Berlusconi salió del hospital y fue conciliador con la oposición

"Si cambian los tonos, mi dolor no habrá sido inútil", dijo, y convocó a un nuevo diálogo
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18 de diciembre de 2009  

ROMA.- "Si cambian los tonos, mi dolor no habrá sido inútil." Ese fue el mensaje elegido ayer por Silvio Berlusconi para despedirse del hospital San Raffaele, de Milán, en donde estuvo cuatro días internado después de haber sido víctima de una violenta agresión, el domingo último.

Con el rostro vendado, pero sonriente, Berlusconi apareció en público y saludó a los periodistas de guardia en el hospital. En ese mismo momento, con un comunicado difundido por el Palazzo Chigi -sede del gobierno-, el Cavaliere , de 73 años, quiso dejar en claro que sigue siendo el mismo de siempre, más allá de las heridas físicas y psicológicas.

"Me quedarán dos cosas como recuerdo de estos días: el odio de pocos y el amor de muchos, muchísimos italianos", indicó. "A los unos y a los otros, les hago la misma promesa: seguiremos adelante con más fuerza y más determinación que antes en el camino de la libertad. Se lo debemos a nuestro pueblo, a nuestra democracia, en la que no prevalecerán ni la violencia de las piedras, ni esa peor, de las palabras", agregó.

Acto seguido, consciente de que la agresión -cuyo autor fue Massimo Tartaglia, un desequilibrado de 42 años que lo golpeó con una miniatura del Duomo de Milán- tuvo lugar en un momento de alta tensión, intentó enfriar un poco el ambiente. "En estos días sentí la cercanía también de líderes políticos de la oposición. Si de lo que ocurrió surgiera una mayor conciencia de la necesidad de un lenguaje más tranquilo y más honesto en la política italiana, entonces este dolor no habrá sido inútil", dijo.

"Algunos exponentes de la oposición parecen haberlo entendido: si sabrán realmente tomar distancia en modo honesto de los pocos fomentadores de violencia, entonces podrá abrirse, finalmente, una nueva etapa de diálogo", agregó. "En cualquier caso, nosotros seguiremos adelante en el camino de las reformas que los italianos piden", concluyó.

Las palabras del Cavaliere aludieron a su intención de reformar la Constitución para darle más poderes e inmunidad al jefe de gobierno, obsesionado con los juicios que deberá enfrentar. Además, hicieron referencia a las encendidas polémicas que estallaron en los últimos días entre el oficialismo y algunos sectores de la oposición, que se echaron mutuamente la culpa por haber creado el clima de odio que hizo posible la increíble agresión de la plaza del Duomo.

Hace dos días, Fabrizio Cicchitto, jefe de la bancada oficialista en Diputados, acusó sin medias tintas al grupo editorial L´Espresso , que edita el diario La Repubblica , a algunos fiscales y a ciertos sectores de la oposición de centroizquierda.

El líder del Partido Democrático (PD), el principal de la oposición, Pierlugi Bersani (que fue a visitar a Berlusconi al hospital, un gesto más que significativo), reaccionó inmediatamente a los "consejos" del premier. "Nosotros sabemos muy bien lo que tenemos que hacer. Que la mayoría [de gobierno] y Berlusconi piensen en lo que tienen que hacer ellos", replicó. Lo que el PD hará, en todo caso, es votar en contra de "cualquier ley ad personam ".

Después de ser dado de alta, se informó que el premier estuvo casi cuatro horas en el consultorio de un dentista, que le reconstruyó un diente incisivo superior y le curó otro adyacente, ambos dañados debido al golpe sufrido el domingo pasado, que también le provocó una pequeña fractura en la nariz.

No se descarta que en los próximos días Berlusconi se haga una escapada a Suiza. El diario Le Matin, de ese país, reveló que el premier había pensado viajar a la clínica Ars Medica, en la región del Ticino, "para borrar todas las marcas de la agresión" sufrida en el rostro.

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