
¿Y si el Indec, además del EMAE, calculara el EDAE?
Mala idea, porque el indicador reflejaría situaciones momentáneas que serían tomadas como tendencia
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El miércoles 22 de octubre pasado el Indec dio a conocer los datos referidos al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondientes a agosto de 2026. Notable cantidad de periodistas analizaron el informe como si se tratara de algo que estaba ocurriendo en ese momento, y no faltó quién se preguntó “qué ocurrirá en setiembre”… ignorando que estaba terminando octubre. Esto deriva de la demora con la que se publican los datos. Para evitar todos estos trastornos, ¿por qué el Indec no calcula el EDAE, es decir, el estimador diario de actividad económica?
Al respecto conversé con el norteamericano Richard Ruggles (1916 - 2001), esposo de Nancy Dunlap Ruggles (1922 - 1987). “Es imposible separar la contribución de cada uno de ellos. Desde el comienzo mismo de sus carreras, se especializaron en cuestiones de medición y cuentas nacionales. Los dos participaron en el Plan Marshall”, apuntó Barbara Morry Fraumeni. “Richard y Nancy constituyen, probablemente, el mejor equipo marido y mujer dentro de la profesión. Ciertamente son los más completamente integrados. Hicieron todo juntos. Nancy perdió su vida en un trágico accidente. Richard quedó devastado, pero valientemente pudo continuar con su trabajo profesional”, completó James Tobin. Hay muchos ejemplos de matrimonios integrados por economistas, pero por su trabajo en conjunto el otro ejemplo es el de Beatrice y Sidney Webb. Richard estudió en Harvard y enseñó en Yale.
– Usted es considerado uno de los padres fundadores de las cuentas nacionales en Estados Unidos, pero me llamó la atención la meticulosidad con la cual encaró sus trabajos.
– Como bien recuerda Tobin, a lo largo de toda mi vida me encantó movilizar hechos para hacer investigaciones. Ejemplo: con ayuda de un par de asistentes fotografié y transcribí los números de los tanques, camiones, aviones y otros equipos alemanes abandonados en Francia, a partir de los cuales estimé el ritmo de producción del Eje. Estando seguro de que debía haber algún patrón en los referidos números, conseguí romper los códigos, generando estimaciones muy precisas. A comienzos de la década de 1970, con Nancy tuvimos una visión referida al futuro de las cuentas nacionales, cuando microdata recién comenzaba. Bien apunta Edward Nathan Wolff, que nuestro hallazgo más sorprendente es en Estados Unidos: por lo menos hasta comienzos del siglo XXI, tanto las familias como las empresas son autofinanciadas, es decir, el grueso de los ahorros financieros de las familias sirve para capitalizar los hogares. En tanto que toda la formación de capital realizada por las empresas se financia a través de ganancias no distribuidas. Probablemente hoy, en buena medida, siga siendo cierto.
– La demora en conocer el EMAE sugiere la conveniencia de que el Indec calcule el EDAE, un indicador diario del PBI y que lo dé a conocer al finalizar cada jornada. ¿Qué le parece?
– Al final de esta conversación se lo digo, porque primero tenemos que plantear los beneficios y los costos de la referida sugerencia. De paso le apunto que en la Argentina el PBI se calculó con frecuencia anual hasta 1970, en que aparecieron estimaciones trimestrales. El EMAE es muy posterior.
– Siga, por favor.
– El beneficio más claro de la propuesta es contar con información al instante, como se cuenta con el dólar, tanto en el segmento oficial como paralelo; el riesgo país y los precios del petróleo. La información es siempre un ingrediente de las decisiones, las cuales son siempre prospectivas. La información que se conoce con rezagos es más útil para los historiadores que para los decisores, y en todo caso a estos últimos les sirve para mejorar sus diagnósticos, al comparar lo que creían mientras transcurrían los hechos compilados por el Indec y lo que efectivamente estaba ocurriendo.
– Perfecto. Dados los beneficios, lo único que frena que la iniciativa se lleve a práctica son los costos.
– Así es. Los costos de compilar la información y también la dificultad de interpretación. Me explico: ignoro si actualmente el Indec dispone de información al instante, de lo que ocurre con la producción de los diferentes sectores, pero decide publicarla con frecuencia mensual. La demora en publicar la información sugiere que esto no es así, de manera que pedirle que además del EMAE compile el EDAE implica modificar los procedimientos de compilación de los datos.
– Entiendo, pero para seguir el razonamiento, supongamos que lo haga.
– Perfecto. Lo cual implica que todos los días, a las 22 horas, el Indec publicaría el nivel observado de producción del día, la variación con respecto al día anterior, la tendencia-ciclo y todas las útiles comparaciones a las cuales nos tiene acostumbrados.
– ¿Cuál sería el problema?
– La interpretación de los resultados. Piense que, cada mañana, los periodistas, además de ocuparse de si el estrecho de Ormuz estuviera abierto o cerrado, le prestara atención a lo que ocurrió con la estimación del PBI, realizada por el Indec la noche anterior. Esto sería un flor de problema.
– ¿Por qué?
– Porque cuanto menor es el período, mayor es la dependencia del resultado de elementos circunstanciales. Que el próximo 9 de noviembre sea feriado, por la visita del papa León XIV, seguramente que impactaría en el cálculo del PBI de ese día, no tanto en el de noviembre de 2026 y sin impacto alguno cuando se compare la totalidad de este año con la del año pasado. Por eso los economistas tenemos ventajas comparativas cuando nos referimos a períodos prolongados.
– De cualquier variable se puede decir lo mismo.
– En efecto. Si existieran estadísticas diarias de las exportaciones e importaciones de mercaderías, de repente algún día podrían registrar déficit, porque a un camión se le pinchó un neumático a la entrada de la Aduana, impidiendo la descarga de productos exportables, pero no a la salida de la Aduana, posibilitando la salida de productos importables.
– Lo que usted dice es obvio.
– Lo enfatizo por la tentación periodística, y de algunos economistas, de buscar tendencias a partir de datos individuales. Fíjese el remolino que genera la publicación del EMAE, imagínese el que puede generar la publicación del EDAE. El problema no está en el dato, sino en la interpretación que busca pistas para la toma de decisiones.
– Habrá que resignarse, entonces, a contar con información mensual.
– No lo plantee así, porque parece una desgracia. Préstele atención al hecho de que, más allá de los recursos que implicaría captar y publicar datos con mayor frecuencia, difícilmente servirían para mejorar el diagnóstico de en qué contexto macroeconómico cada uno de nosotros adopta sus decisiones.
– Don Richard y doña Nancy, muchas gracias.
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