
¿Casino en Villa La Angostura?
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Ciertas historias parecen no tener fin. Sólo suman, cada tanto, un nuevo capítulo. Esto es cuanto sucede con la industria del juego en la Argentina, que genera millones, escándalos y controversias. Ahora se trata de la surgida por la posible instalación de un casino en la localidad neuquina de Villa La Angostura, que alteró la típica calma del lugar y provocó una polémica tal que llevó al Concejo Deliberante a aprobar un proyecto del Ejecutivo municipal para convocar a una consulta popular no vinculante con el fin de conocer la opinión de la ciudadanía sobre esta cuestión.
La cita está prevista para dentro de dos semanas, el domingo 24 de septiembre. La historia comenzó cuando el intendente municipal, Hugo Panessi, envió al Concejo Deliberante un proyecto para derogar la ordenanza que prohíbe la instalación de casinos desde hace casi una década y, al mismo tiempo, permitir su construcción si están dentro de un proyecto mayor que brinde servicios que la localidad no tiene, como salas de cine, bowling, billares, salas de teatro y patios de comida.
Su presentación provocó fuertes rechazos en buena parte de los residentes, quienes consideran que un casino modificará el estilo de vida de la villa y derivará en daños sociales originados por el juego compulsivo, la inseguridad y la prostitución.
Este conjunto de vecinos, agrupados con la consigna de "No al casino", considera que el jefe comunal ha sido permeable a las presiones de grandes grupos económicos y que, por ese motivo, su proyecto fue elaborado a medida de esos requerimientos. Por la misma razón, el grupo opositor sostiene que la consulta popular propuesta no es clara porque no se preguntará si se quiere o no un casino, sino si se quiere un centro de entretenimiento con casino.
El jefe comunal defendió su iniciativa con el argumento de que en Villa La Angostura llueve 200 días al año y no hay un solo lugar para que la familia pueda pasar un buen rato, así como tampoco interesados en construir sólo un lugar de entretenimientos si no se incluye el casino.
El proyecto propone la habilitación de un emprendimiento ubicado al menos a tres o cuatro kilómetros del pueblo, con un 70 por ciento de su superficie destinada a lugar de esparcimiento y un 30 por ciento a un casino. En el gobierno local ven en esto una oportunidad para generar más empleo, además de ser una atracción turística.
No es la primera vez que, con el argumento de construir centros de esparcimiento con salas de juego adosadas, los habitantes de determinada localidad pierden calidad de vida y la tranquilidad a la que estaban habituados. Además, resulta inquietante que se ofrezca una visión superficial de los beneficios probables del proyecto en cuestión, sin decir una sola palabra respecto de los perjuicios que pueden presentarse.
Está demostrado que los casinos incrementan la criminalidad en las ciudades que los albergan. En 1996, en los Estados Unidos los casinos fueron responsables del 10,3 por ciento del crimen en los condados con salas de juego.
Tampoco es la primera vez que se ha planteado la cuestión de la instalación de casinos en la turística localidad patagónica. En 1994, en las Primeras Jornadas de Desarrollo Turístico de Villa La Angostura, surgidas de la comunidad autoconvocada, se fijó el perfil de desarrollo que se ha mantenido desde entonces. En 1996, la expresión de la comunidad quedó plasmada en un estudio publicado por la municipalidad local: ante la pregunta sobre si le gustaría que hubiera un casino, un 69,8 por ciento respondió que no. Si quedaban dudas, en 1999 las autoridades municipales realizaron otra encuesta y a la misma pregunta respondió que no el 75 por ciento de la comunidad.
Por esas razones, aún está vigente la ordenanza de prohibición de instalar casinos, basada en la opinión mayoritaria de la gente, en cuyos fundamentos dice: "Los habitantes de Villa La Angostura hemos forjado una comunidad de características especiales, que sin ninguna duda debe ser preservada".
Es de esperar que la nueva consulta popular ratifique lo expresado en ocasiones anteriores por sus habitantes y de esa forma se mantenga el perfil que ha caracterizado desde siempre a esa ciudad patagónica, atrayendo al turismo por su tranquilidad, seguridad, diversidad de actividades al aire libre y la belleza de sus paisajes naturales.




