92
airbags
que trabajan como humanos gracias a la presión de aire. Además, incluyen magnetoterapia", describieron en Gemba. El modelo Galaxy Zero Gravity cuesta $ 26.400, lo mismo que el Robot, que pronto llegará al país. Este último incorporará la posibilidad de escuchar música sin la necesidad de conectar auriculares y a través de
bluetooth
.
En Confort Alcorta, que comercializa la marca Reluex, los precios de los sillones masajeadores parten de los $ 15.000 y alcanzan los $ 30.000. También estas máquinas reconocen la estructura del usuario antes de iniciar una rutina. Esos minutos de masajeo son igualmente personalizables con un menú variado. Shiatsu (por presión), flapping (golpeteo), kneading (sobre los nudos) son algunas de las opciones que abarcan hasta masajes prostáticos y digitopuntura. Para que nada falte, el asiento y el respaldo poseen una función de calor con temperatura regulable hasta los 50 grados. Entrada USB para conectar la música preferida y auriculares Hi-Fi completan este lujo de relax.
Otro tipo de sillones, sin robótica, atienden a la comodidad con atributos de diseño. Un ejemplo es La Chaise Longue Le Corbusier, creada en 1928 por el reconocido arquitecto. Esta pieza, a la venta en Vivendi por unos $ 5960 + IVA, posee una forma ergonómica que conjuga elegancia y funcionalidad. De uno u otro modo, con los músculos relajados, la mente tendrá más posibilidades de hacerlo.





