Volverán las lluvias en la pampa húmeda
Según estudios del INTA y del SMN
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Más de la mitad de la pampa húmeda soportará exceso de lluvias otra vez este año cuando la corriente El Niño vuelva a afectar el clima del país, según previsiones de los investigadores que estudian el fenómeno.
El Niño volverá a acentuar la fase húmeda que soporta la región más rica del país desde hace tres décadas y que persistirá en los próximos veinte años, dijeron especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) a la agencia de noticias Télam.
Pero la experiencia ha demostrado también que hay una combinación irregular de inundaciones con focos de sequía, que exige una lectura menos simplista, información apropiada y precauciones de parte del agro.
Los mapas de precipitaciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) demuestran, por ejemplo, que en el "año Niña" de 1998 a 1999 -el extremo seco opuesto a El Niño- hubo zonas pampeanas donde llovió igualmente en exceso.
Riesgo en zonas inundadas
"No podemos esperar a que la situación se supere naturalmente. Los productores en el campo deben tomar precauciones para el exceso y la falta de lluvias por igual", afirmó César Rebella, del Instituto del Clima del INTA-Castelar.
En este contexto, según los análisis de distintos centros internacionales que estudian el fenómeno de El Niño, el 60% de la región pampeana tendrá más lluvias de lo normal.
"Lo que no se sabe es dónde precisamente van a caer", dijo Rebella. De hecho, otro 20% de la misma región tendrá un promedio de lluvias normales y el restante 20% sufrirá sequías.
"Estamos en presencia de un escenario de lluvias superiores a lo normal, que se volverá riesgoso si coincide con áreas ya inundadas", afirmó el responsable del Instituto del Clima.
Las señales recogidas por la meteorología indican que la pampa atraviesa todavía una etapa húmeda activa, que puede durar un par de décadas más y que no escapa de las anteriores experimentadas en los siglos XIX y XX, explicó Rebella.
La laguna de Mar Chiquita (Córdoba) aumentó cinco veces de tamaño en los últimos veinte años y otros reservorios de referencia tampoco se reducen; el régimen de lluvias, la intensidad de las precipitaciones en tormentas y la suba de napas confirman la misma estimación.
Por el contrario, en la Patagonia persiste una fase seca: baja el caudal de los ríos y se vacían los lagos. El INTA recomienda a los productores que mejoren caminos, transporte y almacenaje porque la cosecha gruesa (soja, maíz y girasol) es muy buena, y su levantamiento coincidirá con el exceso de lluvias en marzo y abril.




