Lengua: unidad en la diversidad
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La última Cumbre Iberoamericana de las Naciones celebrada en Panamá parece haber interesado poco, incluso hasta a algunos de sus miembros. Quizá ponerse de acuerdo o negociar sobre sus relaciones internacionales, políticas y comerciales les resulte cada vez más difícil a los representantes de los países de América latina, España y Portugal.
Otro encuentro, lingüístico, sí llamó la atención. También en Panamá sesionó el VI Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) sobre "El español en el libro: del Atlántico al Mar del Sur", y ahora y por los próximos años lo que allí se dijo y se trabajó hará sentir sus consecuencias en el terreno cultural. Las conclusiones a las que se llegaron entre los más de 200 invitados especiales y los cientos de asistentes ?entre los cuales están en primer lugar los 1254 maestros panameños? se resumieron el día final en varios puntos estratégicos.
Quizás una de las propuestas más amplias y más audaces haya sido la del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Él, un purista de la lengua, llamó la atención, sin embargo, sobre los cambios: "Necesitamos defender y cuidar nuestra lengua –dijo–, no cerrándonos a lenguas extranjeras, sino abriendo las ventanas de nuestro idioma para enriquecernos de otros lenguajes, tal y como ellos lo hacen con nosotros". Una posición muy acorde, además, con la que mantiene la Real Academia Española (RAE), que en este encuentro no sólo revalidó su nuevo lema: "Unidad en la diversidad", sino que también estrenó un diseño nuevo en su sitio (www.rae.es), la "versión beta", que entre otras cosas ofrece la posibilidad para todos los hispanohablantes y los que quieran serlo de consultar en línea –además del Diccionario de la RAE y del Diccionario panhispánico de dudas actualizados– la nueva Gramática y también la nueva Ortografía, como un avance en los festejos por los 300 años que se cumplirán en 2014.
No es extraño, entonces, haber oído decir al editor español Claudio López Lamadrid, que "el futuro pasa por Latinoamérica", lo que significa un gran cambio de enfoque en las publicaciones y en el eje de trabajo, es decir, que la dirección de distribución del libro deberá ir ahora "de Norte a Sur y de Sur a Norte".
Hubo un punto en el que todos los participantes estuvieron de acuerdo: garantizar el buen destino del libro con el crecimiento de lectores que ejerzan su derecho a leer a partir de una educación distinta, y de la que fueron representantes activos los profesores panameños, especialmente invitados por la ministra de Educación de Panamá, Lucy Molinar, que promueven un nuevo sistema de lectura, cuya pedagogía se basa en los relatos que redactan los propios estudiantes.
Una vez más, el CILE y sus organizadores han demostrado que hay un punto en el que Hispanoamérica puede apostar a ponerse de acuerdo, y es su idioma, con todos los matices.


