
Una mesa de dinero dejó cientos de damnificados
Unos 400 ahorristas se vieron afectados por el cierre; los dueños se suicidaron; manejaban entre 30 y 60 millones de dólares por los que pagaban 8% mensual.
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LA PLATA.- El suicidio de un empresario de esta ciudad y de un presunto empleado de su firma, puso al descubierto el funcionamiento de una mesa de dinero que, en el término de los últimos años, habría manejado una suma de entre 30 y 60 millones de pesos y que habría dejado no menos de 400 damnificados. Entre ellos, habría reconocidas figuras de la ciudad.
Uno de los muertos era el responsable de una firma, a la que se conoce con el mombre de Los Girasoles, que tomaba dinero a préstamo y pagaba intereses que llegaban al 8% mensual.
La nueva debacle financiera que sacude la capital provincial se suma a dos casos largamente recordados: el cierre del Banco de Crédito Provincial en 1997 (con un fraude cercano a los 300 millones de pesos) y la estafa de un agente bursátil que, en 1993, derivó en el cierre de la Bolsa platense tras un fraude de 3 millones de pesos.
A más de 72 horas de conocidas las muertes, ninguno de los inversionistas defraudados presentó denuncias para intentar recuperar el dinero.
Ayer, el fiscal Marcelo Romero, que junto a su colega Alejandro Villordo están a cargo de la causa, le dijo a La Nación que, por el momento, están abocados a la investigación de las muertes de José Luis Salas, sindicado como el responsable de la financiera, y su empleado René Eduardo Miranda.
El primero se colgó y murió ahorcado en el interior de un dormitorio en una casa quinta de la localidad de Villa Elisa el lunes último, a la mañana. Miranda se disparó un tiro en una de las calles interiores del Paseo del Bosque de La Plata el mediodía del martes.
José Luis Salas, un martillero a quien muy poca gente llegó a conocer personalmente, estaba al frente de la empresa Los Girasoles, firma encargada de hacer inversiones en campos y estancias, según se hacia saber.
Para él, a su vez, trabajaban no menos de seis "comisionistas" encargados de acercar inversores a la firma. Estos habían designado no menos de ocho "subcomisionistas", que cumplían la misma función. Los Girasoles funcionaba en una finca particular de la calle 2 entre 60 y 61, de La Plata, que es, en realidad, la casa de la señora Amira Rosa Barreiro, madre de Salas.
Desde hace, al menos cuatro años, el negocio de Los Girasoles comenzó a crecer. La mesa de dinero, o financiera, según prefirieron definir algunos allegados, pagaba intereses a sus inversionistas, cada 40 días y sobre la base de una escala que comenzaba en el 8% y terminaba en el 4%. La misma fuente dijo que el sistema permitía, en apenas 12 meses, sumar una cantidad similar a la invertida originariamente.





