
Innovadora tecnología agrícola
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Muchos de los cultivos que hoy se realizan fueron perennes en tiempos ancestrales, una cualidad que el paso del tiempo borró, obligando a sembrarlos en cada nueva temporada. Adaptarlos mediante la tecnología adecuada para que recuperaran aquella cualidad demandó mucho trabajo y esfuerzo.
En la Universidad Nacional del Litoral, lo que había comenzado como una simple inquietud académica plasmada en cientos de ensayos condujo a buen puerto. El trabajo conjunto con un equipo del Conicet permitió identificar las bases genéticas para que cultivos intensivos anuales, de vida corta, recuperaran esas características de vida más larga y capacidad de rebrotar una o dos veces más tras la primera cosecha, mejorando los niveles de producción, restaurando suelos y reduciendo la huella ecológica de la práctica agrícola.
La doctora en Ciencias Biológicas Renata Reinheimer cofundó en 2020 en Santa Fe una empresa de base científica-tecnológica para avanzar en ese camino, desarrollando herramientas agrícolas concretas y adaptables a distintas realidades. Infira, tal el nombre de la compañía, hoy tiene presencia en los cinco continentes y patentes concedidas y en trámite en 33 países.
Reinheimer y su equipo acaban de recibir uno de los reconocimientos internacionales más importantes para la actividad científica. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de Naciones Unidas (OMPI) entregó a Infira el WIPO Global Awards en la categoría Agricultura y Alimentación, entre las empresas emergentes, por considerarla la startup más innovadora en la utilización de la propiedad intelectual para sumar soluciones al mercado y expandirse globalmente. Junto con otras 10 empresas premiadas en distintas categorías, Infira se destacó entre 1300 candidaturas provenientes de 126 países.
En la misma ceremonia, Reinheimer, CEO y cofundadora de Infira junto a Cecilia Arolfo y Victoria Nagel, recibió una mención especial como “Mejor Emprendedora 2026”.
Salir del laboratorio para montar una empresa fue un enorme desafío que obligó a Reinheimer a asumir riesgos distintos a los conocidos y a transitar nuevos aprendizajes.
“En nuestro país hacemos ciencia de calidad y podemos transformar ese conocimiento en tecnologías innovadoras con impacto global” destacó Reinheimer. Seguir articulando el talento de nuestros científicos con universidades, empresas, organismos e inversores permitirá que más descubrimientos de laboratorio se traduzcan en beneficios concretos para nuestra sociedad.



