
Supuestos dueños de la isla Talavera piden US$ 66 millones
El reclamo de un matrimonio paraguayo afecta a la Entidad Binacional Yacyretá
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POSADAS.- Un nuevo escándalo que se dilucida ante la justicia paraguaya podría afectar las finanzas de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), cuyas autoridades en Buenos Aires manifestaron su preocupación y escepticismo acerca del resultado final de la contienda judicial, por resolverse en tribunales de Asunción.
El tema ya fue tratado por el director ejecutivo de la EBY, Humberto Schiavoni, y por el representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina ante el organismo, embajador Jorge Herrera Vegas, en ocasión de entrevistarse con el presidente paraguayo, Luis González Macchi.
La cuestión volvió a cobrar actualidad con la publicación de notas del diario ABC Color en las que se denuncia "el intento de una nueva megaestafa -afirma- para cobrar indemnizaciones a supuestos propietarios de la isla Talavera, que quedó anegada cuando se llenó el embalse".
El reclamo fue presentado por Victorino Fuertes y su esposa, María Elena Pedrazzini, ambos paraguayos, que dicen ser los últimos dueños de las 46.145 hectáreas inundadas. El matrimonio habría exigido primero tres millones de dólares al estar de la prensa del vecino país, pero hoy reclama 66 millones de dólares.
Según antecedentes que obran en la EBY, el planteo ante el juzgado civil y comercial 7 de Asunción sostiene que Talavera y otras islas, en el momento de realizarse una mensura en 1889, "formaban un solo cuerpo con la isla Yacyretá". Dicha mensura constaría en un título de dudoso origen y se hizo aplicando el sistema métrico decimal. Es decir, midiendo las distancias en metros y hectáreas, lo que arrojó una superficie de 46.145 hectáreas y 5956 metros cuadrados, equivalentes a 24 leguas cuadradas, 1531 cuadras y 5465 varas antiguas.
Los demandantes alegan que la medición se hizo en leguas y tan sólo con posterioridad fue convertida al sistema métrico decimal.
Antecedentes
Los Fuertes lograron la inscripción en el Registro de la Propiedad del Paraguay y disponen de escritura pública que rectifica la superficie de los supuestos desprendimientos de las islas hace más de un siglo. Reclaman ahora el millonario pago de indemnización por la afectación de Talavera, en concepto de eventuales daños emergentes y lucro cesante por el anegamiento de la isla. Los demandantes disponen de una escritura pública de fecha 13 de octubre de 1997, otorgada por el notario Darío Alonso Fretes de Ayolas, donde constaría que la propiedad en cuestión se desprende de la finca 61 del distrito de San Cosme y Damián. En el momento en que se formalizó esta escritura, ya no existía ningún excedente de Yacyretá.
Paraguay tomó un préstamo de bancos de Gran Bretaña en 1871, emitiendo bonos como garantía de pago de una parte de la deuda. En 1888 dictó una ley en la que se autorizaba al gobierno "a incluir a Yacyretá en las quinientas leguas de tierras que deben entregarse a los tenedores de bonos de la deuda inglesa, en virtud del arreglo celebrado".
En consecuencia, la isla dejó de ser un bien de dominio público paraguayo para pasar a manos privadas. Fue transferida en 1890 a la compañía The Anglo Paraguayan Land Company Limited. En 1950 pasó a manos de una Sociedad Anónima de Tierras y Bosques Alto Paraná, y en 1964 de la Sociedad Yacyretá Island Development Company Limited, una de cuyas partes se habría transferido a los esposos Fuertes y Pedrazzini.
Para entonces, la propiedad fue confiscada por el gobierno de Stroessner hasta la firma del Tratado de Yacyretá entre el dictador paraguayo e Isabel Martínez de Perón, en diciembre de 1973.
Los abogados del matrimonio dicen que compraron las islas Yacyretá y Talavera en 1964 a otro inglés llamado Rodolf Singleton Dorling, como figuraría en una escritura extendida por otro notario de Ayolas, la que también sería apócrifa.
Pero eso lo decidirá la justicia de Asunción, mientras la Argentina sigue siendo única garante de todos los gastos vinculados con el proyecto hidroeléctrico, cuyos reclamos adicionales parecen no tener punto final.






