Argentinos en las becas Guggenheim
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Las becas Guggenheim han sido acordadas esta vez a 16 argentinos de entre 34 beneficiados por ellas en América latina y el Caribe. Los galardones cubren una variedad importante de sectores del saber, en áreas tan diversas como la biología molecular, las obligaciones éticas en los procesos de investigación, la ciencia, la medicina y la historia natural en el Río de la Plata y Paraguay durante los siglos XVII y XVIII, el mercado y la sociedad en la Argentina y Brasil, la calidad de las políticas públicas en América latina, la formación de estrellas, el arte digital, la coreografía, la presencia del autor en el cine argentino, el discurso estatal nacional sobre la niñez, las interacciones hidrógeno-metal, la identidad de la clase trabajadora latinoamericana y el uso ritual de pigmentos en los siglos XVI y XVII.
En el mundo académico estas becas tienen un prestigio superlativo y son objeto del interés prioritario de los investigadores, además de repartir una suma total de 1.200.000 dólares, cantidad que tiene mucho de fantasía para nuestros estudiosos y científicos, que suelen operar en condiciones de extrema estrechez.
Las becas son concedidas por la John Simon Guggenheim Memorial Foundation y su objetivo es ampliar el desarrollo intelectual de estudiosos y artistas. Se otorgan en dos concursos anuales: el primero, para ciudadanos y residentes permanentes en los Estados Unidos y Canadá; el segundo, para ciudadanos y residentes permanentes de América latina y del Caribe, que es el que hoy nos ocupa. El total de los que se presentaron para ganar las becas de este año fue de 434, entre los 29 y los 62 años. Un calificado jurado internacional, del cual formó parte el ex rector de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Jaim Etcheverry, se encargó de otorgarlas.
Estos éxitos no son resultado de una feliz casualidad y tampoco responden, en forma exclusiva, a la existencia de los indiscutidos talentos que se han hecho acreedores de estas preciadas distinciones. Los hombres y mujeres de méritos destacados aparecen en sociedades que están en condiciones de ofrecerles las condiciones para que se puedan desarrollar. Podría argumentarse que nuestra sociedad opera en un sentido exactamente inverso en relación con estos aspectos, pero eso no sería totalmente justo. La Argentina posee una larga tradición en múltiples áreas del saber, desarrollada y extendida a pesar de las mil circunstancias adversas con las cuales debió enfrentarse. Nuestro sistema educativo, tan criticado por innumerables motivos, ofrece, pese a todo, las bases y las condiciones para que los talentos se desenvuelvan.
Sería importante que se valorara debidamente lo que significan estos éxitos en medio de tantas noticias negativas. Los ganadores de estas becas merecen un reconocimiento especial. La sociedad argentina no siempre distingue a los talentos, pero las circunstancias parecen estar cambiando. Porque los 16 argentinos ganadores este año, junto con otros miles de argentinos, son los mismos que, sobre la base del esfuerzo y el trabajo, no dejan de sorprender a propios y extraños, y confirman el potencial humano existente en la Argentina.


