Empate técnico en Perú: Fujimori igualaría con Sánchez en el balotaje y crece la tensión por el recuento
Una encuesta ubica a ambos con 38% de intención de voto para el balotaje de junio; el lento escrutinio, las denuncias de fraude y la crisis política alimentan la incertidumbre
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LIMA.– La carrera hacia la segunda vuelta presidencial en Perú se encamina a un escenario de máxima paridad. La candidata derechista Keiko Fujimori empataría con el izquierdista Roberto Sánchez en un eventual balotaje, según la primera encuesta difundida tras la votación, en medio de un recuento aún inconcluso, denuncias cruzadas y un clima político enrarecido que vuelve a poner en tensión al sistema.

El sondeo de Ipsos Perú, realizado entre el 23 y 24 de abril y publicado por Perú.21, señala que ambos candidatos obtendrían un 38% de los votos en la segunda vuelta prevista para el 7 de junio.
El dato no solo refleja una contienda abierta, sino también un alto nivel de rechazo: un 17% afirmó que votaría en blanco, anularía su sufragio o no elegiría a ninguno de los dos, un indicador que anticipa una definición condicionada por el voto negativo más que por la adhesión.
El empate técnico se inscribe dentro del margen de error del estudio (+/-2,8%), lo que refuerza la idea de un escenario volátil, condicionado por el llamado “antivoto” que históricamente pesa sobre Fujimori y que podría volver a definir la elección .
En ese terreno, la capacidad de cada candidato para captar votantes indecisos o desencantados será determinante en las próximas semanas, especialmente en un electorado fragmentado y con bajo nivel de identificación partidaria.
En paralelo, la encuesta también proyecta otros posibles cruces. Fujimori quedaría por detrás si enfrentara al exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, quien alcanzaría un 34% frente al 31% de la líder de Fuerza Popular. Sin embargo, ese escenario todavía no está confirmado y depende de un recuento que avanza con lentitud y mantiene en suspenso la definición del rival.

La incertidumbre no es menor. Con el 95,8% de los votos escrutados, Fujimori lidera con alrededor del 17%, pero la disputa por el segundo lugar continúa extremadamente ajustada.
Sánchez reúne cerca del 12% y López Aliaga el 11,9%, separados por apenas unos miles de votos en un conteo que se ha extendido más de lo previsto por problemas logísticos, cuestionamientos operativos y revisiones constantes.
El proceso electoral, marcado por retrasos y anomalías en actas, incluyó incluso la extensión de la votación para miles de ciudadanos que no pudieron sufragar en la fecha original.
Más de un 5% de las actas quedaron bajo observación y deberán ser evaluadas por las autoridades electorales antes de validar el resultado final . Esa revisión será clave no solo para definir al segundo candidato, sino también para reforzar la legitimidad del proceso en un contexto de sospechas.

En ese marco, el propio López Aliaga denunció un presunto fraude y pidió la nulidad de miles de votos, lo que tensó aún más el clima político. Las acusaciones se suman a una larga historia reciente de crisis institucional en el país, atravesado por cambios de gobierno, escándalos judiciales y una persistente desconfianza hacia la dirigencia política, que erosiona la estabilidad del sistema.
Pese a las denuncias, observadores internacionales buscaron bajar la tensión. La misión de la Unión Europea aseguró que no encontró pruebas de fraude, mientras que la Organización de los Estados Americanos (OEA) respaldó la decisión de las autoridades de continuar con el proceso y llamó a respetar la voluntad popular, en un intento por contener la escalada política y garantizar condiciones de transparencia.
En este escenario, Perú vuelve a enfrentarse a una elección polarizada, con candidatos que arrastran altos niveles de rechazo y un electorado fragmentado.

A la espera de los resultados oficiales, la incógnita ya no es solo quién acompañará a Fujimori en el balotaje, sino qué peso tendrá el rechazo en una definición que, otra vez, se anticipa al límite y con final incierto, en un país acostumbrado a resolver sus elecciones por márgenes mínimos.
Agencia Reuters
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