
Tras el Mundial, las canchas de fútbol cinco convierten en negocio la pasión por el fútbol
La demanda en los predios se mantiene; el costo para equipos de cinco jugadores por bando asciende a $ 550, mientras que para ocho, por la noche y con luz artificial, llega hasta $ 1000
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Después de la final y del regreso de la selección argentina se apagaron el fervor mundialista y el clima festivo pese al sueño frustrado. Tras un período de identidad nacionalista exacerbada, quedó lo natural: el fanatismo por el fútbol, que llena de "picaditos" los espacios verdes de la ciudad y foguea el negocio de las canchas alfombradas de césped sintético. La novedad es que la pasión por este deporte ya no es puramente masculina y las jugadoras ganan un espacio creciente.
Compañeros de trabajo, amigos de amigos, conocidos y desconocidos comparten partidos sin himnos ni hinchadas, donde todo gira en torno de la pelota. En estas canchas, que enfrentan cinco contra cinco, equipos de ocho, y de hasta 11, los grupos se autoconvocan cualquier día de la semana a intentar gambetas sobre las superficies que emulan potreros barriales.
En algunos fútbol 5, el entusiasmo por el Mundial, que vació los predios en las horas clave de los partidos, elevó la ocupación los días posteriores. Empapados de fútbol a través de la pantalla, pocos resistieron la tentación de calzarse los botines de tapones bajos y salir a la cancha.
El modelo de negocio, sin embargo, no depende únicamente de los llamados ocasionales ni de la ocupación que suele concentrarse en horas de la tarde (tanto, que desde las seis de la tarde las tarifas se encarecen entre 40 y 65%). Para darle una mayor previsibilidad, y explotar los espacios en las horas ociosas, las canchas albergan escuelas de fútbol de terceros, hockey, clases de educación física de colegios, o se adaptan a la necesidad de la demanda (siempre que sea "amigable" con la superficie).
"Acá vienen los chicos de un colegio de la zona. Eso ayuda a tener plena ocupación todo el día, porque se cubren las horas de la franja de la mañana, que es la que menos se alquila", cuenta Héctor Galván, encargado de Justo Fútbol 5, de Villa Crespo. Allí también se organizan torneos de fútbol masculino y femenino los fines de semana. Aunque depende de los organizadores externos, "tiene un rebote en la semana, porque vienen a entrenar los grupos que juegan sábados y domingos. Incluso las chicas, que también sacan abono [mensual]", amplía Galván. Pero las canchas también sirven para desarrollar otras actividades. "Complementamos el negocio con actividades no tradicionales -cuenta-, por ejemplo, una escuela de arquería los martes y jueves; y también han venido a filmar algunos programas de televisión."
Así, el cronograma se completa y permite aprovechar al máximo el negocio, más allá de las reservas variables. Sirve de ejemplo la cita futbolística en Brasil, que tuvo un doble efecto: "Los días de partido, la incidencia fue negativa porque perdimos turnos, pero después fue positivo: hay más reservas", dice el hombre que atiende el teléfono en el predio de Villa Crespo.
En las distintas canchas de fútbol 5, las tarifas oscilan entre los $ 300 y $ 370 por turno (una hora), hasta las seis de la tarde. Después, suben de $ 500 a $ 520. Las de ocho jugadores parten de $ 700 y llegan a los $ 1000.
En GRÜN, un predio ubicado en Núñez, con canchas de fútbol 5 y fútbol 8 donde también se practica hockey y rugby, el Mundial causó un efecto similar. Pero no depende sólo de un rebrote de fanatismo. Allí concurren escuelas, equipos con abono -algo que permite garantizarse una cancha en el mismo día y horario durante todo el mes, y obtener una rebaja del 20% en el precio-, jugadores ocasionales y los que participan en torneos. Todos componen una demanda que garantiza la rentabilidad. "Con un promedio del 60% de ocupación, es posible mantener el negocio", estima Gonzalo Gutiérrez, encargado del lugar.
En Fútbol Madero, que lleva el nombre del barrio donde está ubicado, el Mundial no afectó demasiado la rutina. "El fervor está siempre; muchos se renuevan cada semana, pero la mayoría de los que vienen son habitués", dice Gustavo, el encargado. En estas canchas abiertas las 24 horas, el fanatismo por el fútbol queda en evidencia en los partidos que se organizan en los horarios más extraños. "Hay partidos a las tres de la mañana. Juegan mozos, taxistas o empleados del casino, que vienen a la madrugada porque salen de trabajar", señala Gustavo. Con Mundial o sin él, el hábito "no se mancha".
65%
Diferencia de precio
La tarifa en las canchas de fútbol de césped sintético varía en función de la banda horaria. Al caer la tarde, el horario pico de la demanda, el precio del alquiler puede elevarse hasta un 65% por encima del costo en horario matinal. Las seis de la tarde suele ser la hora límite.





