
Un homenaje a los pobladores de Budweiser
Budweiser cerveza
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La cerveza que se originó hace más de 100 años en los Estados Unidos, y con la que el presidente Franklin Roosvelt celebró la abolición de la ley seca, refleja las tradiciones cerveceras de una ciudad de Bohemia, Budweis. De allí su nombre, Budweiser, como se les dice en alemán a sus habitantes.
En 1857, con sólo 18 años, el alemán Adolphus Busch llegó a los Estados Unidos y se instaló en la ciudad de Saint Louis, Missouri. Siete años más tarde conoció y se casó con Lilly, hija de Eberhard Anheuser, propietario de una pequeña cervecería.
Ese mismo año, Adolphus y su suegro decidieron asociarse y fundar la compañía Anheuser-Busch. Desde sus inicios, el emprendimiento familiar ofreció múltiples variedades de cervezas, entre ellas, una de las favoritas de sus clientes fue una tipo lager, llamada Budweiser.
El nombre de esta variedad es el gentilicio, en alemán, de Budweis, una ciudad ubicada en la región de Bohemia, República Checa, que en aquellos años era muy popular por su tradición cervecera.
Por la influencia de las recetas de los productores de allí, que dejaron su huella en las cervezas de Anheuser-Busch, fue que sus socios decidieron homenajear a los pobladores del lugar con una de sus variedades, poniéndoles su nombre.
Años más tarde, en 1933, los hermanos Busch se presentaron en la Casa Blanca con dos carruajes repletos de cerveza Budweiser, tirados por caballos Clydesdales. Fue con esta bebida que festejaron el fin de la ley seca junto al presidente de aquel momento, Franklin Roosvelt. Por aquella anécdota es que los caballos Clydesdales se convirtieron en uno de los símbolos que identifican a la marca.
Desde los años 70, la bebida que logró traspasar los límites de Estados Unidos para convertirse en una de las más vendidas a nivel mundial, es acompañada con el slogan "Rey de las cervezas". Y pese al paso del tiempo, sus raíces europeas, que fueron las que inspiraron a sus creadores, y los cinco ingredientes que le dieron su esencia, agua, levadura, malta de cebada, arroz y lúpulos, siguen intactos.






