Un imperio de décadas que gira en torno del negocio petrolero
De la energía a la política, los hermanos Bulgheroni hacen sentir su peso empresario
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La familia Bulgheroni nuclea la mayor parte de sus negocios a través de Bridas Energy Holdings, que se repartía en partes iguales entre Carlos y Alejandro. Esa empresa tiene el 50% de Bridas Corp, una compañía en que los Bulgheroni son socios, también en partes iguales, de la empresa china Cnooc. A su vez, esa última empresa tiene el 40% de Pan American Energy (PAE), la segunda entre las mayores petroleras del país, detrás de YPF. Allí son socios de la firma de origen británico BP, una de las más grandes compañías de hidrocarburos del planeta.
En paralelo, la sociedad de los Bulgheroni y Cnooc es dueña de Axion, una de las tres mayores refinadoras y comercializadoras de combustibles del país, un lote que lidera YPF y que también integra Shell.
Tras la muerte de su hermano, Alejandro Bulgheroni quedó como chairman de Bridas Energy Holdings y su sobrino Marcos, como vice chairman.
El germen del imperio familiar hay que buscarlo en sus antecesores. En 1948 Alejandro Ángel Bulgheroni, padre de los hermanos, creó Bridas, que era una continuación de Casa Bulgheroni, el negocio que el abuelo de Carlos y Alejandro había fundado en Santa Fe a principios de siglo.
Las profesiones de cada uno marcaron el trabajo de Carlos y Alejandro. El primero se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y dedicó su vida a las relaciones públicas internacionales. Aunque ya era muy conocido, en los años 90 su figura cobró más fama cuando inició una negociación con líderes fundamentalistas de Asia Central para exportar el gas de Turkmenistán. Se estima que hasta ese momento ningún empresario occidental había iniciado una discusión de ese tipo.

Bridas había encontrado grandes reservas de gas, pero necesitaba tender un gasoducto por Afganistán. Las discusiones para montar un gran negocio en base a ese recurso fracasaron, pero convirtieron al empresario en el primer hombre de negocios occidental capaz de entablar una ofensiva comercial en esas tierras.
Bridas abrió negociaciones con otras compañías, entre ellas Unocal, una de las principales petroleras de los Estados Unidos, que terminó quitándole el negocio. Sin embargo, la petrolera de los Bulgheroni cobró una indemnización millonaria por ese traspié.
Alejandro, en cambio, es ingeniero y estuvo a lo largo de los años más involucrado con la parte operativa de la empresa. También participó del intento de expansión en Turkmenistán, al igual que otros miembros de Bridas. Algunos de ellos trabajan hasta hoy en PAE.
Los negocios de los Bulgheroni exceden al petróleo. Alejandro, por caso, hizo un fuerte desembolso en Uruguay. Empezó con 50 hectáreas. Fue el primer paso de un camino que lo condujo a convertirse en uno de los inversores privados extranjeros más grandes de ese país.
También invirtió en viñedos en distintos países, como la Argentina, Uruguay e Italia, a tal punto que en algún momento sostuvo que pese a considerarse un petrolero lo divertía más el negocio agroalimentario.
Carlos, en cambio, se mantuvo vinculado a la energía casi todo el tiempo, más allá de otros desembolsos.
Aunque ambos mostraron un estilo distinto, mantuvieron la convivencia en Bridas. Una fuente que conoció a ambos lo resumió: "Nunca ninguno tuvo el dinero necesario para comprarle la parte al otro".



