La utopía del nuevo Hospital de Clínicas

Lamentablemente, vuelven a demorarse las obras de remodelación y ampliación de este hospital universitario de altísima calidad profesional
El Hospital de Clínicas, prestigioso y deteriorado centro de docencia, asistencia e investigación
El Hospital de Clínicas, prestigioso y deteriorado centro de docencia, asistencia e investigación Fuente: Archivo
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23 de agosto de 2019  

En noviembre de 2016 se anunció con "bombos y platillos" la construcción de un nuevo edificio para el Hospital de Clínicas José de San Martín, que supuestamente iba a estar terminado a fines de este año. Sin embargo, no solo no comenzaron las obras, sino que la proyectada construcción tampoco tiene presupuesto asignado ni se vislumbra un llamado a licitación.

En su momento, el gobierno nacional, representado por el entonces Ministerio de Educación y Deporte, y la Universidad de Buenos Aires (UBA), suscribieron un convenio para avanzar con el proyecto.

Si bien fuentes de la UBA confirmaron que la iniciativa está paralizada, señalaron que desde esa universidad "se cumplió con lo prometido, ya que se hizo el relevamiento, sector por sector, de las necesidades del hospital y se presentó un anteproyecto para el nuevo inmueble".

Según lo convenido, el Ministerio de Educación debía ocuparse de la financiación del proyecto para el renovado hospital universitario de mediana y alta complejidad; no obstante, desde la cartera educativa destacaron que "hoy la iniciativa no forma parte de la agenda de este período de gobierno ni cuenta con reflejo presupuestario".

Desde ese ministerio, que actualmente conduce Alejandro Finocchiaro, se explicó que lo que se había firmado era un acuerdo marco y que "en ese proceso se realizaron estudios y consultas que, sumadas al cambio del costo del financiamiento, que condicionó la suerte de la amplia mayoría de las iniciativas sustentadas por la modalidad participación público-privada (PPP), complicaron todos los pasos".

El 8 de junio de 1906, mediante la ley 6026, Eliseo Cantón pretendió reunir toda la enseñanza de la medicina en un mismo hospital. En aquel momento se creó un impuesto del 5% sobre el valor de venta al público de los billetes de la Lotería Nacional de Beneficencia, y en 1966 se derogó la ley que permitía financiar el mantenimiento del Hospital de Clínicas José de San Martín. La pérdida de ese instrumento de sustento económico del hospital provocó consecuencias constatables en el deterioro progresivo de la situación edilicia y funcional para que fuera diseñado y determinó una subsistencia que le impide cumplir eficientemente con sus funciones indelegables de docencia, asistencia e investigación.

El actual edificio del Hospital de Clínicas, reconocido por su labor médica y su rol educativo, cuenta con 130.000 metros cuadrados distribuidos en 13 pisos y tres subsuelos. Se terminó de construir en 1972 y alberga 450 camas, de las cuales 120 son de alta complejidad.

Importantes hazañas de la medicina tuvieron lugar en sus pabellones: la primera aplicación de insulina, la descripción de la enfermedad de Ayerza, el síndrome de Tobías, los síndromes de Castex, el primer cateterismo cardíaco, las primeras residencias médicas, el primer comité de ética, la cirugía experimental, las primeras punciones de riñón y las primeras toracotomías, entre otras. Ningún otro gesto innovador como esos sería posible en las condiciones actuales del hospital y no los veremos en el futuro inmediato si la situación se mantiene.

Para entender la importancia y la magnitud del hospital basta con mencionar que, por jornada, circulan por sus instalaciones alrededor de 10.000 personas, entre pacientes, médicos, docentes, familiares de los enfermos, alumnos y todo el personal, y que el año pasado se registraron 11.871 internaciones y se realizaron 8524 cirugías a un promedio de 726 por mes. Aun con las carencias existentes en el hospital, miles de pacientes asisten diariamente desde todo el país y de países limítrofes tratando de resolver complejas situaciones de salud. Miles de alumnos de la Facultad de Medicina concurren diariamente para formarse como médicos. Cientos de residentes del hospital y de otros centros de salud lo hacen para completar su formación.

Sin embargo, en la situación actual el hospital universitario no puede cumplir con su objetivo de formación de agentes de excelencia de la salud argentina.

Las instalaciones proyectadas para el nuevo hospital deberían estar emplazadas en un terreno aledaño que actualmente funciona como estacionamiento. Los pisos superiores estarían destinados para internación, en tanto que en el resto del inmueble se llevarían adelante los servicios de diagnóstico y tratamiento y los quirófanos.

La idea era que el moderno inmueble se adaptara a las normas internacionales de salud, contara con tecnología de última generación y estuviera pensado en forma sustentable desde el punto de vista urbano y arquitectónico, con entrada de luz natural y paneles fotovoltaicos para la generación eléctrica, entre otras características.

Según lo planificado, una vez que el hospital se mudara, el viejo edificio sería refuncionalizado, integrándose al denominado Polo Educativo que comprende la zona alrededor de la Plaza Houssay. En el viejo edificio se concentrarían, sobre todo, actividades de docencia e investigación y parte del inmueble sería destinado como residencia universitaria para los alumnos.

Aquel proyecto anunciado fue resultante de una evaluación técnica de la situación edilicia y tecnológica del hospital cuya conclusión fundamental fue que la nueva construcción y localización era significativamente menos costosa que la adecuación del edificio actual.

Aunque no hubo más noticias sobre la obra, según las autoridades académicas, el hospital continuó con su plan de reacondicionamiento edilicio y compra de última tecnología, en parte con financiamiento propio del rectorado de la universidad, más el aporte de la siempre laboriosa Fundación de Asistencia Social del Hospital de Clínicas José de San Martín, junto a otras instituciones y empresas.

Una de las principales quejas entre los miles de asistentes que diariamente concurrían al centro de salud solía ser el malo o nulo funcionamiento de los ascensores. En mayo se concluyó la primera etapa de renovación de ascensores y han comenzado a funcionar unidades nuevas que aliviaron la situación.

Por el momento, sin novedades, sin financiamiento y sin presupuesto, el terreno de Paraguay y Azcuénaga seguirá siendo un estacionamiento y el nuevo edificio para el Hospital de Clínicas, solo un lejano proyecto con mucho de utopía.

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