Perú, rumbo al balotaje
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Perú se encamina a una segunda vuelta presidencial. En medio de un escándalo por graves deficiencias en el proceso de votación que involucraron a las autoridades electorales y a la empresa contratista del sistema, ninguno de los 35 candidatos logró una victoria directa.
Los comicios del 12 de abril pasado se desarrollaron en medio de una crisis política que ha visto desfilar ocho presidentes y tres Congresos en una década, con un incremento de la delincuencia que los ciudadanos identifican como su mayor preocupación. Los electores se quejan además del aumento del costo de vida y de la persistente corrupción.
Con el 91,5% de los votos escrutados, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, reunió el 17%. Detrás quedó Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con el 12%, tras una remontada en el tramo final del recuento que alteró el orden de los candidatos en una carrera fragmentada. Lo siguió muy cerca Rafael López Aliaga, con el 11,85%.

La diferencia entre ambos orilla los trece mil votos. Y aún existen más de 5000 actas observadas o impugnadas, determinantes para definir al candidato que compita contra Fujimori, quien pasa por cuarta vez al balotaje. La concentración del voto es muy distinta en las diversas zonas del país. En Lima se observa una clara preferencia por el candidato de derecha López Aliaga, mientras que en el sur andino y tierras rurales tiene mayor respaldo el candidato de izquierda Sánchez.
El 7 de junio será la segunda vuelta electoral donde se enfrentarán candidaturas, pero sobre todo, visiones respecto de cómo conducir el país en un contexto de incertidumbre. El posible enfrentamiento entre dos proyectos políticos profundamente distintos, uno orientado a la continuidad del modelo económico vigente y otro que propone transformaciones estructurales, anticipa una campaña altamente polarizada.
En estos comicios los peruanos también eligieron integrantes de un Congreso, que volverá a ser bicameral a partir del 28 de julio, luego de más de tres décadas: serán 130 diputados y 60 senadores. Será determinante para la dinámica parlamentaria quién gane las elecciones presidenciales. Aun cuando los resultados oficiales están pendientes, con la información disponible podría afirmarse que en ningún escenario el ejecutivo alcanzaría mayoría propia.
El proceso electoral no ha cerrado el ciclo de inestabilidad política y la incertidumbre sigue siendo una de las principales características de la democracia peruana. La segunda vuelta no solo definirá un presidente: pondrá a prueba la capacidad del país para construir consensos en medio de una marcada fragmentación.


