
Hijo del mítico sultán de Brunéi, en un futuro el sucesor tendrá que lidiar con grandes desafíos, como equilibrar la rica tradición del sultanato con la necesidad de adaptarse a las expectativas globales de respeto a los derechos humanos
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En el sudeste asiático todavía queda una monarquía absoluta, cuyo rey aparece en la lista de los hombres más ricos del mundo de Forbes y en la tapa de los diarios por sus despilfarros y sus políticas controversiales sobre los derechos humanos. Brunéi, un país diminuto -tiene una extensión de 5765 km2 y 400.000 habitantes- es una de las siete dictaduras monárquicas que quedan en el mundo y su riqueza, que siempre fue su gran sostén, está en juego por un futuro que supone erradicar los combustibles fósiles.
Por Ilaria Landini

