Una luz para convertir la creatividad en negocio

Eddy Pampín, de 38 años, diseña puestas lumínicas para espectáculos musicales y eventos empresarios.
Eddy Pampín, de 38 años, diseña puestas lumínicas para espectáculos musicales y eventos empresarios.
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20 de marzo de 2000  

El sentido de la oportunidad es una de las mayores virtudes a la hora de emprender nuevos negocios. Bien lo sabe Eddy Pampín, que ha convertido su nombre en una marca de máximo prestigio dentro del mundo del espectáculo y también en el ámbito de las empresas, cuando deben presentar productos o realizar grandes festejos.

Casi una década atrás, cuando el oficio de iluminador estaba reservado con exclusividad a unos señores robustos con más fuerza para acarrear fierros que maña para montar puestas creativas, Pampín decidió prestar atención a las nuevas tendencias del Primer Mundo.

La luz comenzó a ganar mayor importancia dentro de los shows en vivo: dejó de ser utilizada sólo para iluminar escenas y se convirtió en una herramienta para crear climas y sugerir atmósferas. "Lo que hice -explica- fue especializarme en el diseño de iluminación." Su primer contacto con lámparas, cables y enchufes lo tuvo en el secundario, mientras se ganaba la vida como disc jockey. Después llegó la hora de la reconversión, cuando se fue a vivir solo y su casa se transformó en parada obligatoria para los músicos del under porteño que asistían a sus fiestas de fines de semana. Amigos, como los cantantes Daniel Melero o Isabel de Sebastián, le propusieron que se encargara de montar las luces en los shows de sus bandas.

Así empezó Pampín, que siguió con Sumo, Los Redonditos de Ricota y ha trabajado con los grupos y solistas más reconocidos de la Argentina y América latina. Lo suyo pasa por diseñar la puesta lumínica y proveer en alquiler los equipos que son necesarios. Su empresa se inició con $1000, que recibió en préstamo de su madre. Hoy tiene equipos por 350.000 pesos y factura por año medio millón, con un plantel de 6 empleados permanentes y otros 8 a los que contrata cuando crece la demanda.

No todo es música

Su fama durante la década del 80 no fue puro cuento:llegó un punto que entre el 60 y el 70 por ciento de los espectáculos musicales de cada fin de semana eran iluminados por él y su gente.

Así logró ser contratado por Charly García, el Maradona del rock en aquellos años.

"En plata de esa época, a las bandas del under les cobraba $ 35 por show, así que cuando Charly me pidió un presupuesto, le dije que eran $50 por noche. Pero a él le debe de haber parecido muy poco, porque por propia voluntad ofreció pagarme 200", recuerda.

Su despliegue creativo, entonces, le confirió un prestigio que le permitió saltar rápidamente el cerco del rock, para comenzar a ser requerido por organizadores de desfiles de modas y promotores de eventos empresariales.

Sin haber invertido jamás un centavo en publicidad, sus honorarios como creativo fluctúan entre los 1200 y los 2000 pesos por evento. A lo hay que sumar entre 350 y 20.000 pesos por el alquiler y el montaje de los equipos respectivos.

Pampín también diseña puestas de luces para locales comerciales y viviendas particulares, pero dice que nada se compara con la descarga de adrenalina que le provocan las performances en vivo. Por eso no piensa en diversificarse.

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