
"Ahora les muestro cómo muere un italiano", gritó el rehén ejecutado
Para el gobierno de Berlusconi, Quattrocchi murió como un héroe
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ROMA.– "Ahora les muestro cómo muere un italiano." Esta frase gritó, antes de ser ejecutado de un tiro en la nuca, Fabrizio Quattrocchi, uno de los cuatro rehenes italianos capturados en Irak, asesinado brutalmente anteayer por un misterioso grupo rebelde iraquí.
En medio de un clima de profunda conmoción y horror por lo que aún puede pasarles a sus otros tres compañeros de desgracia, la revelación de las últimas palabras de Quattrocchi fue hecha ayer por el ministro de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, que no tuvo dudas en afirmar que este ex panadero de 36 años, que trabajaba como agente de seguridad privada en Irak, "murió como un héroe".
"Cuando los asesinos le estaban apuntando en la nuca, este ragazzo intentó sacarse la capucha y gritó «ahora les muestro cómo muere un italiano»", contó Frattini, que al igual que el ministro de Defensa, Antonio Martino, reiteró que el gobierno no cederá al chantaje de los secuestradores, que definió como "un grupo de bandidos".
Las misteriosas Brigadas Verdes del Profeta Mahoma –un grupo que nadie sabe muy bien si responde a la resistencia sunnita o chiita– exigen que Italia retire sus tropas de Irak y amenazaron con ir matando, uno a uno, a los demás rehenes.
En uno de los momentos más delicados para su gobierno, el premier Silvio Berlusconi ayer prefirió no insistir en la línea de firmeza de su ejecutivo, sino que se limitó a asegurar en un comunicado su compromiso "a operar en todas las direcciones posibles" para la liberación inmediata y sin condiciones de los rehenes. En estos momentos son necesarias "máxima reserva y responsabilidad", indicó el premier.
Aunque muy pocas personas vieron el video de la ejecución, que el canal Al-Jazeera decidió no pasar por su truculencia, trascendió que en él se ve a Quattrocchi –que fue elegido al azar por los captores– arrodillado frente a una fosa, encapuchado, con dos hombres atrás.
Un país en estado de shock
La revelación de Frattini sobre sus últimas palabras de "héroe" conmovió ulteriormente a la opinión pública italiana, que aunque en su mayoría siempre se opuso a una intervención en Irak, en este momento de shock pareció aglutinarse detrás de la línea del premier de que no hay que negociar con los terroristas. Y dejó en segundo plano un debate en ciernes, pero cada vez más fuerte, sobre la actual y controvertida política exterior del país. Un debate que incluye la discusión sobre una eventual retirada de las tropas italianas de Irak después del 30 de junio si no se alcanza el paraguas de una misión liderada por las Naciones Unidas (como exige ahora la oposición de centroizquierda, al mejor estilo Zapatero) y sobre la férrea alineación de Italia con Estados Unidos, impuesta por el gobierno de centroderecha de Berlusconi.
Si bien en estos momentos de horror ayer en el avispero político prevalecieron las expresiones de condena, indignación y pésame, e incluso, desde la oposición, los llamados a la unidad frente al terrorismo, todo el mundo sabe que al Cavaliere puede costarle muy caro haberse metido en el pantano iraquí. Y que a mediados de junio hay elecciones europeas y administrativas, en las que puede recibir un voto castigo.
Más allá de los cálculos políticos, tal como había ocurrido en noviembre último, cuando el espanto también golpeó a los italianos tras el atentado suicida contra el cuartel general de Nassiriya, que dejó 19 compatriotas muertos, también esta vez, y especialmente después de la revelación de las últimas palabras de Quattrocchi, parecía volver a reinar en Italia una ola de patriotismo, mezclada, por supuesto, con dolor.
Durante todo el día, tanto en las radios como en la TV los italianos vivieron en directo el drama no sólo de los familiares de Quattrocchi, que acusaron al gobierno de no haber hecho lo suficiente para salvarlo, sino también la angustia de los familiares de los otros tres italianos secuestrados, que temen lo peor y suplican por negociaciones.
"Antes de hacer declaraciones de fuerza, el gobierno debería haber intentado tratar con los raptores", acusó la familia de Quattrocchi. "La sensación es que el gobierno quiso demostrar su firmeza jugando con la piel de quien se encuentra en Irak", agregó, al denunciar también haberse enterado de la muerte de su ser querido por televisión, sin ninguna llamada previa.
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